Senderismo en Guadalajara : En el Barranco del Río Dulce.

 Senderismo en la provincia de Guadalajara.

Ruta entre La Cabrera y Pelegrina.

Si había un lugar que teníamos pendiente, ése era el Barranco del Río Dulce. Mucho habíamos leído de grupos senderistas que lo recomendaban, y hoy, por fin, nos hemos animado a llegar a La Cabrera, un pueblo que ya por sí, tiene fama por ser de los más bonitos de Guadalajara. La ruta, ha sido preciosa, y no sólo eso, sino con sombra durante casi todo el recorrido, algo que se agradece en pleno mes de junio. Además, desde Pelegrina, hemos visto que salen muchas otras, que seguro son igual de fantásticas que ésta… Me gustaría indicar que el sendero que seguimos es parte del sendero 1101, aunque la vuelta la hemos hecho por la carretera comarcal que comunica ambos pueblos. Aún así,  la vuelta nos ha gustado mucho… empezamos…

Llegar a La Cabrera desde Madrid es muy fácil; siguiendo la A-2, hay que coger el desvío hacia Sigüenza, y a unos 15 kilómetros de la salida (viene indicado), y unos 5 antes de llegar a Sigüenza, a la derecha aparece el cartel del pueblo.

Desvío hacia La Cabrera
Desvío hacia La Cabrera

 

Una vez en el pueblo, aparecen dos lugares de aparcamiento; hay que dejar el coche aquí, ya que luego el pueblo tiene muchos desniveles y poco aparcamiento. Para empezar la ruta, hay que seguir el camino recto de entrada al pueblo, cruzar el puente que nos vendrá a los pocos metros, y llegaremos a la iglesia y al frontón. El camino a seguir, es a la izquierda, cruzando por el medio de la iglesia y el frontón.

Poco más tarde, vamos a encontrar una zona ajardinada, que atravesaremos, y ya allí, un cartel nos dirá que la ruta hacia Pelegrina es el camino a la izquierda. Mientras, hemos atravesado el pueblo, que aunque muy pequeño, se encuentra sumergido en plena naturaleza, con el río Dulce que lo atraviesa….

 

La Cabrera es conocido como uno de los pueblos más bonitos de Guadalajara... y lo es...
La Cabrera es conocido como uno de los pueblos más bonitos de Guadalajara… y lo es…

 

 

La Cabrera
La Cabrera

 

 

La Cabrera, Guadalajara.
La Cabrera, Guadalajara. Iglesia.

 

 

La Cabrera, Guadalajara
La Cabrera, Guadalajara, por aquí hay que seguir al pasar la iglesia y el frontón…

 

 

Inicio del sendero
Inicio del sendero

 

 

Iniciamos el camino
Iniciamos el camino

El camino, discurre paralelo al río Dulce, en el que es posible en algunos tramos mojarnos los pies…

 

 

Hacemos casi todo el trayecto bajo la sombra de los árboles, aunque debemos hacer un inciso: hay un tramo donde debido a lo mucho que han crecido las hierbas, resulta un poco difícil avanzar; sobre todo el último kilómetro, es un poco incómodo. Por suerte, toda la naturaleza que nos rodea, y la llegada de las aves, nos hace olvidar cualquier pormenor..

Cuando menos te lo esperas, la vista del castillo de Pelegrina, aparece ante nosotros anunciándonos que estamos cerca del siguiente pueblo….

 

Barranco del Rïo Dulce, llegando a Pelegrina.
Barranco del Río Dulce, llegando a Pelegrina.

 

Ya solamente nos queda el último tramo para llegar a Pelegrina, pueblo que también queremos visitar. Ahora, seguiremos por la carretera, pero las vistas son igualmente geniales, y el castillo nos seguirá acompañando. Los que también nos estuvieron acompañando fueron los cerezos…

 

Camino a Pelegrina
Camino a Pelegrina

 

El camino se encuentra señalizado.
El camino se encuentra señalizado.

 

Llegamos a Pelegrina, otro pueblo que de verdad, merece una visita. Allí se encuentra el centro de interpretación del Barranco del Río Dulce, así como también podemos encontrar algunos bares (entramos en el Restaurante Bajá, y nos quedamos con ganas de volver a comer), y también una casa rural….

 

Pelegrina, Guadalajara.
Pelegrina, Guadalajara.

 

Pelegrina, vistas del valle
Pelegrina, vistas del valle

 

Ya terminada la primera parte, iniciamos la vuelta. En total, han sido 8 kilómetros de ruta (ida y vuelta).

Y volvemos en marzo a caminar! Dar las gracias a la web Senderismo Guadalajara, de la que hemos sacado la información para poder llegar y seguir el camino

 

barranco

 

El camino de vuelta ha sido igual de espectacular.
El camino de vuelta ha sido igual de espectacular.

 

Barranco del Rïo Dulce, vuelta por la ruta principal
Barranco del Río Dulce, vuelta por la ruta principal

 

La Cabrera, Guadalajara.
La Cabrera, Guadalajara.

 

 

 

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Viajes low cost. Destinos inolvidables

Viajes low cost para unas vacaciones divertidas.

5 destinos inolvidables…

Viajes donde cualquier presupuesto es posible.

Laos.

Laos siempre ha tenido un lugar muy especial en mi corazón. Por algo fue el primer lugar del Sudeste Asiático que visité, y donde tuve unas vacaciones de fábula. En Laos descubrí que la gente más humilde es la que más comparte. En Laos ví mis primeros monjes budistas, monjes “de verdad”, de los que van pidiendo por la calle comida, y son respetados por la religión que profesan por el resto de sus paisanos. En este país, descubrí “las bolsitas con hielo”, unas bolsitas con cubitos de hielo y una pajita, que compra la gente para refrescar (y razón no les faltaba aquél lejano agosto, hacía una calor increíble).

También las puestas de sol sobre el Mekong fueron parte del encanto del lugar, sin contar Luang Prabang, la ciudad asiática más auténtica para muchos. Y todo ello, a precios más que asequibles, tanto en transportes, restaurantes como alojamiento. En Van Vieng llegamos a dormir por un euro la habitación doble (no era un cuatro estrellas, eso sí). Además, al ser tan económico, alquilar una moto, o subir en canoa, o hacer cualquier excursión, entraba en el presupuesto diario.

 

vientiane, laos
Vientiane tiene estas hermosas puestas de sol sobre el río Mekong, que a más de uno dejarán con la boca abierta.

 

 

luang prabang, monjes
Ver a los monjes todas las mañanas recogiendo su comida, proporciona una lección de humildad a nuestra mentalidad occidental.

 

 

Van Vieng laos
Van Vieng es el paraíso de aquellos que quieren realizar actividades de aventura a bajo coste sin peligro alguno.

 

 

Las cuevas de Pak'ou en Luang Prabang
Las cuevas de Pak’ou en Luang Prabang … No solamente son bonitas, el paseo en canoa hasta allí también valió la pena.

Norte de Tailandia: Pai, un viaje low cost para aventureros mochileros.

Tailandia parece un clásico entre los destinos mochileros, pero es que en verdad, unas vacaciones en Tailandia dan para mucho. No solamente sus playas, sino su interior, y más aún, el norte del país, os pueden permitir el pasar unas vacaciones con poco presupuesto, disfrutando enormemente de la comida tailandesa y de su cerveza. Además, en lugares como Pai, al norte de Chiang Mai, se pueden realizar numerosas actividades, como subir en elefante, kayaking, practicar senderismo, rafting, o perderse en una moto por los arrozales que rodean al pequeño pueblo. Pai es considerado por muchos como el pueblo hippie del norte de Tailandia, y razones no faltan. El alojamiento es económico, y aunque la comida ya no es tan económica como lo era en el pasado (el que hayan descubierto Pai los turistas ha llevado al incremento del precio de las bebidas), sigue siendo el mejor lugar para perderse.

 

pai, tailandia
Paisajes de Pai. Allí encontré el cultivo del arroz en seco, algo que nunca había visto antes.

 

pai, tailandia
Calles de Pai, donde los mochileros caminamos tranquilamente.

Portugal, un destino low cost para románticos…

Debo reconocer que me ha costado mucho llegar a conocer un poco Portugal: a pesar de trabajar con muchos de ellos, no había recorrido sus lares hasta hace poco más de dos meses, que mis visitas al país empezaron a ser frecuentes. Desde entonces, he descubierto muchas cosas, como que Portugal no son solamente Lisboa y Oporto, sino que tiene otros lugares menos conocidos, y no por ello menos bonitos, como Aveiro, Torres Vedras, Óvidos o Setúval… da igual hacia donde te muevas, norte o sur, este u oeste, en todos los lugares encuentras hoteles de primera a precios asequibles, mucho más económicos que en nuestro país, menús por 7 euros, e incluso menos, e inolvidables paisajes que te dejarán sin aliento. Todo esto y mucho más, es Portugal. Como lugares que no conocía y que me han sorprendido gratamente en todos los sentidos, citar Torres Vedras, lugar cargado de historia, y donde  encontré un hotel muy especial, el hotel vila Louro 

 

 Setúval y Sesimbra, Portugal.
Vista de las playas entre Setúval y Sesimbra, Portugal.

 

viajes low cost.
Playas en Lisboa.

 

 

 Torres Vedras, Portugal.
Plaza de Torres Vedras, Portugal.

 

 

 

Vila Louro, Portugal.
Amanecer en Vila Louro, Portugal.

 

 

Oporto y la estación de trenes.
Oporto y la estación de trenes.

 

 

Oporto.
Oporto.

 

 

 

 

Playas en Oporto.
Playas en Oporto.

 

 

 

 

Guadalajara, el viaje low cost español.

Siempre pensamos en lugares lejanos en cuanto hablamos de viajes low cost. Sin embargo, existen provincias como Guadalajara, que nos permiten ver muchas cosas sin rasgarnos demasiado los bolsillos. Si todo ello lo acompañamos de una buena gastronomía y multitud de cosas que ver, no hay excusas para no visitar a nuestra vecina.

Qué ver en Guadalajara.

Las opciones son muchas. Si hablamos de practicar senderismo, el Alto Tajo nos ofrece caminatas repletas de luz y de naturaleza en estado puro, sobre todo con la llegada del buen tiempo. El otoño va a dar paso a una visita al Hayedo de Tejeda Negra, uno de los lugares más visitados por los senderistas españoles ( y con razón).

 

 

Guadalajara y el Alto Tajo.
Guadalajara y el Alto Tajo.

 

 

Guadalajara y el Alto Tajo.
Guadalajara y el Alto Tajo.

 

 

Hundido de Armallones, Alto Tajo.
Hundido de Armallones, Alto Tajo.

 

 

Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara.
Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara.

 

Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara.
El Hayedo de Tejeda Negra, Guadalajara.

 

La llegada del buen tiempo deberían hacernos visitar pueblos como Horche, donde se realizan visitas guiadas a bodegas y a la ciudad, Pastrana, la ciudad de la princesa de Éboli y donde vivió Santa Teresa de Jesús. y, para los amantes de Camilo José Cela, el castillo de Torija nos ofrece una recopilación de la historia de su Viaje a la Alcarria.

 

Horche Guadalajara
Horche Guadalajara

 

 

Para los que quieran ir más al norte, van a descubrir la ciudad más turística de la comarca, Sigüenza, y los pueblos negros, la zona más bonita, en mi opinión, que tiene Guadalajara.

 

Parador Nacional Sigüenza
Parador Nacional Sigüenza

 

 

En el patio del Parador Nacional de Siguenza
En el patio del Parador Nacional de Siguenza

 

 

 

Callejeando por Sigüenza
Callejeando por Sigüenza

 

 

Sigüenza
Sigüenza

 

Guadalajara capital.

La capital de la provincia, que en su pasado se consideró fea y sin encanto, posee el Palacio del Infantado, y una remodelación de todo su casco antiguo que la hacen mucho más atractiva y un lugar donde salir a tomar algo. Muy recomendable la plaza de toros reconvertida en terraza de verano, donde tomar unas copas o cenar es una realidad.

 

Guadalajara, Palacio del Infantado
Guadalajara, Palacio del Infantado

 

Y si hablamos del verano, una visita al festival de la lavanda en Brihuega, es una bonita experiencia. Durante los días del festival, el ayuntamiento organiza visitas a los campos de lavanda, y todo el pueblo se engalana de esta aromática planta.

 

 

Brihuega,festival de la lavanda.
Brihuega en el festival de la lavanda.

 

 

Brihuega,festival de la lavanda.
Brihuega,festival de la lavanda.

 

 

Brihuega,festival de la lavanda.
Brihuega, Guadalajara.

 

 

 

Y luego, siempre hay pueblos perdidos que nos sorprenderán con su naturaleza, como Pioz, a 20 minutos escasos de Alcalá de Henares.

 

Pioz, castillo.
Pioz, castillo.

 

 

Pioz en verano, Guadalajara
Pioz en verano, Guadalajara

 

 

India.

A la India se la ama o se odia, es la frase más típica que he oído… y es verdad. Se escuchan voces a favor, y voces en contra, pero lo que si que es cierto, es que es un país que no deja a nadie indiferente. La India, es un lugar para muchos viajes: muchos son los veranos necesarios para comprender y llegar a amar a este hermoso país, donde la miseria y la pobreza se dan la mano de los turistas y la gente acomodada; donde los saris de las mujeres conviven pacíficamente con la juventud, que quiere ser occidental. Todo vale en la India, y todo está lleno de tradiciones y perjuicios. Al viajar, una tiene la impresión de que por mucho que te fijas e intentas comprenderla, todavía no está a tu alcance.

Como ya muchos saben, es un país muy económico, donde el que viaja caro es porque quiere. En mi visita, llegué a regatear para pagar menos de un euro por habitación doble, pero aún así, sabíamos que era caro. La picante gastronomía es deliciosa, y, como no, más que asequible.  Una experiencia bastante económica y mágica, es dormir en alguno de los palacetes que hay en el Rajastán, y que ahora se dedican al turismo. No te arrepentirás….

 

 

Khajuraho, India.
Khajuraho, India.

 

 

Khajuraho, India.
Mujeres en Khajuraho

 

 

Khajuraho, India.
De camino… Khajuraho, India.

 

Mercados en la India. Jhansi.
Mercados en la India. Jhansi.

 

 

Agra, India.
Agra, India.
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Zhaoxing en China, reducto de la minoría Dong.

Zhaoxing
Zhaoxing

Zhaoxing, viajando por el Sur de China.

 

 

 

 

Un viaje por el sur de China no estaría completo sin visitar alguno de los poblados de las minorías que habitan el país.

Solamente en Guizhou, al sur, existen dieciocho minorías étnicas, que conviven pacíficamente entre las montañas, y donde el turismo, aunque ya ha empezado a aparecer, todavía no es masivo.

Zhaoxing, China
Zhaoxing, China

 

 

 

 

Zhaoxing, China
Zhaoxing, China

 

 

 

 

 

 

Mujer de la minoría dong.
Mujer de la minoría dong.

Guizhou significa “tierra valiosa”, y seguro que lo es, a juzgar por los ríos y las montañas que la surcan, y por la cantidad de cultivos que podemos observar desde nuestro paso con el autobús. Aquí, todavía se planta un abeto cuando nace un niño, tal y como dictan las normas del clan Dong, los arquitectos dentro de las étnicas asiáticas por excelencia, cuyos poblados siempre albergan pagodas y casas palafitos que, aunque entre montañas, destacan con el paisaje que nos rodea.

Mercado en el centro del pueblo de carne.
Mercado en el centro del pueblo de carne.

 

 

 

A veces, no queda carne de rata, pero sí saltamontes.
A veces, no queda carne de rata, pero sí saltamontes.

 

 

 

La mejor forma de ver la vida dentro de la comunidad Dong, es desplazarse a Zhaoxing, un pequeño poblado, que solamente por el paisaje, merece la visita. Allí, todo nos recuerda que estamos en un lugar especial: desde sus lugareños, completamente vestidos de negro, hasta la comida, que presume de incluir la carne de rata entre sus especialidades. Zhaoxing y sus gentes, viven del cultivo de arroz y la cría de búfalos de agua, tal y como corresponde a cualquier descendiente de los Dong, pase el tiempo que pase. Aquí, el tiempo se detuvo hace años, y no sabemos cuándo volverá a avanzar. Para llegar hasta aquí, hay que apuntar estos dos lugares, tampoco especialmente conocidos, Congjiang y Kaili, desde donde se puede llegar a Zhaoxing. Lugares como éste, solamente son aptos para los que buscan algo que todavía sea especial…

Más información:

Turismo 

Transporte en China

 

 

 

Zhaoxing y Longsheng, sur de China

https://roseviaja.com/probando-todos-los-transportes-chinos/

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Trinidad en Cuba.

Trinidad

 

Trinidad es seguramente el tercer lugar que todo visitante incluye cuando viaja a Cuba, siguiendo a La Habana, que nadie se pierde, y Varadero, la reina de las playas cubanas. Aunque es una ciudad llena de turistas, Trinidad es una ciudad con mucho encanto; si uno mira más allá de la multitud de bares, restaurantes y tiendas, se puede ver la realidad cubana, y descubrir un poco más del encanto de este país.

La historia de Trinidad, se encuentra unida a la española. La ciudad, fue la tercera ciudad fundada por Diego Velázquez, al empezar la colonización de Cuba. A pesar de que la ciudad iba creciendo en tamaño, pronto, Hernán Cortés, pasó por allí y convenció a gran parte de los lugareños a acompañarle a la conquista de México. Así, Trinidad, quedó escasa de gente, y su posición alejada de la civilización, la convirtió en lugar ideal para piratas y contrabandistas, que comercializaban desde allí con los esclavos de Jamaica.

No fue hasta el siglo XIX, cuando los colonos franceses huidos de las revueltas de Haití, se establecieron en el cercano Valle de los Ingenios, iniciando una floreciente industria azucarera que hizo florecer la ciudad. Sin embargo, las guerras de independencia cubanas terminaron con las plantaciones de azúcar de la zona, trasladándose a otras provincias, y la bella ciudad quedó, de nuevo, olvidada en el tiempo.

Fue la industria del turismo la que la devolvió a la vida, siendo declarada Patrimonio de la Humanidad en 1.988, empezando así, una nueva etapa para los trinitarios.

Desde entonces, la ciudad  ha visto pasar miles de turistas, que se acercan para descubrir una de las ciudades más coloridas de la Cuba colonial, y para realizar muchas de las actividades que la ciudad ofrece.

 

Trinidad en Cuba
Trinidad en Cuba

 

Lo primero que lo que nos percatamos al llegar a Trinidad es de sus calles, todas empedradas, no aptas para tacones altos ni calzado complicado. Es fácil encontrar caballos transitando junto a los bici-taxis, que discurren por ellas haciendo malabarismo para no tropezar con los muchos turistas que reinan en las calles junto a los locales. Los coches antiguos, convertidos en taxi en la actualidad, completan la imagen de cualquier calle de Trinidad, la ciudad colonial por excelencia en Cuba.

 

 

 

Coches antiguos, hoy en día taxis para turistas la mayoría de ellos.
Coches antiguos, hoy en día taxis para turistas la mayoría de ellos.

 

 

Cualquiera pensaría que seguimos en la Cuba del siglo XIX, al ver la razón por la que nos acercamos aquí muchos viajeros, sus casas coloniales. El turismo, ha convertido muchas de ellas en casas para huéspedes o restaurantes, confundiendo al viajero muchas veces, que no sabe cuál elegir. Nuestra casa, es grande y fresca, el ejemplo de casa de época en la que todos soñamos al llegar aquí. Sus dueños, Víctor y Elena, resultan ser unos anfitriones excelentes, y mejores conversadores si cabe. Víctor es médico epidemiólogo, y Elena era ingeniera química en la industria azucarera. Es Víctor el que nos recomienda el mejor restaurante en el que comemos en Cuba, San José, un lugar donde hay que hacer largas colas para cenar todas las noches, pero donde la espera, merece la pena. También es Víctor quien nos orienta los lugares a visitar a nuestro paso por la pequeña ciudad, y quien nos ayuda con el taxi y muchos pequeños detalles que nos van surgiendo en nuestro camino. Por las tardes, al sentarnos en el jardín interior de la casa, me siento como si estuviera en alguna de las telenovelas que de pequeña reproducían en la televisión, solamente que los protagonistas de esta historia, somos nosotros.

Casa de Víctor y Elena, Trinidad.

 

 

Casa de Vïctor y Elena en Trinidad, Cuba.
Casa de Vïctor y Elena en Trinidad, Cuba.

 

Nos gusta tanto estar aquí, que los tres días previstos se convierten en cuatro. Y solamente la calor, que es tremenda en septiembre, consigue que nos desplacemos al sur. Es en este lugar donde empezamos a conocer la auténtica realidad cubana, cuando paseando por ella, al dejar la zona turística, se vive Cuba.

 

Trinidad
Trinidad

 

En Trinidad, se conservan la mayoría de las casas coloniales del pasado
En Trinidad, se conservan la mayoría de las casas coloniales del pasado

 

Trinidad desde las alturas.
Trinidad desde las alturas.

 

En Trinidad, la gente se reúne en la plaza del pueblo para conseguir internet.
En Trinidad, la gente se reúne en la plaza del pueblo para conseguir internet.

 

Nadie debería pasar por aquí sin sentarse alguna noche en La Casa de la Música, donde músicos y cantantes, se reparten su escenario cada noche, después del atardecer. Es allí donde tomarse un mojito sabe mejor, al ritmo de la música que llevan todos los cubanos dentro, en su interior.

Casa de la música de Trinidad.
Casa de la música de Trinidad.

 

Hay muchos lugares especiales en el mundo que visitar, y éste es uno de ellos.

Cómo llegar.

Llegar es relativamente fácil, ya que se encuentra a 4 horas de La Habana, y tanto autobuses (Viazul en nuestro caso), como todo tipo de transportes, llegan aquí. Una vez allí, enfrente de la oficina de Cubatur, se encuentran todos los taxis parados todo el día, siempre se puede conseguir uno. En la ciudad, todos los taxis tienen un precio pactado por trayecto, y todos cobran lo mismo (aunque abusivo). Si se quiere llegar a Playa Ancón, son 8 CUC (unos 8 euros), ida, y otros 8 CUC la vuelta. El precio es el mismo si va una persona o cuatro. No negocian. Como alternativa, existe un bus turístico que para allí, y también para visitar otros lugares alrededor. El precio son 4 CUC. 

Trinidad en Cuba
Trinidad en Cuba

Qué visitar.

Por descontado la ciudad, que es una joya de la arquitectura colonial.

Además, existen otros lugares a visitar, como Cayo Blanco, que son espectaculares.

Mas información sobre Cayo Blanco

El nombrado Tope de Collantes, tiene vistas impresionantes, y se pueden hacer muchos recorridos diferentes.

Este viaje, merece mucho la pena, y fue una de las mejores experiencias de todo el viaje. Estuvimos mirando la opción de alquilar un taxi, e ir allí, pero finalmente, salía más a cuenta contratar la excursión con Cubatur que hacerlo por nuestra cuenta. Contratarlo allí, es muy sencillo, y mucho más económico. El precio fueron 30 CUC por ir a Vegas Grande (unos 28 euros). Conocimos a unos catalanes que habían contratado la excursión desde España, y les había costado 90 euros… casi nada la diferencia.

El Valle de los Ingenios, no estuvimos, pero parece que también merece una visita.

 

 

Trinidad tiene un encanto especial.
Trinidad tiene un encanto especial.

 

Calles típicas de Trinidad
Calles típicas de Trinidad

 

Mercado callejero de Trinidad
Mercado callejero de Trinidad
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El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara.

El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara.

 

Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara (4)
Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara

Senderismo en Guadalajara.

Hace un par de semanas, nos dirigimos a hacer una de las rutas de senderismo más bonitas de todas las que llevamos a cuestas, la del hayedo de tejera negra.

El hayedo de Tejera Negra se encuentra en Cantalojas, Guadalajara, en plena sierra de Ayllón. Esta área, pasa por ser el último hayedo al sur de Europa, ubicado en dos valles entre los ríos Lillas y Zarzas, en el Glaciar la Buitrera, y consiste en un bosque de hayas, pero también de numerosos tejos, abedules, acebos, pinos silvestres y robles, y todos ellos forman un paisaje de encanto, que pasa por ser una de las zonas más visitadas de toda Guadalajara. Aunque nuestra visita fue en pleno abril, mes no demasiado recomendado para la visita, el paisaje, aún así, ya era increíble, y no queremos ni pensar cómo debe de ser en otoño, cuando las hojas caen, todos los árboles cambian de color, y hay que reservar hora en el parking (el coste es de 4 euros por turismo).

El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara
El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara

 

Realizar senderismo dentro del hayedo, es posible por varias rutas. Aunque vimos que había más opciones, las 3 que os nombro a continuación son las que vienen especificadas en los folletos. Nosotros hicimos la primera:

  • Senda de Carretas: 6 kilómetros. Muy fácil de realizar
  • Senda de Robledal: 17 kilómetros. Pensamos volver en otoño. Entonces os diremos qué tal es.
  • Senda del río Zarzas: 21 kilómetros, para bicis.

 

El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara
El Hayedo de Tejeda Negra, Guadalajara.

 

 

Para llegar desde Guadalajara, hay dos opciones: la carretera de Fontanar hacia Cogolludo, o bien por la A-2 hasta Sigüenza, y luego dirección Atienza. Nosotros fuimos por Atienza y volvimos por Cogolludo: por Cogolludo está mucho más cerca. Si venís por Madrid, también se puede por la A-1 y luego por Riaza.

El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara
El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara

 

Sin duda, volveremos en octubre

El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara
El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara

 

El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara
El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara

 

 

El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara
El Hayedo de Tejera Negra, Guadalajara
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Un trekking por las Simien en Etiopía

 

 

 

Las montañas Simien de Etiopía. 

 

Un trekking por las montañas Simien de Etiopía es el objetivo de la mayoría de los que llegan aquí. Para ello, tenemos que desplazarnos a Debark, un pueblo en medio de la nada donde se encuentra la oficina de información del parque, donde podremos pagar la entrada del parque y se nos designará un ranger o guarda, que está obligado a controlar todos nuestros pasos durante nuestra visita.

 

 

Para llegar al parque, existen dos opciones: o bien contratar algo en Gondar, lo cual significa pagar el doble exactamente que si lo contratas en Debark, o ir a la oficina del parque directamente, dejar el equipaje en algún hotel (y así economizas la parte de las mulas o el personal que te lleva el equipaje), y no contratar al guía de turno. Esta última es nuestra opción.

 

Trekking Simien
Trekking Simien

 

Salimos a las 5 am hacia Debark en un autobús local (30 BIR por persona) durante tres horas. Aquí por supuesto, somos los únicos blanquitos del bus. Una vez en Debark, nos dirigimos al hotel recomendado por la Lonely Planet, el Park National Hotel, donde por 20 BIR diarios nos guardarán las mochilas, y nos vamos al centro del parque. Allí, pagamos por la entrada y el ranger, y como no llevamos camping, decidimos alojarnos en el lodge básico del campamento base. No obstante, hay que llegar al campamento base, y el camino pese a ser solamente de 40 kilómetros es largo y tortuoso. Finalmente, contratamos un coche de los autorizados que nos cobrará 1400 BIR ida y lo mismo para la vuelta, y aquí empieza nuestra aventura de nuevo, cuando nos negamos a pagar la totalidad del recorrido, y solamente queremos pagar la ida. No nos dan ninguna buena espina los tipos de la compañía, y no nos fiamos de que vuelvan al día siguiente a por nosotros. Finalmente, nos dicen que vale, que paguemos la ida, y que la vuelta nos arreglemos nosotros mismos. Yo por supuesto le digo que sí, que seguro que volvemos en algún coche.

 

La carretera es toda una aventura. A una parte y otra se ven los acantilados que forman las montañas que pese a ser una pasada, no dejan de impresionar mientras el conductor esquiva las numerosas curvas de nuestro camino. Finalmente llegamos al campamento, formado por cuatro o cinco chabolas y dos edificios grandes donde nos enseñan las camas y nos dan a elegir. Nuestro ránger, después de lo que ha pasado en el coche, parece no fiarse de que seamos capaces de volver el día siguiente, además, no habla inglés, por lo que la comunicación con él es casi nula. A pesar de todo, mientras hacemos la ruta por las Simien camino de la cascada, encontramos a un guía que se ofrece a recogernos el día siguiente. Estamos salvados.

 

Después de una mañana larga de caminata, vemos la cascada y regresamos a nuestro campamento. Por el camino encontramos a nuestro amigo francés, el cual se marcha junto con sus amigos chinos  a hacer una ruta de 4 días por la parte más alta de las Simien.

 

Ya en el campamento, sin luz y muy cansados, nos preparamos para la vuelta del día siguiente. Y sólo la presencia de los rángers, que van llegando al lodge en el transcurso de la noche, rompe el mágico silencio que envuelve esta zona de Etiopía, que pasa por ser Patrimonio de la Humanidad con toda la razón.

Amanece en las Simien…. Y nuestro amigo guía no aparece… y hay que volver. Empezamos a escudriñar qué coches vienen, pero los autos de la mañana suben, no bajan a Debark, por lo que al final, terminamos en el bus local (algo prohibido en este recorrido para los turistas), el ránger, Bernat y yo, los tres sentados en medio de una multitud de gente que va a nuestro destino… ah! Y los gallos, que se encuentran dispersos por el suelo del autobús y que de vez en cuando vuelan de cabeza en cabeza. próxima parada… Lalibela…

 

 

Transporte en Simien. Etiopía.
Transporte en Simien. Etiopía.

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Hundido de Armallones, senderismo en el Alto Tajo.

El Hundido de Armallones, Guadalajara.

 

Ruta de senderismo desde Ocentejo, en el Alto Tajo.

 
 

Nos gusta la montaña. Desde hace tiempo ya, nos dedicamos muchos domingos a buscar nuevas rutas y nuevas aventuras no solamente en la provincia de Guadalajara, lugar repleto de lugares dignos de visitar, sino también en Madrid, comunidad que nos queda a un paso y donde es posible disfrutar también de un domingo en plena naturaleza. Muchos domingos, es posible acercarse mediante la vía que une Madrid con Guadalajara, la A-2, y desde allí, encontraremos el desvío que nos llevará a este hermoso lugar. Aunque a día de hoy, ya hemos hecho varias rutas alrededor de Madrid, ésta sin duda, sigue siendo una de nuestras favoritas, por la belleza del entorno y la tranquilidad que nos ofrece a los amantes del senderismo

Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.

 
La ruta de la que voy a hablar a continuación, es una de las varias que hemos realizado durante los últimos tiempos en el Alto Tajo, zona completamente desconocida para muchos, y que nos muestra un paisaje que parece más salido de los Pirineos que de La Alcarria de Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
 
En efecto, lo vecinos siempre han pensado que fue el terremoto de Lisboa en 1.755 el causante de las paredes que albergan el Tajo, a su paso por Ocentejo y Armallones. La ruta, de fácil acceso, es posible realizarla tanto desde Ocentejo como desde su vecino Armallones, encontrándonos en ambos casos elementos curiosos, como una antigua mina abandonada (la mina de la Inesperada), un molino restaurado, o en el mismo Armallones, parece ser que existió una encomienda templaria, perteneciente a Torija, un pueblo cercano. Os dejamos con las fotos…
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
Hundido de Armallones, Alto Tajo, Guadalajara.
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Diario de Viaje a Bukit Lawang.

Los orangutanes de Bukit lawang, Sumatra.

Escrito por Jose Carlos Paradas Romero

19, 20, 21 y 22 de agosto 2010, Sumatra (Indonesia).

Salimos muy temprano de Siem Reap con destino a Kuala Lumpur.Voy contento porque hoy es el día marcado para mi aventura en solitario.Y en parte también por dejar atrás la impresentable Guest House de la ciudad de los templos de Angkor, donde sólo se escuchaba “Only one dolar”.

Camboya no cubrió mis expectativas, tal vez porque era una parada intermedia entre la nostálgica y bulliciosa Vietnam que desde hacía tiempo tenía marcada en mi agenda de viajes como destino preferente, y entre los hombres de la jungla de Sumatra que era mi primer objetivo para este viaje. Camboya es un país que está repleto de minas, y te aconsejan no salir del camino marcado por tu integridad física. Son muchas las personas que mueren al año o quedan mutiladas de alguna extremidad por estas minas antipersonas que nos recuerdan ese pasado turbulento que tuvieron los camboyanos.

En la capital de Malasia dejo a la maceta para que busque sus idílicas playas. Yo tomo otro avión en Kuala Lumpur sobre las 17:00 horas que me lleva a Medan en el norte de la isla de Sumatra.

Ya en Medan…

Medan es la segunda ciudad más grande de Indonesia después de la capital Jakarta en la isla de Java, o así me lo dice un local que posiblemente nunca haya salido de esta isla. Sumatra es una isla muy castigada por las catástrofes naturales. Está dentro de un cordón de gran riesgo de movimientos sísmicos y de volcanes dormidos que en cualquier momento pueden despertar. Tsunamis e inundaciones son clientes fijos de esta isla.

Mi llegada a la capital de Sumatra fue muy agitada y estresante. Bukit Lawang me queda a cuatro horas de camino y unos 100 km por una carretera bacheada y tengo que dormir allí como sea. El nuevo cambio horario esta vez me beneficia, pues gano una hora respecto a Malasia y dos con Camboya, que es donde me levanté esta mañana. Tengo pocos días y quiero hacer un trekking de dos días por la jungla para poder asegurarme de encontrarme con orangutanes en estado salvaje.

Sabía que desde la estación de Pinang Baris de Medan salía un bus cada media hora con destino a la aldea de Bukit Lawang que duerme a los pies del Gunung Leuser National Park. Pero lo que no sabía era que el último partía a las 18:00, así me informo un chino bien trajeado que conocí en la puerta de embarque del aeropuerto de las torres Petronas. Sí no cogía ese bus tendría que hacer noche en Medan y coger el primer bus de la mañana siguiente, y tendría que olvidarme de mi trekking de dos días por la jungla. En Medan hay dos estaciones de bus, una donde los autobuses que parten van hacia el sur, y otra, Pinang Baris, que van hacía el norte. Los autobuses son viejas y sucias furgonetas donde no caben en teoría más de nueve personas, pero que se puede ampliar el número de plazas en función de los pasajeros que haya y los que se sumen por el camino.

Aterrice en el Polonia Airport de Medan a las 17:00 horas. El monzón derramaba agua por doquier. La burocracia se hacía interminable: pagar 25 dólares de visado, control policial, aduana, sellado pasaporte, maletas,…Y los indonesios no son precisamente rápidos y eficaces. Tenía que coger ese bus que me llevara a mi destino. Son las 17:30 y un enjambre de taxistas, falsos guías, gente que decía querer ayudarme desinteresadamente… revoloteaban incasablemente a mi alrededor. Me decían que la estación de Pinang Baris estaba a una hora de camino y que no llegaba para coger ese último bus de las 18:00 a Bukit Lawang. Yo no quería creerlos. Era mi objetivo y unos impertinentes taxistas no me iban a quitar esa ilusión de un plumazo. La única opción según ellos era que me llevaran en un taxi tras pagar una crecida suma de dólares.

Eran ya las 17:40 y fui consciente que no llegaba a tiempo. Me tranquilice, pensé… y decidí salir del aeropuerto andando alejándome de aquella marabunta de locales que sólo veían dólares en mi deseo de ir a Bukit Lawang. Poco a poco me iba alejando y ese abrumador gentío también se iba rindiendo. Algunos rishow me seguían intentando convencerme de subir, pero la comunicación con estos sufridos ciclistas era imposible. No sólo no hablaban inglés, sino que dudo hablaran el bahasa Indonesia. Lo suyo era un dialecto difícil de entender. Además, un trayecto en rishow a la estación de Pinang Baris se haría interminable, y tampoco me agrada ver sufrir tan duramente a esos pobres hombres por unas míseras rupias.

Caminando bajo la lluvia del monzón.

De pronto estaba sólo en la carretera andando sin rumbo pero teniendo claro que esa noche dormiría junto a mis amigos de la jungla. Nadie me seguía ya. El monzón seguía implacable. Iba empapado pero incluso se agradece la lluvia para mitigar el sofocante calor de la isla. A los pocos minutos paró una moto junto a mí, y un chico que parecía agradable me invitó a subir a ella. Le dije donde iba y que tenía que estar allí a las 18:00. Miró su reloj y dijo que no era posible en apenas diez minutos que quedaban para las 18:00 llegar a esa dichosa estación. Sin embargo, cogió mi mochila y se la puso entre sus piernas y me dijo que me subiera rápido y me agarrara fuerte. Eso sí, antes me dió un casco que no sé de dónde salió. Me dijo: “police”. Ese trayecto hacia Pinang Baris fue el Gran premio de motociclismo de Sumatra. Saltébamos todo tipo de vehículos imaginables, peatones y obstáculos variopintos con una habilidad pasmosa, y ni la incesante lluvia nos frenaba. Cuando más relajado estaba soltó: “¡Pinang Baris here!”. ¿Aquí?, dije yo, que me esperaba una estación de autobuses al estilo occidental y no un punto cualquiera en mitad de una calle cualquiera sin nada que me hiciese pensar que aquello era una bus station. Pero Indonesia es así, diferente, las ciudades no tienen un center city o centro histórico, son una suma de calles. Todo es centro y todo es periferia.

Llegada a Pinang Baris.

Ya estaba en Pinang Baris y eran las 18:20. Pude comprobar que ya no había más bus hasta el día siguiente muy temprano. Tendría que buscar un hotel barato cercano a la estación y hacer noche en Medan. Y tendría que conformarme con pasar sólo un día en la jungla. Cuando ya estaba rendido, un matrimonio de más o menos mi edad que me escucha preguntar incansablemente en la destartalada oficina de la estación, me dicen que ellos viven en una aldea cercana a Bukit Lawang y que marchaban ya para su casa después de haber pasado el día en la capital proveindose de víveres y otros objetos necesarios para subsistir, difíciles de encontrar en aquellos lugares tan apartados de la mano de Dios. No me lo podía creer. Se me pusieron los ojos como platos. Pero no todo era tan bonito como parecía. Me pidieron una considerable cantidad de rupias por hacerme ese favor. Trás un brevísimo regateo pactamos la cantidad de 100.000 rupias( unos 9 euros), la mitad del precio inicial y una cuarta parte de lo que me pedían los taxistas en el Polonia Airport. Después pude comprobar que su aldea estaba como una hora antes de tortuosos caminos hacia mi destino. Por lo que el precio no estaba tan mal teniendo en cuenta que a ellos le suponía dos horas más de camino, una para ir y otra para volver. Bueno, la mujer se quedó en su casa en medio de la nada y él recogió a un amigo que le acompañase en su repentino negocio de taxista ocasional.

Por el camino…

Fueron tres horas y media de un interminable viaje por maltrechas carreteras llenas de socavones donde frecuentemente desaparecía el asfalto para dar paso a caminos encharcados y llenos de barro.

El primer tramo del viaje discurrió por la gigante Medan, una ciudad decadente que intuyo tuvo tiempos mejores. Las afueras de la ciudad se extendían kilómetros y kilómetros.

Un segundo tramo fue de casas dispersas a ambos lados de la estrechísima carretera y alguna aldea que otra donde de vez en cuando parábamos para saludar a algún conocido o familiar de mi pareja local que no me dirigió la palabra en todo el camino porque ellos no hablaban inglés ni por supuesto español, ni yo bahasa Indonesia o lo que se hablase allí. Yo era un bulto más de esos que cargaron en Medan y que depositaron en la parte trasera de la desvencijada y asquerosa furgoneta donde me alojaron a mí. Al final de este segundo tramo estaba su aldea que no sumaba más de cinco viviendas.

En el tercer tramo apenas vi indicios de asentamientos de gente local. No había luz eléctrica ya, todo era muy obscuro, más en una noche cerrada como aquella. La vegetación era exuberante y llegaba hasta los mismos márgenes de la carretera. Apenas distinguía nada. La única visión momentánea me venía por la fugaz luz que proporcionaban los rayos y truenos de aquella tormenta monzónica. Escuchaba el sonido del agua del río Bohorok perdido en la maleza. Después de una hora, paró el coche y me dijo:”Bukit Lawang, aquí te dejo”. Allí no había nadie ni nada, y no paraba de llover. Me puso la mochila en mitad de la carretera y me indicó con la mano la dirección que tenía que tomar. Innumerables sapos de tamaño considerable saltaban a un lado y otro del pobre asfalto. En ese momento he de reconocer que me agobie un poco. Ahí estaba yo sólo, sin saber nada de nada ni donde dormiría esa noche. Me puse a andar en la dirección indicada por mi chófer y al poco me encontré con tres chicas jóvenes ataviadas con su típica ropa musulmana. Iban descalzas, y sus ropajes de un blanco impoluto que les cubría todo el cuerpo y rostro arrastraban por el suelo. Lo primero que se me vino a la cabeza es que eran espectros de la noche. El blanco de sus ropajes resaltaba en la negra noche. Me acerqué a ellas y súbitamente se taparon la cara y aligeraron su paso. Sumatra es una isla musulmana, muy conservadora, y las mujeres no pueden hablar con un hombre, y menos con un desconocido. Además estaban de lleno en el ramadán. Me limité a seguirlas. Ellas me llevaron sin quererlo a Bukit Lawang.

En Bukit Lawang.

Me metí en el porche de la primera casa que vi, para protegerme de la lluvia y preguntar allí a sus moradores. Un apuesto hombre de unos cuarenta y pocos años salió de la casa, y tras él su mujer e hijo de unos 14 años de edad. Me invitaron a entrar amablemente. Éste si hablaba inglés. Les dije que buscaba un hotel o algún sitio para dormir y enseguida sacó su moto y me llevó a la Guest House de un amigo suyo, imagino para ganarse una comisión, que estaba en el otro extremo del pueblo. Seguía sin haber luz eléctrica allí. Bukit Lawang es una serie de casas nuevas de madera y obra dispuestas a lo largo del río Bohorok. Hace seis años, en octubre de 2004 unos 2 meses antes del tsunami, el río se desbordó por una crecida y arrasó toda la aldea y a 200 de sus habitantes, un tercio de la población.. Por eso todo estaba nuevo, se reconstruyó todo recientemente. El pueblo aún es muy pequeñito y como tal carece de muchas cosas.

Por fin alojamiento!.

Llegué a mi Guest House, que era una cabaña de madera con un fantástico porche con hamacas, encalomada en un árbol a los pies del río Bohorok, obviamente sin agua ni luz. Las vistas se intuían sensacionales. El sonido de la corriente del río era anestésico. Dispersos sonidos de animales lo hacían todo más mágico. Al otro lado del río Bohorok, que no era muy ancho, estaba la jungla y sus moradores: el orangután, el tigre de Sumatra, los elefantes y el rinoceronte de Sumatra.

Los orangutanes.

 

 

Los orangutanes de bukit lanwang
Los orangutanes de bukit lanwang

 

 

Los orangutanes solo se localizan en Indonesia, en las islas de Borneo y Sumatra, y son una especie en peligro de extinción. La diferencia entre una isla y otra es que en Borneo los orangutanes se han acostumbrado a hacer su vida en el suelo porque no tienen depredadores naturales, por lo que es más fácil verlos. En Sumatra viven en los árboles para refugiarse de su mayor depredador, el tigre de Sumatra. En este parque nacional sobreviven unos 5000 orangutanes, el resto se encuentran en las selvas de Kalimantan en la isla de Borneo. La mayoría de ellos están habituados a la presencia humana aunque a veces reaccionan de forma agresiva y pueden morder, sobre todo si son madres con sus crías. Duermen sobre camas hechas en los árboles con hojas, como un nido, similar a los chimpancés. Los hijos permanecen con las madres hasta los 6 años de edad, cuando ya pueden servirse por sí mismos. El día antes de llegar yo, una orangutana madre, Mina, mordió a una chica española en un hombro y estaba ingresada en un hospital en Medan. Mina tiene el rostro negro y secuelas en la frente de golpes propinados por aventureros y locales al intentar desprenderse de sus mordiscos, por lo que es fácil identificarla. Yo me encontré con ella y su cría. Me miró desafiadamente, ambos marcábamos las distancias. Finalmente ganó ella y me obligó a cambiar de rumbo.

Lo había logrado, desayune en Camboya, almorzé en Malasia y cené en Indonesia en Bukit Lawang en la isla de Sumatra. Atrás quedaron los sufridos cambios de horarios que a estas alturas del viaje ya iban dejando huella. Y también los incómodos cambios de monedas. Esa noche dormiría junto a mis orangutanes, que en bahasa Indonesia significa “Hombres de la jungla”.

En el Gunun Leuser National Park.

Antes de despedirme de mi último amigo, Amar, elque me llevó a la Guest House, preparé con él mis dos días en el Gunung Leuser National Park. Haría dos días de treking salteado de cascadas y resbaladizas pendientes, vivac en la jungla (rodeado de monos y lagartos varanos) y rafting en el Bohorok para volver a Bukit Lawang. Al día siguiente, a las 8 de la mañana, un expert Guide, Tambrin, me recogía en mi cabaña. Cocineros, porteadores, guías ( especial recuerdo tengo de Anton)… y siete viajeros como yo me acompañarían en lo que sin duda fue la mejor experiencia de mi viaje, aunque también fue muy dura, no sólo por lo accidentado del terreno que había que ayudarse con las lianas para seguir adelante, sino por la terrible humedad que me hacía sudar incansablemente y por el desproporcionado tamaño de los insectos que allí habitaban que parecían desayunar anabolizantes y que dejaron marcadas secuelas en mis piernas. Pero mi encuentro con los hombres de la jungla compensó sobradamente todos mis esfuerzos y sacrificios. Nunca olvidaré el momento en que una orangutana con su bebe fijó sus ojos en los míos. Su mirada me cautivó. Se llamaba Jackie. Era un pirata de la jungla al estilo de los piratas somalíes que nos hizo pagar un impuesto aduanero para dejarnos pasar y soltar a una chica de mi expedición a la que retuvo como rehén. Nos quedamos sin la fruta que llevábamos para el día. Eso fuel motín pactado.

Los montes Virunga de Ruanda y sus gorilas y el Gunung Leuser National Park de Sumatra y sus orangutanes son ya parte de mí.

José Carlos

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Banaue, Filipinas… o es mi patria Sueca?

Banaue, la Sueca filipina.

 

Vistas de Banaue
Vistas de Banaue

Supongo que hay cosas que se quiera o no hay veces que salen y te pica la curiosidad. Que Banaue tuviese sus arrozales declarados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, a todo aquel que hayamos vivido en Sueca supongo que nos llama la atención. Y allí que fui a comparar.

Banaune, Filipinas, antes de salir al Trekking alos arrozales
Banaune, Filipinas, antes de salir al Trekking alos arrozales
Me subí al bus nocturno, y cuando llegué por la mañana, directamente desde el bus me fui a la oficina de turismo, donde me asignaron a Raquel, una guía local, para ver Batag, donde hay una villa a la que sólo se puede acceder por medio de un sendero, y donde hay unas cataratas espectaculares y por supuesto, las famosas terrazas de arroz.
Vistas durante el trekking en Banaue
Vistas durante el trekking en Banaue

 

 

 

 

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Llegada a los arrozales de Banaue, Filipinas
Llegada a los arrozales de Banaue, Filipinas

 

 

 

Banaue, camino a los arrozales
Banaue, camino a los arrozales

 

 

 

Banaue, Filipinas
Banaue, Filipinas

 

 

 

 

 

 

Decir que los suecanos no tenemos nada que envidiar seria cierto, pero decir que las vistas de todo el paisaje y las razones de tal nombramiento están debidamente justificadas también. Al volver, puede ver las de Banaue, que cambian en cuanto a que la cosecha se hace en diferente mes, por lo que en este segundo puedo todavía esta verde el arroz, y en el otro lo están recogiendo.
Arroz en Banaue; el proceso de siembra y recogida es todavía manual.
Arroz en Banaue; el proceso de siembra y recogida es todavía manual.

 

Dato curioso, mientras nosotros hacemos una sola cosecha por ano, ellos hacen 2 o 3, dependiendo de la variedad del arroz. La mayoría todavía es para consumo propio, y solo mas al sur se exporta en gran cantidad a Tailandia, su principal cliente. Por lo demás, decir que no se puede ir a Filipinas sin visitar la Cordillera donde se encuentran estos, los paisajes son una auténtica pasada.
Cascada en Banaue
Cascada en Banaue
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Kisoro y Parque Nacional Queen Elisabeth

Crónica de Kisoro y Parque Nacional Queen Elisabeth.

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Estos días han sido un poco duros:

El 17 partimos a las 6 de la mañana en un bus rumbo a Ruhenheri, desde donde tomamos un mini bus hasta la frontera con Uganda. este ultimo, por supuesto, no salió hasta que estuvo lleno a reventar, como suele ser habitual en Africa.
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3RUHENGERI MOUNTAINS. (FILEminimizer)
Ya en la frontera, topamos con las típicas costumbres africanas, de colarse todo lo posible en la cola de inmigración. El problema viene cuando la “muzungu”, en este caso, yo misma, adquiere uso de las costumbres, y también se cola con todo su morro. Parece que no les sentó bien. Una vez pasados al ultimo país de nuestro viaje, nos encontramos con un pueblo perdido, donde los niños nos miran con curiosidad y nos rodean (por supuesto, pidiendo dinero, cámaras, bolis, etc), y de donde nos toca volver, maleta a la espalda, para encontrar un taxi o algún medio de transporte que nos lleve al primer pueblo civilizado, Kisoro. los taxistas, viendo que no tenemos con que ir, intentan sacarnos el máximo dinero posible, hasta que la aparición de un minibus de giris (y el consiguiente peligro de perder a sus clientes), hace que decidan que quizás es excesivo lo que piden.

Finalmente, subimos con un chaval bastante majo, que resulta tiene un pequeño hotel en Kisoro que no esta nada mal, ni de limpieza, ni de precio, ni de comida.

La entrada a Uganda se ha notado desde el principio en nuestro presupuesto, que cada vez era mas escaso. Aquí se puede comer y dormir a unos precios razonable, y el visitar los parques naturales del país no supone un gasto tan alto como sus cercanas Zambia y Ruanda. Además, los paisajes son muy parecidos a los ya vistos en Ruanda, es decir, valen la pena.

Kisoro es un pueblo cercano a la frontera, donde llegan la mayoría de turistas con el fin de visitar los parques de gorilas de montana que hay cerca de dicha localidad. Sus gentes, parecen encontrar divertido que haya gente dispuesta a “pagar” por ver aquello que ellos consideran tonto e innecesario, pero así somos los muzungu. Además, el pueblo tiene en sus cercanías un lago que se caracteriza porque las boas (si, serpientes), acuden en masa allí para criar. Por supuesto, vamos a verlo, aunque por suerte para las que no nos gustan demasiado estos bichos por la tarde no salen, solo por la mañana, por lo que nos podemos permitir ver el lago sin su presencia. En Kisoro nos salimos de la tónica habitual: no nos interesan los chimpancés, ni los gorilas, solo queremos ir al Queen Elisabeth, que es el parque mas grande de Uganda, a ver leones.
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Para ello, contratamos una “excursión” con los del hotel, que aunque nos sale en principio mejor que con un tour operador de los que operan por internet, nos termina saliendo mas caro de lo previsto, debido a que somos victimas de los típicos timos africanos: por la noche nuestros guías roban la gasolina para poder venderla, y así sacarse un dinero, pero prefiero no pensar en ello.
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El Queen Elisabeth es un parque que ocupa una gran extensión, teniendo entre sus dominios el lago Edward y el Albert, así como el canal que une ambos lagos. Pasar por el parque, supone encontrarse con la típica vegetación de sabana, donde viven leones, leopardos , elefantes y otros, y pasar por parajes con vegetación tropical, donde los babuiínos son lo mas abundante, así como otro tipo de simios parecidos (no gorilas). Existen zonas donde es normal que los leones trepen por los arboles, pero no conseguimos ver a ninguno, y luego, ya en la península donde están los alojamientos para los visitantes del parque, nos enteramos con que los hipopótamos pueden alejarse incluso cuatro kilómetros de la orilla del lago, lo que supone un peligro para los que acampan fuera de las guest house.
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QUEEN ELIS. (FILEminimizer)

El parque, aunque es muy bonito en cuanto a paisajes, no posee la cantidad de animales que puede tener uno cualquiera de Tanzania o Kenya, y eso se nota al día siguiente, cuando multitud de coches de turistas casi nos pegamos por ver a lo lejos a un león, escondido entre la hierba. Mas tarde, nuestro guía, se acerca cuando todos se han ido a unos 3 metros del animal, descubriéndolo dormido después de haberse zampado a una gacela: la había dejado en los huesos.
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