Mis 10 ciudades favoritas en el mundo.

Ciudades en las que me perdería hoy mismo

Debo admitir que no me siento del todo segura realizando este post: si de algo me doy cuenta cada vez más, es de la gran cantidad de lugares que me faltan por visitar, y de lo mucho que me queda por conocer. También suma que creo que para conocer un lugar no vale el pasar un día de visita, sino que hay que dedicarle tiempo, algo que generalmente, no disponibles. Aún así, vamos allá: estas son mis ciudades favoritas:

 

1. Londres, Reino Unido.

Su eterna lluvia y sus calles abarrotadas no han logrado quitarme ni un ápice del cariño que siento por esta ciudad: Londres es la ciudad alternativa, la que acoge a los que llegamos a Inglaterra, la que siempre nos espera a nuestra vuelta a la capital. En la capital londinense es posible pasar una semana, y todavía queda tiempo para ver más cosas; todavía nos quedarán barrios por descubrir, o museos que visitar en otra ocasión. Como imperdible citaría St Paul, la IGLESIA, en mi opinión, Westminster o la Torre de Londres.

Big Ben Londres
Big Ben Londres

 

Londres
Londres

 

 

London Eye
London Eye

 

 

St Paul, Londres
St Paul, Londres

 

2. Estocolmo, Suecia.

Aterricé allí por casualidad hace dos años, y el recuerdo que me dejó esta ciudad es indescriptible. Situada junto al mar, la ciudad está compuesta de islas, que albergan desde casas hasta museos, como la isla de los museos, Ordenada, limpia, práctica, y muy “nórdica” en sus calles y edificios, es un lugar ideal para hacer las maletas e irte, si no te importa el frío que les debe de acompañar seguro en invierno. Estocolmo es perfecta para una visita de 3 días como mínimo, si quieres conocerla bien.

 

Abba, museo en Estocolmo. Suecia.
Estocolmo

 

Abba, museo en Estocolmo. Suecia.
Abba, museo en Estocolmo. Suecia.

 

 

Estocolmo
Estocolmo

 

3. Estambul, Turquía.

Si antes hablábamos de iglesias, para mi, Estambul es LA CIUDAD.  Una puede ir mil veces y salir sorprendida de su vitalidad; Estambul es un caos contenido, un alma entera de país hecho ciudad; en Estambul puedes encontrar de todo a cualquier hora; las mezquitas y los rezos van a marcar tus tiempos, tu parada del reloj; los atascos van a ser parte de tu rutina, si decides dejar de ser un turista novato y embarcarte en la real Estambul, aquella más allá de Sultannameth, la que se esconde tras Örtakoy, y a la que no te llevan los circuitos. Turquía vibra y siente a través de esta ciudad, que es su puerta a otras civilizaciones, que la unifica y reúne todas las religiones del país.

La parte turística es posible recorrerla en pocos días; para conocer el alma turca hace falta un poco más. No te la pierdas…

Estambul, Bósforo.
Estambul, Bósforo.

 

Aya Sofia, Estambul
Aya Sofia, Estambul

 

 

Aya Sofia, Estambul
Aya Sofia, Estambul

 

4. Portland, Oregon.

Como ya he dicho antes, me falta mucho por conocer, sobre todo en Estados Unidos, pero dudo que una ciudad me pueda cautivar tanto como lo ha hecho Portland. La ciudad que ha dado vida a Portlandia, donde los Simpson vieron su origen; la ciudad verde, amante del reciclaje: epicentro de artistas, músicos y todos aquellos interesados en el arte, Portland se sitúa a una hora del Pacífico, que le da unas temperaturas difíciles de conseguir en otras latitudes cercanas a la suya, y también se rodea de montañas.

Portland, Oregon
Portland, Oregon

 

 

Portland, Oregon
Portland, Oregon

 

Cuando llegas a Portland, ya no encuentras buenas librerías, porque te has dejado la mejor allí; tampoco te atreves a comer salmón, porque no hay salmón como el de Oregon.

Portland, Oregon
Portland, Oregon

 

5. Luang Prabang, Laos.

El año que llegué a Luang Prabang estaban construyendo su red de saneamiento; la ciudad había sido nombrada Patrimonio de la Humanidad, y había que mejorarlo todo, en espera de las oleadas de turismo que debían de llegar. SI llegaron o no, no lo sé, todavía no me he atrevido a volver, pero si que sé que el Luang Prabang que yo conocí te calaba por completo; su tranquilidad y espacio, la sonrisa laosiana, los monjes budistas y su paseo mañanero para recoger en sus cuencos metálicos lo que los lugareños les dan para comer; los templos, donde no se permitía la entrada a los no creyentes, y tenías que ver las ceremonias desde fuera, o las cuevas Pak’ou, una de las maravillas del Mekong.

A lo largo de los años, he conocido a muchos viajeros que me han expresado su intención de perderse el día menos pensado en Luang Prabang… quién sabe, igual nos encontramos todos allí.

 

Pak'ou, Luang Prabang. Laos.
Las cuevas de Pak’ou… No solamente son bonitas, el paseo en canoa hasta allí también valió la pena.

6. Toronto, Canadá.

Hace tiempo leí que Toronto era una de las ciudades mejores para vivir; después de pasar unos días en ella, me puedo imaginar por qué: Toronto es como Nueva York a Estados Unidos; es alegre, abierta, multicultural: en Toronto todo es posible, hay energía y optimismo, y eso se plasma en sus gentes y en su modo de vivir.

A pesar de que la ciudad arquitectónico hablando, merece de por si una visita, yo me quedo con el ambiente de las calles y la vida que allí encontré…

Toronto, Canadá

 

Toronto, Canadá, mercado de St Lawrence

 

7. Damasco, Siria.

Una de las ciudades más antiguas y con más historia que contar. La mezquita más sorprendente, el zoco más cautivador. En Damasco encontrabas cultura y tradiciones, y espero que lo encontremos algún día, cuando volver sea una realidad.

Mezquita de los Omeyas, Damasco, Siria.
Mezquita de los Omeyas, Damasco, Siria.

 

Mezquita de los omeyas de Damasco
El patio de la Mezquita de los omeyas de Damasco es lo más impresionante del edificio.

 

8. Bahir Dar, Etiopía.

En Etiopía hay lugares que uno no se puede perder, y uno de ellos es la visita a Bahir Dar, la ciudad donde Pedro Páez descubrió las fuentes del Nilo, y donde posteriormente fue enterrado. Bahir Dar es un oasis de tranquilidad y sosiego, sobre todo si se llega desde Addis Abeba; aquí es posible pasar varios días sin darte cuenta, visitando el Lago Tana, las fuentes del Nilo, o la pequeña ciudad.

 

Las Cataratas del Nilo Azul. Etiopía.
Las Cataratas del Nilo Azul. Etiopía.

 

Bahir Dar, Etiopía
Bahir Dar, Etiopía

 

9. Orchha , Uttan Pradesh, India.

La India no es un país fácil de recorrer, ni tampoco se parece a nada: visitar este país es entrar en otro continente, y los lugares como Orchha son aquellos que hacen que el viaje merezca la pena.

Orchha es un pequeño pueblo, donde solamente un par de hoteles buenos, y una docena de malos, junto con su fuerte y algunos templos conforman un hermoso paisaje tradicional indio. Aquí los turistas somos pocos, casi inexistentes; solamente algunos autobuses llegan durante el día, pero ninguno se queda, todos se van y nos dejan a los menos apresurados el placer de los rituales en la noche, donde los lugareños nos invitan a participar. Orchha es especial, no se puede describir en un par de líneas, tenéis que ir a verla.

Orccha, Uttar Pradesh
Orchha, Uttar Pradesh

 

 

Orccha, Uttar Pradesh
Orchha, Uttar Pradesh

 

10. Valencia, Comunidad Valenciana.

Si digo que por mucho que viaje y vaya por el mundo, no hay ninguna ciudad como Valencia, sé que no es objetivo, pero es la realidad. Valencia lo tiene todo: clima, la luz del Mediterráneo, el mar, gastronomía… No tengo muy claro si algún día volveré a vivir allí, pero lo que si tengo claro es que pocas ciudades han podido hacerle sombra y que todavía ninguna la ha quitado de su primera posición.

 

Fallas Valencia
Fallas Valencia

 

 

Para terminar…

Si lo pienso bien, todavía quedan muchas que no están en esta lista, y que serían también mi lugar preferido: Cesky Krumlow en la República Checa, Berlín, Hong Kong, Seul, Chicago, Madrid, Dublín, Shangril.la en Yunnan, China, Kampala en Uganda o Kigali en Ruanda, serían algunas de las que me han hecho dudar en mi lista. Buenos días…

7.

Qué son las fallas?

Qué son las fallas?

Picha aquí Mascletá en 360 grados

 

Finalmente, después de un largo año de espera, llegaron de nuevo las Fallas. Yo sé que muchos de los que habéis estado allí, pensáis que los valencianos estamos locos… solamente locos? Qué va!. Mucho más! Durante días,  nos dedicamos a tirar petardos a todas horas. El alcohol se convierte en agua durante días,  y las fallas? Pues si muchas son solamente cuatro muñecos! Por qué esa adoración a un montón de cartones que el 19 vamos a quemar?

¡Porque son nuestras fallas!

 

fallas 2016
fallas 2016

Origen de las Fallas.

No se sabe exactamente cuándo se empezaron a plantar las fallas, pero sí que se han encontrado documentos del año 1.784, en los que se prohíbe plantar y quemar fallas en las calles más estrechas de la ciudad de Valencia, y solamente se permite su ubicación en las plazas de la ciudad.

 

Posibles orígenes hay varios, desde que los carpinteros, cuyo patrón es San José, se alumbraban la noche anterior a su santo, con unas hogueras, a las que con el tiempo se les empezó a colocar ropas, y que con el tiempo llegaron a ser los monumentos falleros de hoy en día. Otra teoría, como canta nuestro querido “El Fallero”, dice que los carpinteros sacaban los trastos viejos de todo el año y los quemaban el día de su patrón., pero al igual que la anterior propuesta, no hay ninguna prueba documentada.

 

Origen celta

El lado más enigmático del origen de las fallas, enlaza las hogueras de origen celta (de orígen árabe, en el caso valenciano), con un intento de control por parte de la Iglesia, que las asoció con la festividad de San José.

Por último, la costumbre de hacer un pelele y quemarlo en la hoguera, es algo más extendido, y que también se ha asociado a nuestra legendaria fiesta.

 

fallas Valencia
fallas Valencia

Las fallas hoy en día.

Tenga su origen donde lo tengan, las Fallas son lo que son en todos los pueblos que las celebran: en primer lugar, su objetivo es satírico, sobre todo lo que pasa en nuestra actualidad, y cada monumento, hace burla de aquello que considera ha sido más relevante ese año. Por otro lado, una falla  como tal no es solamente su monumento, sino también sus falleros. Durante todo el año, decenas o cientos de personas, se han reunido todos los viernes del año, en las famosas cenas de sobaquillo, para no solamente socializar, como también colaborar en todo lo necesario para llevar a cabo su monumento, y para poder recaudar fondos para su querida falla. Porque una cosa es clara para todos los falleros: tu falla puede no ser la más bonita de todas las de tu barriada, pero para ti, no hay ninguna igual. Allí tienes a todos los amigos y conocidos, con los que vas a pasar parte importante de tu vida, y que junto a ti, sacarán una lagrimita el día de la cremá, cuando las tracas y la pólvora alcance tu querido monumento fallero, y la música acompañe las últimas llamas, que nos dicen que un año más, terminaron nuestras fiestas.

 

La cremà de las fallas
La cremà de las fallas

 

fallas Valencia
Fallas Valencia

La mascletà

Las fallas son pólvora, porque no es lo mismo Valencia hasta que llega el dia 1 de marzo, y todos como locos, nos escapamos del trabajo, del instituto, de la universidad, para ver a las 2 del mediodía la primera mascletá. Y no habrá valenciano que se valga que no intente al menos, durante los 19 días de mascletá, acudir a la plaza del Ayuntamiento, para ver a como la fallera mayor de Valencia, le dice las famosas palabras al pirotécnico “Senyor pirotécnic, pot començar la mascletà”, y así, empieza ese ruido infernal para extraños e invitados, y que a los valencianos nos sabe a gloria. Pero no nos equivoquemos, los que somos de pueblo, tenemos que ver al menos dos mascletades: la de Valencia, y la del día 19, que se celebra en cada falla de cada pueblo o localidad valenciana. Y esto, querido público, no se puede perdonar.

 

Pincha y verás una de las mejores mascletás del 2.016.     Mascletà 4 de Marzo del 2.016

 

 

La nit del Foc

Igual de importante, es la “nit del Foc” (noche del fuego), donde la noche previa a San José, un gran castillo de fuegos artificiales reina en el Paseo de la Alameda. Y por si fuera poco, también los dos días previos tenemos fuegos artificiales en el río, siendo todos los castillos, para los valencianos, igual de importantes.

http://valenciaculture.com/fallas-2016-castillos-mascletas/

 

Todo esto, no es lo mismo que la “despertà”, no se equivoquen. La “despertà” sirve para lo que su nombre dice: despertarnos, y despertar a los vecinos. Todos los días entre el día 15, o noche de la “plantà” de las fallas, y el 19 incluído, nuestros falleros y falleras, junto con la charanga de músicos de la falla, se dedican a hacer el pasacalle por la barriada, y junto con una gran cantidad de petardos, mostrarnos que las fallas, acaban de empezar.

 

Fallas Valencia
Fallas Valencia

 

 

Y nos queda la ofrenda a la Virgen de los Desamparados, la parte más emotiva de nuestras fiestas, y en la que cada año, falleras y falleros se encaminan hacia la Iglesia de la Virgen, para depositar su ramo y hacer poco a poco el manto de nuestra Geperudeta. Durante 2 días, y así rendir un homenaje personal a nuestra patrona. Es fácil contemplar a muchas falleras llorando al depositar el ramo en el manto, aunque también es fácil que los espectadores tengamos que contener nuestras emociones.

 

Iluminación en calle Sueca, Valencia en fallas.
Iluminación en calle Sueca, Valencia en fallas.

 

Conclusión

Nuestras fiestas, pueden ser de locos o cuerdos, son ruidosas, alegres y llenas de sátira y de emoción. Quizás estemos locos, quizás no. De momento, no nos metemos con nadie… solamente tiramos tracas…

 

 

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Museo de la Seda de Valencia.

Historia de la Ruta de la Seda.

Cuenta la leyenda que la esposa del emperador chino Din-Han, de la dinastía Shang, se encontraba tomando su té en el jardín, cuando un gusano de seda aterrizó dentro de su taza. La emperatriz, en su intento por quitarlo, empezó a sacar todo el hilo del capullo de seda. Ello le hizo pensar que este hilo se podría seguramente tejer. Y así, en el siglo XVII A.C, nació la historia de la seda, uno de los comercios más antiguos que existen, y con mayor número de leyendas e historias ligadas entorno a él.

En efecto, el secreto de la obtención de la seda permaneció oculto a otras culturas durante mucho tiempo; muchos fueron los que intentaron apropiarse de lo que producían los hilos de alta calidad y resistencia que caracterizaban las telas de seda. Desde monjes a enviados especiales, que actuaban como espías, culturas cercanas a la china, como los coreanos, japoneses e indios, todos quisieron hallar aquello que tanta fuente de riqueza proporcionaba a los vecinos chinos y que, en algunos momentos de la historia, llegó a utilizarse incluso como moneda de cambio. Fueron dos monjes durante los siglos VI-VII, los que, finalmente, consiguieron atrapar unos gusanos y llevarlos hasta la corte de Justiniano. El misterio de la obtención de la seda estaba resuelto.

En nuestra entrada de hoy, vamos a narrar una de las últimas novedades de la ciudad de Valencia, la re-apertura del museo de la seda de Valencia.

Para empezar nuestra historia, hay que decir que Valencia es la única ciudad española incluida en la ruta de la seda, y razones no faltan, ya que ya en la Edad Media, Valencia y otras ciudades valencianas árabes como Xàtiva, Carcaixent o Alzira, fueron referentes de la época y fabricaron algunos de los mejores tejidos de la época. Los telares valencianos, se caracterizaban por primar la calidad de la tela por encima de las modas o cualquier otro requisito, y la producción del terciopelo, el “vellut” en valenciano, llevó a la concentración cerca de las murallas de la capital de los artesanos de tejidos, y de todos los que indirectamente trabajaban en el gremio. Hoy en día, el barrio de Velluters, se encuentra entorno al actual museo de la seda, sede en el pasado del Colegio Mayor de la Seda, en la calle hospital, y que fue abierto en el 1494, ante la creciente demanda de la seda valenciana, y la necesidad de agrupar al gremio de los sederos o de Velluters, creado años atrás. La seda valenciana, se caracterizó por tener motivos geométricos, muchas flores, y unos diseños que recordaban mucho a los motivos orientales.

Con el paso de los años, y la llegada del Renacimiento, la burguesía y la mejora de las clases sociales marcó el incremento del uso de las prendas de seda, pero con un matiz: los tejidos, marcaban el rango de los que la utilizaban, y así, Lyon se convirtió en un nuevo centro de talleres de fabricación, que suministraba a toda Francia.

La llegada de los Borbones al poder, en el Siglo XVIII, quiso introducir la forma de tejer y abaratar la seda utilizada en Valencia, contando con la negativa rotunda del gremio de sederos, que, poco a poco, y agravado también por una plaga, vio como su gremio desaparecía con el paso del tiempo y quedaba relegado en el olvido.

Ahora, por suerte, el Museo de la Seda ha abierto las puertas otra vez, y nos cuenta su historia y la de la gente que formó parte de él, así como nos muestra cómo fue esta parte de nuestra historia que nunca nadie antes nos contó.

Allí descubrimos que no había solamente una ruta de la seda, sino varias, al menos cuatro, y que una de ellas venía a través de Marruecos, para alcanzar las calles valencianas de la ciudad. La ruta de la seda, denominada así por Ferdinard Von Richthufen en 1877, se dedicaba a los intercambios comerciales durante toda su ruta, especialmente de pieles, alfombras y sedas. La ruta de la seda, cruzaba tierras tan ricas y lejanas como Mongolia, Persia, Arabia, Siria, Turquía y todo el norte de África.

Lo que vamos a encontrar en el museo valenciano, va a ser una reconstrucción total de lo que fue el edificio en sus días, así como la historia de la ruta, y podremos ver un telar antiguo, que maniobrado por una tejedora experta, nos va a enseñar cómo tejer (más o menos, porque, la verdad, no es tarea fácil), y veremos cómo se van quedando todos los colores y formas.

La parte superior del museo, está ocupada por el salón de la fama, que es la parte más famosa y representativa del museo, y que era el lugar de reunión de la institución en el pasado. Allí, podremos deleitarnos con el fresco de José Vergara dedicado a San Jerónimo, el patrón del gremio de sederos, ya que fue el primer cardenal de la historia, y el primero en utilizar la seda en sus ropajes.

El suelo del salón está construido en cerámica valenciana y representa los cuatro continentes, con una figura femenina que se acompaña de un animal típico de cada región: el león representa a África, el caimán a las Américas, el caballo a Europa, y el elefante con la figura de Asia. Vicente Navarro, su autor, quiso emular la fuente de Bernini en Roma con este salón tan espectacular.

Junto a él, nos encontramos la capilla, que con sus azulejos blancos y verdes crean un curioso efecto óptico, y donde si miramos a una de sus esquinas, vamos a descubrir una escalera de caracol separada por un cristal. Ésta, es parte de la primera construcción del edificio, en la época en la que el gótico reinaba con todo su esplendor, y aunque no deja de ser una escalera de caracol, tiene sus peculiaridades, ya que, al contrario que la mayoría, no presenta un eje central, lo que hace pensar a muchos historiadores que quizás fuese Pere Comte el autor de la misma.

La última estancia, nos muestra el archivo histórico y gremial más grande de Europa, con más de 5 siglos de historia del gremio entre sus vitrinas. Aunque el principal objetivo son los documentos relacionados con el gremio de la seda, como libros de actas, de inspecciones de fábricas, etc, no deja de ser un valioso legado de lo que era la economía valenciana en el pasado.

Creo que hay muchos museos interesante y de visita obligada en nuestra ciudad, pero si hay uno que narra nuestra historia y nuestra apertura al mundo, es éste. Nadie debería de perderse esta parte de nuestro legado.

 Más información: Museo de la seda de Valencia.

Calle Hospital en el Barrio de Velluters, Valencia, donde está el colegio del arte mayor de la seda.
Calle Hospital en el Barrio de Velluters, Valencia, donde está el colegio del arte mayor de la seda.

 

 

 

 

 

Entrada al colegio de la seda.
Entrada al colegio de la seda.

 

 

 

 

 Terraza interior colegio del arte mayor de la seda.
Terraza Interior, Museo de la seda, Valencia.

 

 

 

 Fachada principal del colegio del arte mayor de la seda.
Fachada principal del colegio del arte mayor de la seda, Valencia.

Hasta pronto.

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