La Ciudad Prohibida en Beijing

Historia de la Ciudad Prohibida en Beijing

 

Beijing, China

 

 

Mi primera visita a China data del 2006, cuando un vuelo bastante económico y la pobre economía de todos los que queríamos escapar e irnos de viaje, nos lanzó hacia este país, odiado por muchos, amado por otros, pero que a nadie deja indiferente. Desde entonces han sido varias las visitas al país que he realizado, cada vez por distintos motivos, pero todavía recuerdo la primera ciudad que visité al llegar: Beijing. A escasos días de repetir, recopilo todo aquello que entonces me robó el corazón y me hizo ver China como un lugar que verdaderamente merecía la pena.

Beijing es una ciudad donde uno podría perderse durante días, y seguiría teniendo miles de cosas que ver. No obstante, hay algunos lugares donde indiscutiblemente hay que ir…

 

 

La Ciudad Prohibida

 

Historia de la Ciudad Prohibida, Beijing

 

La Ciudad Prohibida fue la residencia de los emperadores chinos durante más de 500 años; desde el Siglo XV, y hasta 1911, todos los emperadores del país vivieron en esta ciudad que puede llegar a ser un auténtico laberinto para el visitante. El emperador era llamado el Hijo del Cielo, y esta ciudad era considerada el Centro del Universo. Solamente unos contados ciudadanos estaban autorizados a aproximarse a este lugar tan especial, razón por la cual empezó a ser llamada La ciudad Prohibida, nombre que todavía conserva hoy.

 

Los inicios de la Ciudad Prohibida.

La capital del reino era Nanjing, hasta que el emperador Zhi Di, de la dinastía Ming, decidió cambiarla a la actual Beijing, y ordenó la construcción de esta ciudad en 1406. Como todo en China, se hizo a lo grande; más de un millón de personas participaron en su construcción, y en 15 años estuvo terminada. Por supuesto, no todos participaron por propia voluntad, pero eso ya es otra historia. Lo cierto es que el Siglo XV fue una época de Renacimiento para el país, al contrario que en la lejana Europa, sumida en la Edad Media.

 

La construcción de la Ciudad Prohibida.

La construcción del nuevo hogar del emperador se hizo siguiendo los principios del Feng Shui: de norte a sur se edificaron las estructuras más importantes, para dar protección de influencias negativas o yin de los fríos vientos que azotan Beijing durante el invierno, la invasión de los bárbaros, o incluso fantasmas.

La vida en la Ciudad Prohibida

La ciudad Prohibida es una ciudad dentro de otra gran urbe; a pesar de que en la actualidad nadie vive allí, es fácil imaginar lo que sería; allí vivieron entre 8000 y 10000 personas, en los 1000 edificios y más de 8000 habitaciones que llegó a tener en el pasado. En tiempos pasados, muchos de sus habitantes ni siquiera salieron de sus murallas a lo largo de su vida, al igual que ocurría en algunas ciudades europeas durante la Edad Media (Edimburgo por ejemplo): nacían, vivían y morían entre sus muros… Impensable a día de hoy

 

Cómo era la vida en palacio.

Los emperadores chinos no eran tan diferentes a los que teníamos en tierras más cercanas; en la Ciudad Prohibida cada emperador tuvo su séquito de miles de concubinas a su disposición, siendo elegidas mediante sorteo; el emperador elegía un papel de los cientos en una bandeja de plata, y la afortunada pasaba la noche con él. Por supuesto, estas chicas no tenían ninguna autorización para mantener relaciones sexuales con alguien que no fuese el monarca, así que todos los hombres que entraban a servicio del emperador eran castrados. Esta locura era un honor en aquellos tiempos, y eran muchos los que deseaban esta locura real… En definitiva, más de 24 emperadores vivieron allí, la mayoría de ellos solamente salían para visitar el Palacio de Verano, y sin saber nada o casi nada de lo que era realmente vivir en la China de su tiempo…

En 1987 fue declarada Patrimonio de la Unesco, y a día de hoy es el lugar más visitado en Beijing.

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8 Experiencias que he tenido en mis viajes y que repetiría ahora mismo.

Experiencias viajeras que repetiría ahora mismo.

 

Si una conclusión he sacado de todo el tiempo que llevo viajando es que el viaje no lo hacen los lugares que visitas, o la cantidad de cosas a las que tomas fotos: el viaje está compuesto de experiencias, en la mayoría de los casos, recuerdos de momentos a los que no tomamos ni siquiera una fotografía, porque estábamos tan a gusto que el hecho de movernos y coger la cámara era algo que entorpecía nuestro momento.

Todos los viajes tienen sus momentos, buenos y malos, pero el tiempo nos deja solamente aquellos realmente buenos en nuestra memoria. Así que allá van algunas historias divertidas que he tenido en mis viajes y que han pasado como anécdotas a contar a los sobrinos.

 

En Ho Chi Minh, Vietnam

 

 

Empezamos…

  1. Hotel Atelefugne en Addis Abeba, Etiopía… un hotel o una casa de citas?

Los que me conocen saben lo poco amiga que soy de los lugares concurridos de turistas, así que siempre que podemos buscamos alojamientos en lugares con buenas conexiones, pero no en el centro.

Imaginaros: nuestra luna de miel y el primer viaje mochilero de mi marido (si sobrevivía a este viaje, ya sabía yo que iba a durar). Reservo el hotel en un barrio de Addis Abeba cercano al Merkato tradicional, y bastante alejado del centro turístico. Hasta ahora bien. Llegamos a Addis Abeba y pasamos el control de pasaportes, cuando la chica de los visados nos pregunta la dirección donde vamos a estar. Decimos el nombre de “Atelefugne” y la risa no puede ser mayor: “ahahah ¿De verdad vais al Atelefugne? Mari! (a la chica de enfrente del otro lado del aeropuerto), que estos dos van al Atelefugne” jajajaja, risas de nuevo. Nosotros al medio, alucinados, mientras de una a otra se iban diciendo donde íbamos a estar, con una explosión de risas a cada momento.

Finalmente, dejamos el aeropuerto, ahora ya no sabemos si acojonados o no, pero nos dirigimos al hostal, que, de lujos nada, estaba muy bien situado, en un barrio típico de la capital donde nadie se metió con nosotros. Solamente el día que estuvimos en el centro turístico a mi pareja intentaron robarle a plena luz del día. El resto del tiempo, estuvimos de cine en este hostal (muy muy sencillo, todo hay que decirlo), donde comimos algunas de las mejores injeras del viaje (injera es la comida típica etíope).

 

Merkato en Addis Abeba, el mayor mercado de la capital, y probablemente de toda Etiopía.

 

 2.  Pasar de Vietnam a Camboya en barco.

Sin tiempo, no es posible realizar este trayecto, para el que se necesitan un mínimo de 3 días, sin contar con la preparación, pero sin duda es una de las mejores experiencias de cualquiera de los viajes que he tenido, en el cual pudimos ver mucho de la vida diaria tanto de los vietnamitas como de sus vecinos de Camboya. El trayecto se hace largo en muchos momentos; son dos días de barco en los cuales se hace parada al anochecer para dormir en un pequeño pueblo. Aún así, cuando llevas tantos días de viaje la posibilidad de tener unos días de calma se agradece.

 

Barcas del Mekong

 

Vietnam

 

3. Realizar un curso de cocina bereber en el desierto de Marruecos.

Una de las experiencias que me he llevado en mi última visita a Marruecos ha sido la experiencia de pasar una noche en el desierto, y dentro de la experiencia del desierto, la oportunidad de estar cocinando junto a sus mujeres en una casa tradicional.

Los países árabes son muy hospitalarios con los viajeros que llegan hasta sus tierras, pero el contacto con las mujeres es mínimo, ya que pasan mucho tiempo dentro de casa en sus actividades diarias y es difícil entrar en su círculo. Por eso, tener la oportunidad de penetrar en su mundo y socializar con ellas fue algo mágico, que sin duda repetiré.

 

Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos
Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos, esperando que el Tagile esté listo

 

Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos
Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos

 

 

4. Ir a un spa durante un viaje a la República Checa, si… pero un spa de cerveza.

A muchos les puede resultar raro lo que estoy diciendo, pero existe un lugar en la República Checa, concretamente en el pueblo de Chodova Plana, donde es posible acudir a un spa, y allí darte un baño de cerveza checa.

Para llegar hasta Chodova Plana en transporte público hay que tomar el tren desde Pilsen para llegar. En coche estaría  a 65 kilómetros, una hora más o menos.

El spa de cerveza es realmente algo único: el lugar está formado por bañeras, todas separadas por cortinas, donde cada una de ellas está llena de cerveza caliente mezclada con agua. Cada pareja o persona sola es introducida en una de las bañeras, y a continuación se le da una cerveza fría. Después de un largo rato, la encargada viene a por ti y te lleva a la sala de relajación, donde te envuelve con toallas… y te da otra cerveza….

https://www.chodovar.cz/id1037en-prava-pivni-lazen.htm

 

Chodova Plana, spa de cerveza

Si después de toda esta experiencia te entra hambre, el restaurante In the rock se encuentra construido en una cueva junto al spa…

5. Tienda de reparación de pinchazos durante el día… Restaurante barbacoa al llegar la noche… Estamos en Arusha, Tanzania.

Uno de los lugares más peculiares y divertidos de los que he estado ha sido el restaurante Khan’s Barbecue, en Arusha, Tanzania. Arusha es conocido por ser el punto desde el que salen todos los safaris de camino al Serengueti, el Lago Manyara o el Ngorongoro. Pocos pernoctan más de una noche en este pueblo que pese a no haber avanzado mucho en los últimos años tiene su encanto. Un accidente de tráfico hace años hizo que el pueblo se convirtiese en nuestro hogar durante más de una semana, y conociéramos más a fondo cada parte de la ciudad.

Así, uno de los lugares más simpáticos fue cenar en el Khan’s Barbacue; por la mañana el restaurante era una casa de reparación de pinchazos de coches; por la noche, sacaban las barbacoas, y los empleados que por la mañana te habían reparado la rueda, te servían el pollo a la barbacoa, que hay que decir, está considerado uno de los mejores de toda la ciudad. No tengo fotos, quizás el momento fue demasiado bueno…

 

6. Asistir a una ópera… en una iglesia anglicana en pleno centro de Florencia.

Una de las mejores sorpresas que me han dado nunca, la oportunidad de escuchar una ópera en FLorencia, pero, además en una iglesia anglicana. El lugar es fenomenal en cuanto a acústica se refiere, los sopranos increíbles. Ya he estado dos veces, y seguro que repito. De las dos representaciones a las que he asistido recomiendo “Love duets” me gustó mucho más… La iglesia se llama St Marks, y es posible adquirir las entradas con antelación por internet. (http://concertoclassico.blogspot.com.es/).

 

Ópera en Florencia, Toscana

 

7. Hacer un trekking por la Muralla China de Beijing.

Viajar hasta la Gran Muralla China es algo que está en la mente de muchos, y que se puede realizar de muchos modos; aunque hay muchos que simplemente van a tomar la foto, existe también la posibilidad de recorrer parte de esta gran maravilla, con un paisaje único y significado especial, por todo lo que representa en sí.

Nuestro recorrido por la Gran Muralla fue solamente de 7 kilómetros… pero duros duros, especialmente por la calor, y por el hecho de que son todo subidas y bajadas constantemente. Resultaba curioso el llegar a algunos puntos en los que ya no podías más, y te apareciese un chino a venderte agua, tan fresco… lo querías matar.

Al finalizar, tienes la posibilidad de cruzar un río en tirolina. Mi vértigo no me lo permitió la otra vez; a ver si este verano me armo de valor y me lanzo…

 

La gran Muralla china, Beijing
La gran Muralla china, Beijing

 

8. Asistir a un cine en forma de merengue en Jaipur, India.

De todos es conocida la segunda gran industria cinematográfica del mundo: Bollywood, donde se realizan igual o más películas que en la meca del cine. Pero, ¿alguna vez os habéis preguntado cómo viven los indios el cine? Pues no os lo podéis ni imaginar. En primer lugar, se pasan horas para comprar la entrada; los cines tienen separadas las filas en hombres y mujeres, ya que no sé por qué, se tienen que pegar todos los unos contra los otros.

Empezamos la cola, estamos en Jaipur, para asistir a una película que no vamos a entender, pero vamos a verla en el único cine en forma de merengue del mundo..

Empezamos! No sé realmente para qué nos asignan un lugar, porque aquí nadie se sienta: la gente se queda en pie para bailar, cantar, hacer palmas, llorar… en fin, que el cine se vive de verdad…

Si vais a la India, no podéis dejar de visitar alguna sala de cine, porque seguro que vais a pasar un buen rato.

Más información la web del cine, Raj Mandir Cinema

 

Raj Mandir en Jaipur, el cine merengue de la India

 

Lhasa en el Tíbet.

Viaje a Lhasa en el Tíbet.

Rodeada de las montañas que conforman el Himalaya, enclavada en el río Brahmaputra, se encuentra una de las capitales más altas del mundo, Lhasa, el centro del Tïbet. Lhasa cuenta con una historia de 1300 años de antigüedad, algo de lo que pocas ciudades pueden presumir. Considerada el centro sagrado del budismo tibetano, sus gentes observan como la presencia de sus vecinos chinos se hace más patente en sus tierras, como si la ocupación a la que fueron sometidos en los años 50, no fuera suficiente.

Hoy en día, Lhasa podría pasar por cualquiera de las ciudades chinas conocidas, si no fuese por su aire claro y limpio, exento de polución, y por los paisajes bucólicos llenos de vida que la rodean. Sus gentes todavía ocupan la mayoría de estos lares, con un 87% de población, y es fácil reconocerlos por sus rostros, de tez oscura y agrietada por efecto de la luz solar y del frío al que viven sometidos, pero también, de edad indeterminada. Incluso a los niños, población numerosa en comparación con su vecina China, es difícil encasillarlos en una determinada edad.

Pottala, Lhasa
Pottala, Lhasa

El budismo en Lhasa

Aquí, a 3650 metros de altitud, se ha desarrollado durante siglos el budismo tibetano o tántrico, una religión que en la actualidad profesan más de 20 millones de personas en el mundo. De hecho, se puede afirmar que el budismo tibetano es propio de la región del Himalaya, ya que territorios como Bután, Mongolia, Ladakh, Sikkin (Nepal) y el Tíbet son sus principales reinos. Esta corriente budista, llegó al Tíbet en el siglo VIII de manos de un indio llamado Padmasambhava, que supo respetar los principios animistas que reinaban en estas montañas, la corriente bon, e introducir el budismo como un complemento. Con el tiempo, ambas se fundieron, y el budismo que ahora se conoce en el Tíbet conserva muchos rasgos del bon, que se sigue respetando, incluso por el Dalai Lama.

lhasa
Niños de Lhasa

 

 

No fueron tan afortunados los sucesores tibetanos, que se enfrentaron a la ocupación china en 1950, y forzó al Dalai Lama a su exilio, en 1959. Desde entonces, la ciudad ha permanecido como el paraíso terrenal prohibido para su líder espiritual y político.

El viaje a la ciudad budista hoy…

Muchos son los que viajan a Lhasa buscando un territorio mágico y lleno de sentimiento. Sin embargo, con los policías chinos armados patrullando las principales calles, y las manadas de turistas comprando souvenirs y haciendo fotos, va a ser difícil tener una experiencia espiritual.

Llegada a Lhasa desde Xi’an.

Llegamos desde Xi’an, en un vuelo al aeropuerto de Lhasa,a 45 minutos de la ciudad. Las vistas desde el avión, ya nos adelantan que vamos a contemplar paisajes espectaculares, quizás más auténticos que la ciudad.

Visita a la ciudad

La ciudad empieza en la plaza donde se levanta, a cierta altura, el palacio de Pottala, quizás el elemento que más atrae a los turistas a la conquista de la población. Enclavado en la montaña de Hongshan, fue la residencia del Dalai Lama desde 1648 hasta 1959, cuando exilió. Su fundador fue Lozang Gyatso, y en 1994 entró a formar parte del grupo catalogado como Patrimonio de la Humanidad. Pottala albergó las habitaciones donde residía el Dalai Lama y otros monjes, así como numerosas salas que albergan capillas, santuarios, bibliotecas y otras dependencias que todavía se conservan. Desgraciadamente, no se pueden hacer fotos en el interior.

Palacio de Pottala, Lhasa
Vista desde el palacio de Pottala, Lhasa

 

Seguimos caminando, y llegamos al centro neurálgico, la calle Barkhor. Aquí, vamos a encontrar un poco de todo: mercadillos artesanales que se disputan a los turistas, mientras, los policías chinos patrullan por doquier. Antiguas fachadas tradicionales que nos dejarán con la boca abierta, mientras, los bajos dan espacio a los numerosos restaurantes nacidos en olas durante los últimos años. Entramos en uno de ellos a comer. Increíble: hay cubiertos. Seguramente, no lo veríamos raro, si no fuera porque venimos de otros lugares de China, donde la comida era “china”, y se comía como sus paisanos, con palillos. Si queremos comer algo más tradicional, hay que perderse por las calles lejanas a Barkhor, donde, la carne de yak, riquísima, será el plato principal, junto con el cordero, y la presentación de los platos, seguramente, no tan exquisita.

lhasa
Lhasa, mercado

Templo de Jokhang

Saciados nuestros estómagos, nos dirigimos al templo de Jokhang, que es el motivo de que la zona centro esté siempre tan abarrotada. Jokhang, es uno de los templos más antiguos de Lhasa, construido en el 647 por la dinastía Tang. Aquí se puede ver a muchos pelegrinos haciendo uno de los tres circuitos concéntricos que se realizan. Éste en particular, rodea Jokhang y algunos edificios limítrofes.

Dejamos a los tibetanos rezar y nos encaramos a buscar alojamiento. Hemos llegado en agosto, en la época del festival de Shoton, que viene realizándose desde el Siglo VII. Esto hace que tengamos que dormir en lugares diferentes durante nuestra estancia en Lhasa, cambiando de albergue cada día, lo que lejos de resultar dificultoso, resulta divertido.

Lhasa
Lhasa

 

Mercadillo en Lhasa
Mercadillo en Lhasa

Lhasa y sus calles

Ya fuera del centro, nos perdemos intencionadamente. Aquí vemos que en muchos bajos, se juega al billar.

lhasa
El juego del billar es uno de los pasatiempos en Lhasa.

También los niños son más tímidos aquí que en China, donde se nos acercaban más. Aquí somos nosotros los que nos acercamos a ellos.

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Niños de Lhasa

Mi compañera quiere ir a un monasterio y dormir una noche entre sus paredes. El monasterio lo encontramos, pero la gente del lugar le dicen que no puede ser. Los únicos monasterios en los que se puede pernoctar quedan lejos del centro, perdidos entre montañas.

Monasterio en Lhasa
Monasterio en Lhasa

 

 

Volvemos a la calle Barkhor para observar de nuevo los rezos de sus peregrinos. Caminan en sentido de las agujas del reloj, mientras mueven su rosario de ruedas, con un rezo susurrante que parece más una melodía inacabada que una oración. Pero estamos en otras tierras, bastante lejanas a la nuestra, donde la caída de la noche, nos demuestra el poder de la naturaleza y la cercana presencia de los Himalayas. Ahora, toca enfundarse contra el frio y volver al hostel…

Rezos en la plaza de Lhasa
Rezos en la plaza de Lhasa

 

 

Rezos en la plaza de Lhasa
Rezos en la plaza de Lhasa

Mi impresión del Tibet.

A pesar de que el Tíbet fue un país que me gustó mucho y me impactó, lo que realmente me gustaron fueron sus gentes y los paisajes. Algunos de los paisajes a las afueras de Lhasa, son los mejores paisajes del mundo que he visto en mi vida. Sin embargo, si alguien va buscando espiritualidad y conocer la religión budista, no creo que sea el mejor lugar para hacerlo.

Vista de Lhasa desde el Palacio de Pothala
Vista de Lhasa desde el Palacio de Pothala

 

 

Vista de Lhasa desde el Palacio de Pothala
La carne de Yak va a ser algo que encontremos en Lhasa habitualmente

 

 

Los monjes…

En primer lugar, la imagen de los monjes budistas que allí viven, parecen más preocupados de atraer la atención de los turistas y recaudar dinero, que de la religión en sí. Al contrario que en países como Laos, donde no se puede tocar a un monje, y donde viven de lo que la gente les proporciona por las mañanas a primera hora, aquí no tienen ningún reparo en pedirte dinero, y si no les das lo que esperan, te piden más. Me pareció bastante triste ver este espectáculo de monjes esperando los autobuses de turistas venidos del aeropuerto. Mi imagen de Lhasa ya se deterioró nada más llegar.

Otras cosas que me chocaron fue lo fácil que es encontrar restaurantes caros para los extranjeros, así como tiendas de ropa, agencias de viaje, etc. Todo menos espiritualidad. Pese a que Lhasa es una ciudad bastante bonita, esta imagen tan frívola me chocó mucho.

Monjes en Lhasa
Monjes en Lhasa

Palacio de Pottala.

Del mismo modo, Pottala es un palacio inmenso que merece nuestra visita si queremos conocer el Tïbet. No obstante, para conocer un grado digno de espiritualidad hay que bajar a Yunan, e ir al palacio de Shangril.la, que pese a no ser tan majestuoso como Pottala, nos vamos a sentir más atrapados por la esencia del budismo que en este lugar tan turístico.

Con todo, recomendaría a todo aquél que pudiese que visitase esta región. Es una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida.

pottala
Palacio de Pottala

Zhaoxing y Longsheng, sur de China

Zhaoxing y Longsheng.

 
Después de Basha, el camino se dirige a Zhaoxing. El pueblo está poblado la minoría Dong, que todavía lleva el atuendo tradicional y habla el dialecto Dong. La carne en el pueblo dependiendo del día puede ser de rata, gato o perro, y también se pueden probar los saltamontes fritos. Además de la preciosidad de sus calles del río que transcurre por éste, también se pueden observar, entre los tintes negros de los trajes tradicionales, las antenas parabólicas. Zhaoxing está menos castigado por el turismo masivo, lo cual no deja de ser sorprendente en un país donde poco a poco los occidentales vamos invadiendo sus calles cada vez más.

 

Zhaoxing, China
Zhaoxing, China
 
 
 
De nuevo, al volver a Chongqing, nos subimos a un autobús para dirigirnos a Longshen y contemplar los bancales de arroz. Como novedad en el transporte en bus, esta vez la carretera está cortada, y a mitad camino nos hacen bajar con el equipaje, pasar la parte cortada de la carretera y seguir en otro autobús: un pequeño contratiempo nada importante si es está disfrutando del paisaje de montaña que tenemos todo el rato. Finalmente, llegamos a Shanjiang, agradable pueblo donde tomamos una furgoneta para ir a Lonsheng. La llegada a la guesthouse coincide con el recibimiento de la mamá naxi que aquí lo lleva todo, y que nos sugiere ir directamente por la noche (en ese momento son las 22 horas) a los arrozales, donde “caminando un poquito” al día siguiente podremos amanecer en el paraíso suecano que aquí poseen los chinos.
Accedemos, y finalmente nos encontramos a las 12 de la noche haciendo un pequeño trekking con linternas de poco más de una hora, para llegar a la parte más alta de una aldea, donde el que lo regenta (un poco mareado, por cierto), nos prepara la cena, regada con Tsingtao, of course. La cena, a las 2 o 3 de la mañana, resulta de las más divertidas del viaje. Hemos hecho un trekking en plena montaña china por la noche, después de todo un día de transporte, y finalmente estamos cenando en plena montaña, con un cocinero borracho que según se va acordando de los platos los va sacando. Una aventura más para contar a los nietos.
 
Longsheng, China.
Longsheng, China. Vistas desde nuestra habitación al amanecer.

 

Longsheng
Longsheng

 

 

Longsheng
Longsheng. Las señoras nos invitan a comprar alguna de sus artesanías.
 
 Finalmente, la visita a Longsheng y la caminata de la noche ha sido una de las mejores partes de nuestro viaje al sur de China. Pocas cosas tienen comparación a la experiencia de levantarte por la mañana y encontrarte en un lugar tan hermoso y tan auténtico en un país como China. La sensación de que somos los únicos turistas, no es en vano, ya que realmente, somos los únicos (y estamos en pleno mes de agosto).
Una vez más, puedo decir que el sur de este hermoso país es parte favorita. Hasta pronto.
Longsheng
Longsheng
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Lago Namtsó, el lago mágico del Tíbet.

La carretera asfaltada del paso de Laeken, a 5186 metros de altitud, nos lleva hasta el lago Namtso, el lago salado más alto del mundo. Aquí, no existen restaurantes, ni hoteles lujosos en los que uno pueda hospedarse, ni tampoco ninguno de los lujos a los que estamos habituados en nuestro mundo occidental. Solamente la compañía de los tibetanos que aquí viven, y de los yaks, los animales típicos tibetanos, van a ser testigos de nuestra excursión a uno de los lugares emblemáticos del norte del Tibet Qiangtag.

El lago Namtso, o lago del cielo (“nam” significa cielo, y “so” significa lago en el idioma tibetano), como su nombre indica, es tan azul como el cielo, que su color se confunde en la distancia. Tan distinto es a cualquier otro lugar de los que hayamos visitado antes, que podríamos creer que hemos pensar que sí, que dejamos atrás el mundo terrenal. Y así lo debieron de pensar los monjes tibetanos en el Siglo XII, cuando le otorgaron el estatus religioso y empezaron sus peregrinaciones hasta el lago hasta este remoto lugar. A pesar del paso del tiempo, el lago sigue siendo considerado como sagrado para los budistas tibetanos y como lugar de peregrinación por excelencia.

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Nos cuenta nuestro guía, uno de los pocos de estas cordilleras del norte del Tibet que puede presumir de hablar un poco de inglés, que hay cinco islas dentro del lago, y que son un lugar de retiro espiritual para los peregrinos, que llegan todos los años, cuando el invierno todavía no ha dicho adiós a sus paisanos, y la superficie entre el lago y las cinco islas permanece helada. Los peregrinos, cargados con víveres y provisiones para los próximos meses, se dirigen andando hasta ellas, donde pasarán el verano meditando, hasta que el buen tiempo vuelva a su fin. Ahora, el gobierno chino ha prohibido esta práctica a los tibetanos, y teóricamente, no es posible realizar la peregrinación.

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Lo que sí que todavía se sigue realizando, es el festival en el año de la oveja cada doce años, según el calendario tibetano. La oveja, es el signo zodiacal del lago, y todos los años de la oveja, miles de budistas pelegrinan hasta el Namtso, para dar la vuelta completa al lago. El porqué de esta práctica, tiene que ver con la felicidad, que se supone otorga este peregrinaje alrededor de las aguas durante los cuatro o cinco días que se tarda en finalizar. Los peregrinos, caminan al son de cánticos y de rezos tibetanos mientras se entregan a su tarea en búsqueda de la paz y el sosiego interior.

Aunque no se llegue hasta las islas, hay muchos mensajes de todo lo que acontece alrededor al lago en las orillas del Namtso. Podemos encontrar multitud de piedras de mani, encuentran apiladas en los alrededores. Estas piedras se considerada tienen poderes sobrenaturales, y son piedras naturales, a veces con imágenes de Buda, o con inscripciones tibetanas. Durante los festivales se van añadiendo unas encima de otras, mientras se cantan textos y se piden favores a Buda. También las serpentinas que cuelgan de las cuerdas de colores, con sus escrituras del budismo tibetano, tienen una misión, y es que cuando el viento sopla y las hace vibrar, su sonido se supone es un recital, a favor de la persona que las puso e hizo una plegaria u oración a Buda.

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Este lugar, está considerado uno de los más bellos de la cordillera Nyainqentanglha, en la Región Autónoma del Tíbet de China. La cordillera, observa impasible las aguas de este mágico lugar, al que le proporciona caudal cuando la primavera llega y sus aguas se derriten. Considerado el lago salado más alto del mundo, a 4718 metros de altitud, no es realmente así, aunque sí que es el más grande a esta altitud; solamente algunos pequeños lagos en el Himalaya y en los Andes, superan estos números y alcanzan los 5500 metros, pero su longitud de 70 kilómetros, y su anchura de 30 kilómetros, hacen que no tenga otro competidor a este nivel.

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Para viajar hasta aquí, hay que considerar también el mal de altura que azota a muchos turistas en estas latitudes, y también que el único medio de pernoctar en el Namtso, son las tiendas de campañas colocadas frente al lago, donde compartiremos nuestra tienda con los lugareños.

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La distancia desde Lhasa es de cinco horas, que se hacen cómodamente en coche, gracias a la nueva carretera que se construyó en el 2005, y que permite cubrir los 260 kilómetros de trayecto fácilmente. No obstante, es mejor hacer este hermoso recorrido solamente en los meses más cálidos, porque el tiempo en estas latitudes es muy caprichoso, y nunca sabemos cuándo una tormenta de nieve va a acontecer.

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Cosas que deberías de hacer en tu primer viaje a Beijing, China.

Cómo hacer de tu visita a Beijing un viaje a la China auténtica. Parte 1.

 China es un país diferente a cualquier otro que se pueda visitar. Por muchos consejos que intentemos recopilar, la capacidad de sorpresa no os va a dejar durante todo el viaje. En mi caso, empecé mi experiencia china en Beijing, ciudad apasionante y donde aburrirse resulta practicamente imposible. A continuación, algunos consejos para descubrir Beijing en vuestra visita a esta gran urbe:

  • En primer lugar, tirar la guía, y dedicarte a descubrir la ciudad, es lo mejor para poder familizarte con esta gran urbe de ciudad.
  • Un lugar estratégico para visitar la ciudad, es dormir en el barrio de los hutongs: los hutongs eran los antiguos barrios de Beijing, que se componían de pequeñas casas, que nada tienen que ver con los rascacielos que han ido apareciendo a lo largo de los años. Resulta curioso ver que en ellos la vida sigue otro ritmo, como si fuesen barrios, y también ver las casetas de inodoros que todavía siguen en uso para la gente que vive en ellos (mejor no intentéis entrar, huelen fatal).

Los hutones, fueron demolidos en gran parte cuando los Juegos Olímpicos de Beijing llegaron, en parte como una manera de limpiar la imagen de la ciudad, por otra, para dotar a sus habitantes de un lugar en mejores condiciones sanitarias para vivir. La vez que estuve en Beijing, sin embargo, me alojé junto con mis compañeros en uno de ellos, y el resultado fue genial.

En los hutones, existen muchos hostellings en esta zona de Beijing, y todos ellos están bastante cuidados para los mochileros y turistas que allí llegan. Además, muchas calles son peatonales o tienen como tráfico alguna moto que otra solamente, lo que hace que el pasear por sus calles sea más agradable que cualquiera de los miles de avenidas caóticas que tiene Beijing.

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Muchos hostellings, tienen terraza y bar donde tomar una copa. Al ser una zona concurrida por mochileros, es fácil conocer gente para agruparse y compartir transporte para ver cosas, como la gran muralla china. Además, las agencias de viajes de mochileros, están todas allí, así que se va a conseguir mejor precio que en cualquiera otra de la gran ciudad china.

Hay mucha comida callejera en esta área, lo que la hace ideal para salir sin dejarse el sueldo a la primera de cambio.

Otra ventaja, es que desde allí, se llega fácilmente a todos los lugares de la ciudad.

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La gran muralla china.

Siempre la he recordado como lo que más me gustó de Beijing con diferencia, y por eso, solamente voy a nombrarla a ella como lugar que no puedes dejar de visitar. Advierto también de una cosa, hay que saber a dónde se va y qué tipo de excursión a la muralla se quiere hacer. En general, hay varios tipos de viajes, y según el que se elija, vas a terminar hecho polvo, pero habiendo vivido una de las mejores experiencias de tu vida, o habrás ido a ver la muralla china, todo depende de ti, y de tu condición física.

Cuando estuve allí, hicimos una ruta en la cual caminábamos 7 u 8 kilómetros a lo largo de la muralla, saltando por encima de ella, y fue increíble, aunque también la calor pegajosa que nos acompañó (estábamos en pleno agosto). Aun así, volvería a hacerla. La Gran Muralla tiene un paisaje espectacular, y es algo que produce mucha impresión.

De todos modos, toda la calor y el cansancio se olvidan en el momento que vuelves a la zona de los hutongs y te tomas la Tsing Tao de turno de medio litro: insuperable.

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Zhaoxing en China, reducto de la minoría Dong.

Zhaoxing
Zhaoxing

Zhaoxing, viajando por el Sur de China.

 

 

 

 

Un viaje por el sur de China no estaría completo sin visitar alguno de los poblados de las minorías que habitan el país.

Solamente en Guizhou, al sur, existen dieciocho minorías étnicas, que conviven pacíficamente entre las montañas, y donde el turismo, aunque ya ha empezado a aparecer, todavía no es masivo.

Zhaoxing, China
Zhaoxing, China

 

 

 

 

Zhaoxing, China
Zhaoxing, China

 

 

 

 

 

 

Mujer de la minoría dong.
Mujer de la minoría dong.

Guizhou significa “tierra valiosa”, y seguro que lo es, a juzgar por los ríos y las montañas que la surcan, y por la cantidad de cultivos que podemos observar desde nuestro paso con el autobús. Aquí, todavía se planta un abeto cuando nace un niño, tal y como dictan las normas del clan Dong, los arquitectos dentro de las étnicas asiáticas por excelencia, cuyos poblados siempre albergan pagodas y casas palafitos que, aunque entre montañas, destacan con el paisaje que nos rodea.

Mercado en el centro del pueblo de carne.
Mercado en el centro del pueblo de carne.

 

 

 

A veces, no queda carne de rata, pero sí saltamontes.
A veces, no queda carne de rata, pero sí saltamontes.

 

 

 

La mejor forma de ver la vida dentro de la comunidad Dong, es desplazarse a Zhaoxing, un pequeño poblado, que solamente por el paisaje, merece la visita. Allí, todo nos recuerda que estamos en un lugar especial: desde sus lugareños, completamente vestidos de negro, hasta la comida, que presume de incluir la carne de rata entre sus especialidades. Zhaoxing y sus gentes, viven del cultivo de arroz y la cría de búfalos de agua, tal y como corresponde a cualquier descendiente de los Dong, pase el tiempo que pase. Aquí, el tiempo se detuvo hace años, y no sabemos cuándo volverá a avanzar. Para llegar hasta aquí, hay que apuntar estos dos lugares, tampoco especialmente conocidos, Congjiang y Kaili, desde donde se puede llegar a Zhaoxing. Lugares como éste, solamente son aptos para los que buscan algo que todavía sea especial…

Más información:

Turismo 

Transporte en China

 

 

 

Zhaoxing y Longsheng, sur de China

https://roseviaja.com/probando-todos-los-transportes-chinos/

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Shanghai

 

Shanghai

 
 
Shanghai y sus 20 millones de habitantes son nuestra última estación. Aquí ya nos hemos ido separando, quedando unos y partiendo otros, y sólo Jorge y yo tenemos el mismo vuelo el dia de mi vuelta. Alfonso y Jose volarán dias después, y Lucia y Judith ya cogieron el suyo.
Shangai es gente, tráfico, rascacielos, animación. Después de Hong Kong no nos puede sorprender mucho, además de ser ya nuestra última etapa. Nos dedicamos a eso, a ver su parte nueva, el río, y alguna de las cosas que la Lonely recomienda, y por supuesto a comprar. En eso, después de donde venidos, sí que nos sorprende: se puede hacer shopping sin necesidad de arruinarse. Aquí disfrutamos un poco de gastar nuestras últimas monedas, y nos disponemos para 24 horas en total entre aviones, metro y bus. Como siempre, llego a Valencia prometiendo no volver a subir en un autobús en un año al menos… Veremos lo que durará mi promesa.
 
 
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Guilin en China.

 

Guilin.

La ciudad de “El velo pintado”.

 
En mi primera visita a China hace tres años, la ciudad se perfilaba como un lugar que visitar porque la Lonely Planet así lo sugería; una ciudad con unas extrañas colinas en el borde del río Lijiang, muy cerca además de Yangshou, en la confluencia de dicho río (también conocido como Li) y el río Yulong, famoso este último por sus paisajes kársticos.

Por qué visitar Guilin?

Pero la intención de visitar dicha ciudad la próxima vez, cambió después de que la película “El velo pintado”, y su paseo por el río Li, asomara por la pantalla y me mostrara lo que me estaba perdiendo. Después de observar a Edward Norton, uno de mis actores favoritos junto a Naomy Watts, haciendo el recorrido río arriba, la idea de imitar su paseo en barca de bambú cobró fuerza.
Aunque Guilin nos recibe con muchos contratiempos. Primero un conductor loco que nos trae desde las terrazas de arroz a velocidad de infarto. Alfonso y Lucía nos comunican al llegar que necesitan ir al hospital, por cojos. El resto, no encontramos alojamiento. 
La cerveza Tsingtao en un albergue lleno de mochileros españoles, nos hace olvidar las penas. Aunque Guilin hoy por hoy es uno de los lugares donde más cantidad de españoles concentrados debe de haber en China, también es un lugar agradable donde descansar. Guilin es una llamada a la civilización occidental. De repente, McDonalds existe. Tiendas, souvenirs, restaurantes donde se habla inglés, nos recuerda que ya no estamos en Yunnan.

Plan de acción en la ciudad.


Finalmente, decidimos separarnos durante 2 días. Judith, Jorge y Lucía dormirán en Yangshou. Alfonso, Jose y yo pernoctaremos en Guilin. Uno debido al pie, los otros porque nos negamos a movernos, aunque sea temporalmente de cama. A pesar de ello,  José y yo nos dirigimos el día siguiente a otro poblado. Desde allí remontaremos el río con la barca de bambú. Sin darnos cuenta, nos encontramos en plena película. El velo pintado es una realidad. Solamente Naomi Watss y Edward Norton están ausentes en este momento. Las imágenes, todavía permanecen en mi memoria.
Dormir aquí nos ha robado el debut de la cantante estrella Judith. Nuestra amiga, ha resultado ser una estrella en el mundo del karaoke. En Guilin disfrutamos de la compañía de otros mochileros, que nos hacen parecer simples aficionados con sus viajes alrededor del mundo. Por otro lado, la llegada de nuestros amigos de Yangshou, nos hace anotar esta ciudad para la próxima visita a China.
 
 

 

Guilin, China
Guilin, China

 

Guilin, China
Guilin, China

 

 

Guilin, CHina
Guilin, CHina

 

 

Guilin, China.
Guilin, China.

 

Próxima parada: Hong Kong.

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Chongqing y Baisha, pueblos chinos.

Chongqing y Baisha.

Probando todos los transportes chinos.

 

Si tengo que poner algún calificativo al período de tiempo entre la tarde del 10 de agosto hasta la noche del 12 de agosto, sería el de caótico, catastrófico, errático o increíblemente cansado.
El día internacional del transporte chino debe de ser uno de éstos días, y nosotros aprovechamos estas fechas para probar todo tipo de transporte posible en un breve espacio de tiempo. Allá vamos…
Después de un par de días en el místico y maravilloso Shangril.la, volvemos a Linjiang. Allí, nos encontramos chicas y chicos, para cenar pronto y volver a Kunming en el bus nocturno con literas. Las chicas venimos de un paseo en bus por las montañas de ocho horas. Los chicos también han tenido lo suyo. Pero así y todo, conseguimos dormir.
A las 6,30,  llegamos a la estación. Milagrosamente,  el tren destino a Guiyang sale a las 7 a.m. Nos da tiempo de cogerlo. De nuevo, compramos cosas para poder comer algo en el tren, y pasamos de esos desayunos calmados que tanto me gustan a mi. Las horas de tren no se hacen tan pesadas; aquí al menos uno puede estirar las piernas, leer, pasear, ir al restaurante (donde, por supuesto, nadie te entiende). Las bravas que allí vemos tiene pinta de estar de miedo…

En Guiyang, China. Dirección Kaily.

Una vez en Guiyang, contratamos una furgoneta hasta Kaily, sin saber que ese día íbamos a terminar en la comisaría de policía. Al contratar el transporte, ninguno nos daba un precio justo. Finalmente, le ofrecemos a un conductor 150 yuanes. Acepta. Y por supuesto, partimos. Al llegar a Kaily, nos encontramos que quiere 750 yuanes. Como somos más chulos que un diez, nos vamos con él a la comisaria, para ponerle a caldo por intento de timo a unos pobres turistas de viaje. La policía observamos que le apoya a él. Ahí empieza nuestro miedo. Alfonso se decide y llama a un amigo suyo que vive en Hong Kong. Su amigo le explica que, en China, si tú pones un palito al uno, es un 7, no un 1. Batalla perdida. Pagamos la parte correspondiente y salimos rapidito. A buscar hotel.
El hotel Petroleum es la cosa más cutre de todo el viaje. Lo único gracioso y agradable es el guardia nocturno, con el que nos echamos unas buenas risas. Alfonso me informa de que son cinco pisos sin ascensor, no le creo, y cuando lo veo, por suerte, me ayuda con la maleta. El hotel tiene cucarachas, por lo que tenemos que dormir con la luz encendida y nuestro saco sábana.
 
Por unanimidad, decidimos alejarnos lo máximo posible de Kaily e ir a Chongqing, para desde aquí hacer excursiones a diversos pueblos de montaña… Total, qué son para nosotros ocho horas más de autobús?

Llegada a Chongqing.

Chongqing es un pueblo feo, sin ninguna gracia especial. Está situada en una península sobre el río Yangzi, en el centro del país, rodeada de altas montañas. Al estar situada en una zona con muchas colinas, es una de las ciudades chinas con menos colinas. Tiene temperaturas extremas, y se la considera una de las más calurosas de China. Además, suele estar rodeada de una espesa niebla. La ciudad fue capital del reino de Ba, que reinó hace veinticinco años.
A partir de entonces, debido a su aislamiento de la ruta de la seda, nunca ha tenido especial importancia.
Hoy en día, es un paso para poder visitar otras aldeas que se sitúan entre las más rurales de toda China. A nosotros, las únicas anécdotas que nos quedan de la ciudad es la posibilidad de probar el “vino” chino. Alcohol de 50 o 65 grados. Para nuestra sorpresa, las adolescentes chinas lo beben como si fuese martini. Casi nada.
 
 

13 de agosto. Baisha.

Una de las experiencias más bonitas que tenemos en el viaje, la pasamos en Baisha, pueblo rural habitado por la tribu naxi.

Historia de la tribu naxi.

Los naxi, descendientes de los nómadas qiang, es un grupo étnico que habita las llanuras tibetanas desde la antiguedad. Los naxi eran conocidos comos mosha-yi o moxie-yi. Después de la llegada del gobierno comunista el 1949 se empezaron a llamar naxi que significa “gente que trabaja las cosas negras de la nación”.

Acosados a menudos por otras tribus, se fueron trasladando, hasta ocupar definitivamente Baisha y Linjiang. Los naxi,son una mezcla de la cultura tibetana y la Han china. Una de sus aportaciones culturales más importantes está en la música, con más de 500 años de antigüedad, y que es una mezcla de las dinastías Tang, Song y Yuan, así como influencias tibetanas. Los instrumentos utilizados son tradicionales chinos. En este caso concreto, Baisha debe su origen musical a un regalo del primer emperador de la dinastía Yuan, Kublai Kan. Después de una espedición a Dali, tuvo problemas para cruzas el río de arena sagrada y Mailiang, jefe de los naxi le ayudó. Como regalo le donó la mitad de su banda de música. La música baisha tiene 21 tonadas que son conocidas como qupai.

Costumbres de los Naxi.

 

Los naxi también tienen una gran tradición en la cremación de los cadáveres, donde se recitan textos religiosos para expiar los pecados del difunto. Otra costumbre que todavía conservan es la estructura matriarcal que se conservó hasta la reforma democrática, y donde la mujer era la fuerza del trabajo.

Los Naxi en Baisha.

Pero lo que más llama la atención en Baisha, son sus vestimentas: las mujeres vestidos anchos con chaquetas y pantalones largos, atados con cinturones ricamente decorados. Alrededor de su cabeza colocan grandes turbantes negros que acompañan con pendientes de plata. Los hombres visten un traje de chaqueta y pantalón negro, con un sable atado con un cinturón.
Chongqing, China
Chongqing, China
 
Tras la historia de los naxi, nos adentramos en un pueblo de los que el turismo, en pocos años, seguro destruirá.
Ahora mismo, ya se paga por visitarlo, y aunque se puede pasear sin el agobio de turistas, e incluso como nosotros, jugar con los niños en una plaza del pueblo, la llegada de autobuses turísticos a la calle principal indica la poca tranquilidad que existirá en el futuro. Como anécdota, un grupo de turistas chinos, sin ningún tipo de problema, se nos coloca enfrente y empieza a hacernos fotos. Para terminar, directamente se sienta uno con nosotros, y otro con su cámara de vídeo termina el espectáculo. Es que los hay desahogados.

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