Lalibela en Etiopía

Viaje a Etiopía

Lalibela, antigua capital etíope y sus iglesias excavadas en la roca.

Lalibela, Etiopía
Lalibela, Etiopía

Festival del Timkel o la Epifanía Etíope

Cada año se celebra en Lalibela el festival del Timket, también llamada la fiesta de la Epifanía. Esta celebración etíope conmemora el bautismo de Jesús por Juan el Bautista en el río Jordán, siendo el día señalado el 19 de enero, aunque los años bisiestos la fiesta pasa a celebrarse el 20 de enero. Durante los días previos al evento es fácil encontrar gentes de toda Etiopía caminando hacia Lalibela, el lugar más especial de este país. La fiesta de Timket no se celebra solo en Lalibela, aunque es donde nosotros coincidimos con los preparativos; también las ciudades de Gondar, Addis Ababa o Axum conmemoran la fiesta más importante de la Iglesia Ortodoxa Etíope.

Lalibela, Etiopía
Lalibela, Etiopía

No hay que confundir la Epifanía etíope con la celebrada por la Iglesia occidental; ésta se celebra cada 6 de enero y es entonces cuando llegan los Reyes Magos de Oriente. El Rey Baltasar es para los etíopes un rey, el rey Bazen.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Nuestra llegada a Lalibela coincide con los preparativos del Timkat. A pesar de que es nuestra última parada, no llegamos siquiera a ver la fiesta previa, el Ketera, que es cuando se celebran coloridas procesiones a través de los ríos y lagos. Los llamados Tabots o réplicas de las Tablas de la Ley acompañan todas las procesiones. También durante la noche se celebran ceremonias, hasta la llegada del día grande o Timket. Es entonces cuando se renuevan los votos del bautismo y el agua tiene el poder de purificarlo todo. La fiesta de la Epifanía etíope es un evento único que se vuelve todavía más especial si lo vemos en Lalibela

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Lalibela en Etiopía

Existe una ciudad en el norte de Etiopía aislada del mundo. construida entre montañas, en una zona árida y agreste, Lalibela esconde once iglesias excavadas en la roca. Las construcciones tienen más de mil años de existencia. Cuenta la leyenda que fueron los ángeles los artífices de esta construcción.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

La historia de Lalibela.

La ciudad de Lalibela se encuentra en la región de Amhara, a una altitud de 2500 metros sobre el nivel del mal. Estamos ante la ciudad más sagrada en Etiopía, seguida solamente por Axum, donde se cree están las Tablas de la Ley, y un centro importante de peregrinaje. La Iglesia Etíope Ortodoxa tiene un papel importante es esta ciudad. No en vano, Etiopía fue ya desde el siglo IV un famoso centro cristiano; siendo uno de los primeros países que adoptó la religión de Jesús, las raíces con Etiopía se remontan a la época de los Apóstoles y sus descendientes. Sería poco después del siglo IV, durante el reinado de Gebre Mesgel Lalibela (siglo XI), cuando se construírian las famosas iglesias excavadas en roca.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Llegamos al hotel que habíamos elegido en la guía (lo habíamos elegido nosotros mentalmente, pero no habíamos reservado nada), está lleno. En el segundo que visitamos tenemos un poco más de suerte, y es que al dueño le da tanta lástima ver a dos turistas sin reserva que nos da una habitación que no pensaba alquilar esos días, menos mal.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Visita a las Iglesias de Lalibela

Las vistas de Lalibela son de otro mundo. Un vistazo por nuestra terraza nos muestra un paisaje de montañas infinitas, donde parece que el sol no se va a esconder (en los días posteriores veremos que no solo se esconde, sino que los atardeceres en la Lalibela son únicos).

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Nos ponemos en marcha y como en todos estos lugares, al poco ya tenemos a alguien que nos quiere explicar las iglesias y sus construcciones. Como nosotros también estamos por la labor, fijamos un precio y pasamos el día con nuestro improvisado guía.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Historia de las Iglesias de Lalibela

Nos tenemos que remontar a los tiempos del líder musulmán Saladin, allá por el 1187 de nuestra era; en aquellos tiempos, la peregrinación a Tierra Santa era una constante, y también los etíopes hacían su peregrinaje hasta Jerusalén. Fue en aquel año que la vieja Jerusalén sería tomada por los musulmanes, haciendo casi imposible el viaje hasta allí. Durante varias décadas el viaje a Tierra Santa era más que arriesgado para los etíopes; su paso hacia Israel llevaba consigo el paso de varios lugares de culto a Mahoma, haciendo que muchos perdieran la vida en la misión.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Los tiempos en que se fundó Lalibela era la dinastía Zagwe la que reinaba, siendo aquel año Gebre Mesqel Lalibela en cuestión. El rey no se lo pensó dos veces, y decidió crear una Nueva Jerusalén, de este modo sus habitantes no tendrían que hacer el peregrinaje a lugares lejanos y podrían practicar su religión.

Lalibela, Etiopía
Lalibela

Las iglesias de Lalibela son Patrimonio de la Humanidad desde el año 1978. El nombre de Lalibela se debe al rey que la mandó construir, pero no era ese su nombre en un principio, sino Roha. El rey había viajado a Tierra Santa en su juventud, por lo que incluyó muchos detalles en su nueva ciudad santa.

Lalibela en Etiopía

Las Iglesias Ortodoxas de Lalibela.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Pocos lugares sigue habiendo en el mundo con una fe tan férrea como la que los etíopes muestran hacia su religión. De hecho, muchos afirman que Etiopía fue el primer país en adoptar el cristianismo, allá por el 330 antes de Cristo. El paso de Iglesia a Iglesia nos muestra una gran devoción entre los lugareños. Cada iglesia se encuentra hundida en la tierra, unos 50 metros bajo el suelo, estando completamente cavadas en los bloques de roca. Por dentro son muy sencillas, y están dedicadas al culto y la oración. Existen también pasadizos secretos que comunican unas iglesias con otras, y otros no tan secretos, creados para los peregrinos.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Las iglesias están construidas en forma de cruz. A día de hoy, su construcción sigue siendo un misterio; la teoría más racional es que fue el emperador de Etiopía, el rey Lalibela, el que mandó construirlas; también se dice si fueron los Templarios… Los más osados hablan de ángeles al servicio del rey que construyeron todo el complejo en una noche… Sea cual sea la realidad, ahora mismo tenemos 11 iglesias en pie. Es posible visitarlas todas, pero con respeto, sin armar jaleo y respetando los turnos de entrada: la visita a las iglesias hay que hacerla poco a poco, para que no se llenen y molesten a los que las visitan para rezar.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

Dentro de las iglesias veremos pinturas de muchos personajes bíblicos conocidos, muchos elementos de la iglesia ortodoxa nos recordarán otros viajes de antaño. Las iglesias de la antigua capital etíope se dividen en cuatro grupos, según su posición geográfica. Es posible verlas en un día o dos, si se camina lo suficiente, no todas ellas están cerca, pero merece la pena disfrutarlas poco a poco.

Iglesias de Lalibela
Iglesias de Lalibela

De entre todas destaca la llamada Biete Giyordis; su cruz copta es claramente visible desde arriba, su conservación es espetacular. Biete Medhane Alem es la iglesia monolítica más grande del mundo, pero se encuentra gravemente dañada y protegida por la Unesco, pero no por ello deja de ser bella.

Cada una de ellas tiene su encanto. La visita a la que fue la capital de Etiopía en siglos pasados nos ha dejado huella.

Lalibela en Etiopía
Lalibela en Etiopía

El restaurante Ben Abeba

Restaurante Ben Abeba, Lalibela
Vistas del restaurante Ben Abeba, Lalibela

Para terminar, y después de muchos días de viaje nos acercamos a un restaurante que hemos descubierto gracias al amigo Google; y es que hasta este lugar tan apartado se mudó Susan Aitchison hace ya mucho tiempo; esta escocesa llegó a Lalibela y decidió no volver a su país. Desde el restaurante que regenta, el Ben Abeba, es posible no solo disfrutar de comida etíope, sino también de algunos placeres más occidentales, pero, sobre todo, de una maravillosa puesta de sol.

Restaurante Ben Abeba, Lalibela
Puesta de sol desde el Restaurante Ben Abeba, Lalibela

Después de nuestra visita descubrí que además de un magnífico restaurante Susan Aitchison también contribuye en Etiopía con otras iniciativas, por ejemplo, con la fundación que lleva su nombre, y que en tiempos del coronavirus ha facilitado 45 becas a estudiantes etíopes. Con este dinero muchas familias sin medios han podido subsistir en estos tiempos tan difíciles. Sin duda una gran iniciativa.

Restaurante Ben Abeba, Lalibela
Restaurante Ben Abeba, Lalibela

Despedimos Lalibela con una cerveza en la mano y una puesta de sol, teniendo en mente al primer europeo en ver estas iglesias, el portugués explorador Pedro da Covilha, en el siglo XV. Me hubiera gustado ver su cara cuando vio todo esto.

Lalibela, Etiopía.
Lalibela, Etiopía.

Web restaurante Ben Abeba: http://www.benabeba.com/lalibela/Home.html

Web de Susan Aitchinson : http://www.susanaitchisonscholarshipfund.org/

lalibela Etiopia
Lalibela

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La Historia de Pedro Páez: el jesuita que descubrió las Fuentes del Nilo Azul.

Pedro Páez

El jesuita que descubrió las Fuentes del Nilo Azul.

 

A veces encontramos conexiones entre ciudades y países casi imposibles de imaginar. Ese es el caso de España y Etiopía. Sin embargo, hace mucho, mucho tiempo existió un jesuita que cambió la historia de Etiopía, el cual era oriundo de Olmedo de la Cebolla, hoy en día Olmedo de las Fuentes, cerca de Alcalá de Henares, y que por circunstancias terminó su existencia junto al lago Tana, en Góngora, donde se encuentran sus restos junto al castillo que edificó para el rey etíope Susinios III.

 

Etiopía
De camino a las cataratas del Nilo Azul

Historia del Jesuita y su entorno histórico.

La historia de Pedro Páez es una historia de aventuras. Nacido en 1.564 en el seno de una familia acomodada, Pedro Páez llegó a este mundo en la era de Felipe II. Aquella fue la era de las conquistas españolas, de las novelas de caballeros andantes, del absolutismo y la expansión del cristianismo, y también de la creación la Compañía de Jesús, una compañía tan cristiana como aventurera, tan progresista en su nivel de enseñanza como ligada a veces y desleal otras al papado, pero sobre todo llena de viajeros y gente insaciable de nuevos lares. 

Puente para llegar a las cataratas del Nilo Azul. Etiopía.
Puente para llegar a las cataratas del Nilo Azul. Etiopía.

 

 
Pedro, que era el menor de todos sus hermanos, fue enviado a Coimbra a estudiar, tierra que dejó en 1.588 para embarcarse a la propagación del cristianismo en Abisinia junto con otros compañeros jesuitas. No iba a ser tan fácil llegar a Etiopía como él pensó. Tras un paso por Goa, India, en la colonia jesuita que allí existía, fue raptado y vendido como esclavo a los turcos junto su amigo Antoni de Montserrat, con el que compartió penurias en las galeras turcas hasta que un comerciante de moka se apiadó de ellos y les compró para darles la libertad a estos dos personajes, que hablaban 12 idiomas y sumaban 4 carreras entre los dos. Ni la vuelta a Goa y los cuidados de los compañeros lograron que Antoni de Monserrat escapase de la muerte; el paso por el Rub’al Khali, desierto que ocupa un tercio de Arabia Saudí y los días de galeras hicieron que Pedro tuviese que dirigirse a Etiopía sólo, y que su expansión del cristianismo entre quienes quisieran convertirse, fuese solamente obra de él.

Fuentes del Nilo Azul
Fuentes del Nilo Azul

 

Llegada a Etiopía

 
Pero no acabaron aquí todas las pericias de uno de los primeros europeos que presenció la ceremonia del café y del primer europeo en ver las fuentes del Nilo Azul (aunque los ingleses lo atribuyan al escocés Bruce de Kinnaird ciento cincuenta años más tarde): no. Para subsistir, tuvo que ser albañil, aprender las costumbres locales, y lograrse el favor de los reyes etíopes. Pedro logró convertir a  Sussinios III al cristianismo. La península de Góngora, en el Lago Tana, se transformó en una sociedad abierta e igualitaria; todo era de todos  y todos participaban en todo. De este modo, se logró más conversiones al cristianismo que ninguna otra fuerza de sumisión.
 
 
Pero Pedro murió, y los coptos volvieron a imponerse, y la sociedad cambió. El tiempo pasó y pasó, sin que nadie se acordase de este aventurero que hizo el bien allí donde hacía falta- Ahora, nadie le recuerda en los libros de historia. Ni siquiera su tumba es ahora fácil de encontrar entre la vegetación.
 
 
Pedro Páez fue un luchador. Fiel a su frase “Nunc Dimitis” (nunca te rindas). Si hablamos de Etiopía, Pedro merece una mención.
 

Etiopia

Nos acordaremos de él e intentaremos visitar su ciudad en el Lago Tana. Gente como él son los que construyen un mundo mejor.

cataratas nilo azul. etiopia
Las cataratas del Nilo Azul

 

Lago Tana
Fuentes del Nilo Azul

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Las Cataratas del Nilo Azul, Etiopía.

Las Cataratas del Nilo Azul

Tis-Abay, Etiopía.

 

Fuentes del Nilo Azul
Fuentes del Nilo Azul

Mucho se ha hablado sobre las fuentes del Nilo y su origen. El Nilo, considerado el río más largo del mundo, discurre por el Este de Africa sin pausa, hasta llegar a su destino en Alejandría. Su origen procede del Nilo Blanco y del Nilo Azul. El primero, debe sus fuentes al lago Victoria, que Speek tuvo la suerte (nunca mejor dicho, pues literalmente le arrebató el protagonismo a Richard Burton, quien era el que lo merecía) de descubrir; el origen del Nilo Azul procede del Lago Tana, que fue descubierto por Pedro Páez, el jesuita español del que ya hemos hablado anteriormente y que no le dio ninguna importancia a su hazaña.

 

 

De camino a las cataratas del Nilo Azul, Etiopía
De camino a las cataratas

 

 

La época de los exploradores terminó, no obstante, seguimos siendo muchos los que queremos ver por nuestros propios ojos qué es lo que vieron personajes como Burton o Speek, como Livingstone, cuando llegaron a países como Etiopía por primera vez. Y es que el Lago Tana no ha cambiado mucho desde que los jesuitas portugueses llegaron por primera vez a convertir almas. Sus aguas se deben a más de cincuenta arroyos que discurren por tierras etíopes y vierten todo su caudal en él. Aunque muchos dicen que su origen está en un bosquecillo de árboles que se elevan sobre una pradera y donde las aguas emergen burbujeantes de unos pozos entre la vegetación. La verdad es que el Al Bahr el-Azraq, el nombre del Nilo Azul en árabe (Aray en etíope), tiene su origen aquí, donde es posible visitar el lago y también todas las islas con monasterios que en su día se construyeron, y que hoy dan constancia de la gran importancia que el lago tuvo en el pasado. Las iglesias ortodoxas del lago, se encuentran todas rodeadas de poblados que velan y cuidan por ellas. Al contrario que los griegos ortodoxos, los etíopes sí que ponen imágenes en su interior, pero no se puede entrar a rezar dentro de ellas; sólo los religiosos tienen acceso a ellas, mientras que el resto oye misa desde su exterior. La visita al lago Tana, además de los monasterios, tiene otro atractivo, los hipopótamos, que pueden ser vistos mientras nadan en sus aguas, y que como todo lo que hemos visto de momento, nos sorprende.

 

 

Cataratas del Nilo Azul.
Cataratas del Nilo Azul.

 

 

 

Etiopía, África.
Etiopía, África.

 

Tis-Abait es el nombre amárico de unas de las cataratas más impresionantes que tiene África, tras las Cataratas Victoria entre Zambia y Zimbawe. Aunque no tienen una amplitud tan grande como la de su contrincante, lo cierto es que nos sorprende mucho, quizás porque no esperábamos encontrar mucha agua y la suerte ha hecho que la presa hidráulica que en los últimos años opera allí abriese el caudal y dejase paso a lo que hemos visto, una catarata impresionante.

Etiopía, África.
Etiopía, África.

Llegamos a las cataratas tras 30 kilómetros de caminos tortuosos y un trekking de 20 minutos, donde atravesamos por un puente portugués que pasa por el más antiguo del país, y que fue diseñado por los portugueses allá por el 1.626.

 

Tras el trekking, se empieza a escuchar el ruido del agua, hasta que de repente se puede ver toda la caída del agua a más de 400 metros en medio de un paisaje sobrecogedor.

Etiopía, África. las fuentes del Nilo Azul
De camino a las cataratas.

Bahir Dar nos había gustado mucho como ciudad: es limpia, ordenada, moderna, sus gentes son muy amables, etc. Aquí encontramos multitud de librerías locales llenas de libros de texto universitarios en inglés; gente que va y viene por la calle, todos ellos se ven bien vestidos (los zapatos hechos polvo, lo que no extraña dado la cantidad de kilómetros que andan), y los coches, todos, absolutamente todos, de la marca Toyota; hemos probado a sentarnos y mirar las marcas de coches que pasan, y sólo existen Toyotas en esta ciudad.

 

Las cataratas del Nilo Azul nos han dado a pensar lo afortunados que somos de encontrarnos en este país, que seguro dentro de pocos años ha cambiado y no será posible ver todas estas maravillas.

Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.
Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.

 

Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.
Paisajes de Etiopía

 

 

Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.
Cataratas del Nilo Azul.

 

Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.
Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.

 

 

Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.
Etiopía… sin palabras….

 

Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.
Etiopía.

 

Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.
Imágenes de Etiopía y la vida allí… camino a las cataratas.

 

Las cataratas del Nilo Azul. Etiopía, África.
Imágenes de Etiopía

 

“Todos tenemos océanos que atravesar, si nos atrevemos. ¿Es peligroso? Quizás. Pero, ¿Qué saben los sueños de límites?

Amelia Earhart, 1897-1917













 

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Un trekking por las Simien en Etiopía

 

 

 

Las montañas Simien de Etiopía. 

 

Un trekking por las montañas Simien de Etiopía es el objetivo de la mayoría de los que llegan aquí. Para ello, tenemos que desplazarnos a Debark, un pueblo en medio de la nada donde se encuentra la oficina de información del parque, donde podremos pagar la entrada del parque y se nos designará un ranger o guarda, que está obligado a controlar todos nuestros pasos durante nuestra visita.

 

 

Para llegar al parque, existen dos opciones: o bien contratar algo en Gondar, lo cual significa pagar el doble exactamente que si lo contratas en Debark, o ir a la oficina del parque directamente, dejar el equipaje en algún hotel (y así economizas la parte de las mulas o el personal que te lleva el equipaje), y no contratar al guía de turno. Esta última es nuestra opción.

 

Trekking Simien
Trekking Simien

 

Salimos a las 5 am hacia Debark en un autobús local (30 BIR por persona) durante tres horas. Aquí por supuesto, somos los únicos blanquitos del bus. Una vez en Debark, nos dirigimos al hotel recomendado por la Lonely Planet, el Park National Hotel, donde por 20 BIR diarios nos guardarán las mochilas, y nos vamos al centro del parque. Allí, pagamos por la entrada y el ranger, y como no llevamos camping, decidimos alojarnos en el lodge básico del campamento base. No obstante, hay que llegar al campamento base, y el camino pese a ser solamente de 40 kilómetros es largo y tortuoso. Finalmente, contratamos un coche de los autorizados que nos cobrará 1400 BIR ida y lo mismo para la vuelta, y aquí empieza nuestra aventura de nuevo, cuando nos negamos a pagar la totalidad del recorrido, y solamente queremos pagar la ida. No nos dan ninguna buena espina los tipos de la compañía, y no nos fiamos de que vuelvan al día siguiente a por nosotros. Finalmente, nos dicen que vale, que paguemos la ida, y que la vuelta nos arreglemos nosotros mismos. Yo por supuesto le digo que sí, que seguro que volvemos en algún coche.

 

La carretera es toda una aventura. A una parte y otra se ven los acantilados que forman las montañas que pese a ser una pasada, no dejan de impresionar mientras el conductor esquiva las numerosas curvas de nuestro camino. Finalmente llegamos al campamento, formado por cuatro o cinco chabolas y dos edificios grandes donde nos enseñan las camas y nos dan a elegir. Nuestro ránger, después de lo que ha pasado en el coche, parece no fiarse de que seamos capaces de volver el día siguiente, además, no habla inglés, por lo que la comunicación con él es casi nula. A pesar de todo, mientras hacemos la ruta por las Simien camino de la cascada, encontramos a un guía que se ofrece a recogernos el día siguiente. Estamos salvados.

 

Después de una mañana larga de caminata, vemos la cascada y regresamos a nuestro campamento. Por el camino encontramos a nuestro amigo francés, el cual se marcha junto con sus amigos chinos  a hacer una ruta de 4 días por la parte más alta de las Simien.

 

Ya en el campamento, sin luz y muy cansados, nos preparamos para la vuelta del día siguiente. Y sólo la presencia de los rángers, que van llegando al lodge en el transcurso de la noche, rompe el mágico silencio que envuelve esta zona de Etiopía, que pasa por ser Patrimonio de la Humanidad con toda la razón.

Amanece en las Simien…. Y nuestro amigo guía no aparece… y hay que volver. Empezamos a escudriñar qué coches vienen, pero los autos de la mañana suben, no bajan a Debark, por lo que al final, terminamos en el bus local (algo prohibido en este recorrido para los turistas), el ránger, Bernat y yo, los tres sentados en medio de una multitud de gente que va a nuestro destino… ah! Y los gallos, que se encuentran dispersos por el suelo del autobús y que de vez en cuando vuelan de cabeza en cabeza. próxima parada… Lalibela…

 

 

Transporte en Simien. Etiopía.
Transporte en Simien. Etiopía.

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Góndar en Etiopía, qué ver.

 

Góndar, Etiopía…

La tierra de los castillos portugueses.

 

Por si Bernat no había visto bastante de África todavía, el viaje de Bahir Dar a Gondar en autobús ha sido una lección de realidad para él. Tras subirnos en un “moderno” mini bus que arrancaba de inmediato hacia la otra ciudad, nos hemos paseado dos horas buscando ocupantes para los asientos restantes. Como el mini-bus era ilegal, no podíamos entrar en la estación de autobuses, y hemos tenido que bordearla todo el rato para captar a los clientes. Finalmente, y ya llenado el autobús, nos han llevado a recoger dos motos (si, dos motocicletas), que han cargado en el techo del mini bus, y también cajas con hierba). Luego, los ocupantes y el conductor se han provisto de tschat, que es una hierba estimulante que ellos mastican como si fuesen pipas. También hemos llevado un embrague nuevo a la ciudad, por si fuera poco. Bien, después de dos horas salimos hacia allí. Lo que no contábamos era que también por el camino íbamos a parar y a recoger a gente, ni que nos iban a multar. Porque si, aquí multan, y cuando te multan te quitan la matrícula hasta que vuelves con la multa pagada. Otra pregunta que nos hacemos, es si el dinero que le dan a la mujer policía que nos detiene (creemos que por llevar dos motos en el techo, nadie habla inglés y no sabemos qué dicen) es para pagar ya la multa y no tener que volver o es un soborno… a saber.

 

 

Ya en Góndar, el hotel Lammarfayete, es un remanso de paz y tranquilidad para nosotros, que llegamos exhaustos de tanto viaje. Ni siquiera la no simpatía de sus camareras, como viene siendo habitual en todos los hoteles, las camareras son muy secas, y los camareros muy amables, nos hace cambiar el humor. En este país donde todavía se bebe Mirinda, la Coca-Cola Light no existe, y se usa papel de calco para las copias de los recibos como antaño, todo te puede sorprender. Mañana más…

Etiopía

 

A este lugar, uno llega por dos razones: por ver sus castillos, en el complejo Fasil Ghebbi, o bien para acceder a las Montañas Simien. En nuestro caso, nosotros buscábamos ver las dos cosas, así que era imprescindible el quedarnos aquí.


A nuestra llegada, no sabíamos mucho sobre sus castillos, pero rápidamente nos ponemos al día. El emperador Fasílides fue el creador de este espacio de 70.000 m2 ocupados por diversos castillos separados entre sí, todos ellos de los siglos XVII y XVIII, y con influencias nubias, árabes y del período barroco. Los castillos, también cuentan con una parte de historia portuguesa, ya que los portugueses llegados a Etiopía para derrotar a los otomanos que luego permanecieron allí, fueron los que enseñaron a diseñar a los etíopes estas edificaciones, que han permanecidos hasta nuestros días.

Góndar, Etiopía.
Góndar, Etiopía.

 

 

Castillos de Góndar, Etiopía.
Castillos de Góndar, Etiopía.

 

Castillos de Góndar, Etiopía.
Castillos de Góndar, Etiopía.

 


Nos cuenta la historia que los emperadores etíopes tenían por costumbre no permanecer nunca en un lugar fijo, sino que estaban viajando siempre por sus posesiones. Así, vivían de lo que sus campesinos producían y dormían en tiendas, hasta que Fasílides decidió terminar con dicha tradición y eligió esta zona para fundar su ciudad, debido sobre todo a que era una zona libre de malaria, y a la proximidad de las Simien para atacar al enemigo. Poco a poco, todos sus descendientes se fueron construyendo su propio castillo en sus posteriores reinados, hasta fundar un complejo que todavía hoy nos hace imaginar lo importante que debió ser Gondar en su época. Para terminar, nada mejor que una injera en el restaurante Four Sisters, donde uno puede escapar del agobio de la ciudad, repleta de gente, mini buses y tuk-tuks, y tomarse una Saint George o una Dashen (la cerveza fabricada aquí mismo) con tranquilidad.
 

 

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Addis Abeba, la capital etíope.

Addis Abeba.

Aventura en el avión de Ethiopian Airlines. 

 
No existen palabras para describir nuestra experiencia de volar a la capital etíope. Pese a que Ethiopian Airlines es hoy en día una compañía internacional, no ocurre lo mismo con algunos de sus pasajeros. Así, al subir al avión, alucinamos. De repente, nos encontramos una cantidad tan grande de mujeres etíopes ataviadas con sus típicos trajes, hablando sin parar y todas cargadas con sus niños. Pero ahí no terminó nuestra sorpresa. La excursión de amas de casa etíopes hacia la capital entraba y se iba sentando en primera clase, como si nada, dejando sus bultos en cualquier lugar. Sus bultos, bien merecen una mención, puesto que los 20 kilos por bulto eran reales, eso sin contar bultos extras y los niños que se sentaban con ellas. Los azafatos,   ya sin saber qué hacer, deciden mandarlas hacia el final, aunque allí todavía se desmadran más.
Ya en el despegue, el cinturón de seguridad parecía un adorno dela mayoría ignoraba eso de ponerte el cinturón de seguridad, y apagar los móviles no solo era ficción, sino que algunas aprovecharon el despegue para llamar por teléfono mientras. No curados todavía de espanto, el aterrizaje fue lo mejor, ya de repente se nos pusieron todas a lanzar un grito africano tribal que nos dejó muertos de risa. Esa fue nuestra bienvenida a África.

Llegada a la ciudad. El merkato.

Tal cual llegamos al hotel en taxi, marchamos hacia el merkato, con la esperanza de poder encontrar allí una agencia de viajes que nos solventase el pequeño problema de llegar a un país desconocido sin nada organizado y no tener ninguna reserva. Ya previniendo, me cogí el gorro, sabiendo que pasaría lo que realmente pasó, y es que el merkato es un espacio típicamente local y sólo visitado por lugareños, lo que hizo que no uno ni dos, absolutamente todos se quedasen mirando a los blanquitos que osaban atravesar su territorio y pasearse por allí como cualquier cosa. Como suele pasar, no pasó nada, y pudimos comprar nuestros billetes (por desgracia sólo para visitar LaLibela, están todos agotados) y volver a nuestro hotel, donde comimos dos enjeras y 3 cervezas por una barbaridad de 4,5 euros… Al contrario de lo que pudiese parecer, hoy hemos estado en la zona turística, y ha sido increíble el ver la diferencia de seguridad de un sitio a otro:; aquí ha intentado un crío de unos 4 años robar a Bernat descaradamente, mientras que en Kera, donde estamos, caminamos con total tranquilidad.

En el centro de la capital etíope.

En la zona turística hemos podido conocer a españoles viviendo por aquí, hemos tomado cerveza en el hotel por excelencia de los guiris, el Taity Hotel, donde a diferencia del nuestro hay una terraza más grande, se reservan las mesas para comer y hay un pianista tocando a todas horas… Como no era posible terminar ya el día, nos hemos dirigido al Museo Nacional de Addis Abeba, el cual llevábamos media mañana buscando por la ciudad. Nos llamaba la atención como nos miraban todos de extrañados, y es que aquí ningún occidental camina, todos van en coche, pero como siempre que preguntábamos a alguien, nos señalaba hacia donde íbamos, pensábamos que íbamos bien, así que hemos seguido casi hasta el museo, y sólo cuando faltaban 4 kilómetros más o menos hemos decidido tomar un taxi e ir hasta allí. En el museo Nacional… sorpresa!!! grupo organizado de españoles, y no sólo eso, hemos conocido una pareja de Bilbao que nos ha animado a hacer un segundo viaje a Etiopía y ver el sur. Seguro que lo hacemos en breve….

Mi visión de Addis Abeba.

Por lo demás, Addis Abeba actualmente es una ciudad en pleno crecimiento, llena de obras de carreteras y puentes, así como de edificios, la cual valdrá la pena ver dentro de 10 años para percibir todo esto que ahora mismo está cambiando y que está dándoles la vía al futuro  y abriendo las puertas a esta gente, que es GENIAL, a una nueva era que nosotros ahora mismo ya conocemos. Como decía Bernat, que es un genio con la organización y que todavía no se cree el caos que hay aquí, es un caos organizado, porque todos saben donde van, qué hacer, cómo hacer… Mañana, haremos camino a una de las mejores etapas del viaje, Bahir Dar, donde veremos las Fuentes del Nilo Azul y el Lago Tana, y si podemos, la tumba de Pedro Páez, uno de los grandes exploradores españoles.

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