Matilde de la Toscana

La Gran Condesa o Matilde de la Toscana

En muchas ocasiones nos encontramos con personajes históricos que han pasado al olvido, no se sabe a ciencia cierta el por qué. Tanto hombres como mujeres, muchos han jugado un papel relevante en la historia de los lugares que visitamos, pero la memoria popular los ha relegado a un segundo lugar.

El caso de Matilde de la Toscana sería uno de ellos. Matilde fue una dama medieval lo suficientemente importante para ser enterrada en el Vaticano; solamente los restos de seis mujeres se encuentran entre las paredes del estado papal, una de ellas es Matilde; el resto son reinas o santas. Pero, ¿quién fue esta mujer a la que los lugareños de la ciudad toscana de Lucca, por ejemplo, le deben tanto? A continuación, te lo contamos.

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana.

Historia de Matilde de la Toscana

Nos tenemos que trasladar al año 1046 que fue el año en que nacería Mathilde di Canossa, hija de Beatriz de Lorraine y del noble Bonifacio III de Lucca, ciudad de los orígenes de Matilde.

Nuestra dama nació rica, no lo vamos a negar; su padre poseía un amplio territorio en el norte de Italia; su madre estaba muy bien posicionada en la nobleza y era prima del Emperador Enrique III.  No es extraño por tanto que la niña Matilde aprendiese francés, alemán y dominase el latín.

Lo que sí que resulta extraño para su época es que Matilde dominase las técnicas militares en el campo de batalla, y que han sido lo que le han dado popularidad en los últimos tiempos. Tal vez el hecho de que su padre muriese joven y que su hermano heredase la fortuna familiar creó un nexo entre ambos que propició que la joven tomara interés en estos asuntos.

Pasaron dos años y la madre de Matilde decidió casarse de nuevo, con el fin de salvaguardar los intereses familiares. El elegido fue Godofredo el Barbudo, un noble claramente enemistado con Enrique III, lo que llevó a que tanto madre como hija fueran arrestadas con el Emperador. La muerte de su hermano Federico en extrañas circunstancias, y la muerte de Enrique III poco tiempo después, suavizó las cosas y permitió la vuelta de todos a sus territorios, esta vez Matilde como heredera del territorio más extenso en el sur de Europa.

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana

El dinero no da la felicidad…

La vida personal de la joven no fue fácil; a pesar de tener tantas riquezas, y encontrarse muy bien relacionada con la corte Papal (Matilde siempre apoyó a la Iglesia Católica en todas las disputas), su vida privada fue bastante triste; su primer marido fue su hermanastro, Godofredo el Jorobado, a quien Matilde abandonó al poco tiempo para trasladarse a la Toscana, después de que muriera la única hija que tuvo. Poco después decidió repudiar a su marido, cosa impensable en una mujer de su época; su padrastro tomó partido e intentó por todos los medios hacerla entrar en razón, sin ningún éxito.

Su segunda pareja fue también matrimonio por intereses políticos; esta vez ella tenía cuarenta y pocos, pero su marido, Güelfo V, todavía no tenía la mayoría de edad. Lo que si importaba en aquél entonces es que la dinastía del futuro esposo era de tendencia Güelfa, que eran los nobles que apoyaban a la Iglesia en contra de los Gibelinos, aquellos que apoyaban a los emperadores alemanes. Su matrimonio era una alianza muy importante para los Güelfos y por supuesto para la Iglesia. Sin embargo, el joven marido no quiso acostarse durante los primeros días con su esposa, y la pareja terminó distanciándose.

Palacio Prettorio, Certaldo. la Toscana.
Palacio de la época de la Gran Condesa

La Gran Condesa

Matilde fue conocida por sus logros militares durante el período en el que el Papa Gregorio VII estuvo en El Vaticano; llegó a dominar Lombardía, Emilia Romagna y la Toscana; al sur de los montes Apeninos construiría el castillo de Canossa, como punto neurálgico desde el que controlar sus territorios. La dama medieval también fue Vice-Reina de Italia, a la llegada de Enrique V al trono. El asesinato de su marido tiempo después la convirtió en el punto de mira al ser sospechosa de su asesinato por adulterio con el Papa; sin embargo, a los dos meses la muerte de su madre le trajo más territorios y más poder, y ser viuda le daba un estatus mucho mayor, por lo que el tema quedó olvidado. Además, también terminó heredando parte de los territorios de su fallecido marido y como no, de su madre.

La condesa estuvo la mayor parte de su vida en medio de las disputas entre los Papas contemporáneos a ella y las disputas con los emperadores alemanes. En la mayor de las ocasiones su posición fue firmemente favorable a la Iglesia. En varios momentos fue la intermediaria entre el papado y los emperadores alemanes que fueron sucediéndose durante su vida.

Arezzo, Toscana

Las cien iglesias de Matilde de Toscana.

Lombardía, la Toscana, Emiliga-Romagna o Veneto son algunos de los territorios que se beneficiaron del legado de la Gran Duquesa, como fue conocida. Matilde dejó más de cien iglesias y monasterios sus iglesias fueron un punto de protección para peregrinos, para muchos mercaderes y viajeros durante la Edad Media. Fue entonces cuando la Via Francigena cuyo paso estaba por sus tierras. Muchos de sus monasterios se construyeron en lugares de paso de la famosa vía de peregrinación hacia Roma, la cual es un camino de fieles a la ciudad romana similar al Camino de Santiago en nuestro país. El Renacimiento fue un período donde el peregrinaje era más frecuente que en la actualidad, y muchos encontraron cobijo durante sus jornadas de viaje en el legado de la Gran Duquesa.

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana

Lucca y su legado en la Toscana

Lucca fue la ciudad que vio a Matilde nacer, y la noble luchó por la independencia de esta ciudad durante años. Aquí vamos a encontrar un gran patrimonio histórico que fue propiciado por su ciudadana; también consiguió la independencia y su título de ciudad en una época revuelta como la que vivió Matilde, poco antes del nacimiento de las ciudades estado.

La vida de Matilde estuvo ligada a este lugar donde también encontró al que sería su consejero espiritual durante años; San Anselmo de Lucca.

Vistas desde Cortona.
Son muchos los monasterios e iglesias construídos por la Gran Condesa.

EL final de Matilda de la Toscana

Matilde de la Toscana murió a los 69 años en Bondeno di Roncore-Bondanazzo, en Emilia-Romagna. Su vida sirvió de inspiración para la obra de teatro de Luigi Pirandello “Enrique V”; también se cree que la “Matilde” de la obra de Dante “El Purgatorio” está inspirada en su persona.

El Vaticano es el lugar donde se encuentran los restos de la Gran Duquesa

Sus restos se encuentran el San Pedro del Vaticano, bajo una lápida diseñada por Bernini por encargo del Papa Urbano VIII

El Vaticano

En resumen, La Gran Condesa está considerada una de las damas más influyentes de la Edad Media, junto con Juana de Arco y Leonor de Aquitania entre otras.

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Qué ver en Lucca, la Toscana

Lucca en Italia.

Visita en diciembre a la Toscana.

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana, visita en diciembre.

La ciudad de las 130 torres y 100 iglesias.

 

La ciudad de Lucca ha ido abriéndose paso poco a poco dentro de los circuitos turísticos en la región de la Toscana, para mal de los que amamos los lugares vacíos de flashes y de grupos multitudinarios. Sin embargo, todavía es posible visitar esta pequeña ciudad al sur de Pisa y perderse dentro de las calles que conforman su centro histórico. Lucca es considerada una de las ciudades medievales mejor conservadas, y también una de las más bellas. A la sombra de Florencia y Pisa, vecinas en territorio, que han ensombrecido su valor arquitectónico, no hay quien se arrepienta de visitar la pequeña ciudad.

 

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana, visita en diciembre.

 

 

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana, visita en diciembre.

 

 

Historia.

 

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana, visita en diciembre.

 

 

Poblada desde antes del siglo V a.C, fueros los ligures los que pusieron la primera piedra. De ahí su nombre, que derivó en Luck, y de ahí en Lucca, tal y como la conocemos hoy. Los romanos le dieron las calles y plazas que todavía hoy resisten el paso del tiempo, y trazaron su estructura, para pasar con los años al ducado Lombardo, y posteriormente a manos de los carolingios.

Hoy Lucca nos parece una pequeña ciudad, pero su pasado nos cuenta de la importancia que tuvo, especialmente en los tiempos en que la importación en el Comercio de la Seda era fundamental. La ciudad tuvo tu heroína a manos de Matilde de la Toscana, en el siglo XII, que le dio a la ciudad toscana 500 años de independencia en una región turbulenta y caótica, como nos muestran los libros de historia. Pero llego Napoleón, y las cosas cambiaron y los lugareños pasaron ya a formar parte del Ducado de la Toscana en 1847, y de ahí a la República Italiana que todos hoy conocemos, en 1946.

 

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana, visita en diciembre.

 

Lucca en la actualidad.

Con el paso de los años Lucca ha aprendido a ser una ciudad autónoma dentro de tanta capital que presume de historia y museos; indiferente a tanta obra de arte en casa de sus vecinos, la ciudad muestra sus tesoros: más de 100 iglesias avalan su poder en el pasado; 130 torres nos enseñan que todavía hay Lucca para rato. Lo mejor es pasearse la ciudad, para no perderse nada, y para descubrir su pasado romano, sus huellas napoleónicas, y los más escondidos recovecos.

 

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca

 

Qué ver en Lucca.

  • Catedral de San Martín o San Martino. Siglo XI.

Como todos los pueblos de Italia, esta ciudad también tiene su Duomo, en este caso, del siglo XI. El edificio es imponente y merecedor de una visita, sobre todo por su interior, donde un crucifijo llamado “Volvo Santo” se muestra al visitante. Su importancia radica en haber sido tallado por Nicodemo, el cual estuvo en la crucifixión de Jesús, y por tanto se cree que muestra el verdadero rostro original de la cara de Cristo.

También hay un monumento funerario de Llaria del Carreto.

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca

 

  • Torre y Palacio Guingi.

Nos tenemos que remontar al 1390 para hablar de la familia de banqueros de Lucca, los Guingi. Al igual que en otras ciudades de la región, la construcción de las torres indicaba el grado de poderío de cada familia, y la torre del palacio mide 44 metros de alto. Lo más curioso y diferente de cualquier otra que encontremos es el jardín de encinas que se encuentra arriba. Desde allí podremos tener una bonita vista de la ciudad (la subida de la torre consta de 230 escalones)

  • Calle Fillungo.

Todas las ciudades tienen su calle principal, y Lucca no podía ser menos. En la calle Fillungo, encontramos comercios, cafeterías, bares, y todo lo que podamos buscar.

Lucca en la Toscana, calle Fillungo

 

Lucca en la Toscana, calle Fillungo
Lucca en la Toscana, calle Fillungo

 

Lucca en la Toscana, calle Fillungo. Los escaparates se visten de Navidad en diciembre

 

 

  • Plaza del anfiteatro o Plaza del mercado.

¡Si las paredes de esta plaza pudieran hablar! La plaza del anfiteatro debe su nombre a su pasado romano, donde el anfiteatro de la ciudad estuvo situado. Hoy en día, todavía podemos ver algunas muestras de su pasado en las fachadas de algunas casas. Con el tiempo pasó a ser la plaza del mercado, y ahora se encuentra repleta de restaurantes y cafeterías por doquier. Como curiosidad decir que es la única plaza ovalada del mundo.

 

  • Plaza de Napoleón y el palacio ducal.

Si hay un centro neurálgico en esta población ya lo hemos encontrado. Aquí concurren festivales, representaciones, mercados, etc. Frente al monumento a María Luisa de Borbón, que fue Duquesa de Lucca en el siglo XIX, la plaza se construyó durante la conquista de Napoleón, a quien la Duquesa desbancó y tomó su protagonismo.

Se encuentra construida sobre una antigua fortaleza del siglo XIII.

 

  • Basílica de San Frediano.

Lo más representativo de esta iglesia lo vamos a encontrar en su fachada de mosaicos, únicamente hay otra parecida en la Toscana. Data del siglo XV.

Lucca en la Toscana, visita en diciembre.
Lucca en la Toscana, visita en diciembre.

 

  • Torre delle ore.

Estamos en la torre más alta de la ciudad. Aunque las vistas merecen subir sus más de 200 escalones, es el reloj de su estructura el que más sensación causa, y que se puede ver según se va subiendo hasta la azotea.

Existen varios horarios de subida, pero en los meses de invierno se encuentra cerrada al público.

 

  • Iglesia de San Miguel.

Sobre las antiguas ruinas del foro romano encontramos esta bonita iglesia, coronada por la figura del arcángel Miguel Ángel en su fachada principal.

 

  • Palacio y Jardines Pfanner.

Edificio y jardines pertenecientes a la familia Pfanner, albergaron una fábrica de cerveza en sus territorios. En la actualidad los jardines representan una buena opción para dar un paseo tranquilamente en cualquier momento del año.

 

  • Casa Museo de Giacomo Puccini.

Lucca puede presumir con razón de ser la patria de uno de los grandes compositores de ópera de la Historia de la Música: Giacomo Puccini.

De familia de músicos, Giacomo nació un 22 de noviembre del 1858, en el día de Santa Cecilia, la patrona de los músicos, en esta casa. Su familia había llegado hasta allí en 1815, y junto su abuela, Angela Cerú, sus padres y hermanos vivirá Giacomo hasta que se mude a Milán con el fin de proseguir sus estudios musicales.

Las hermanas del compositor renunciaron a su parte de la herencia a favor de Giacomo y su otro hermano varón; sin embargo, la falta de recursos hizo que la tuvieran que vender a uno de sus cuñados, aunque antepusieron la cláusula de posible recompra legal en el futuro.

Con el paso de los años, y la mejora económica de Giacomo, la casa pudo ser recomprada por el músico (su hermano ya había fallecido).

La casa pasó a su hijo Antonio y a su nuera, que la donó al ayuntamiento de la ciudad en 1974. Actualmente, exhibe objetos de la vida del músico y compositor y muebles de la época.

 

  • Las murallas.

Sin duda alguna, uno de los atractivos de la ciudad. La característica más importante es que nunca han sido derruidos, ni han sufrido ningún tipo de asedio, por lo que se conservan intactos. Solamente una riada en 1812 hizo que se utilizaran con algún fin además del estético que proporcionan.

Los muros poseen 12 metros de alto y 4,2 kilómetros de longitud, y encierran el casco antiguo en toda su totalidad. En el período del Renacimiento fueron terminados, y son considerados una joya arquitectónica de la época.

Las murallas tienen 6 puertas de entradas; dentro hay 3 más, pero que no tienen uso. Un paseo en bici es lo más recomendable para verlas y recorrer el perímetro de la ciudad con tranquilidad.

 

 

 

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