La Ciudad Prohibida en Beijing

Historia de la Ciudad Prohibida en Beijing

 

Beijing, China

 

 

Mi primera visita a China data del 2006, cuando un vuelo bastante económico y la pobre economía de todos los que queríamos escapar e irnos de viaje, nos lanzó hacia este país, odiado por muchos, amado por otros, pero que a nadie deja indiferente. Desde entonces han sido varias las visitas al país que he realizado, cada vez por distintos motivos, pero todavía recuerdo la primera ciudad que visité al llegar: Beijing. A escasos días de repetir, recopilo todo aquello que entonces me robó el corazón y me hizo ver China como un lugar que verdaderamente merecía la pena.

Beijing es una ciudad donde uno podría perderse durante días, y seguiría teniendo miles de cosas que ver. No obstante, hay algunos lugares donde indiscutiblemente hay que ir…

 

 

La Ciudad Prohibida

 

Historia de la Ciudad Prohibida, Beijing

 

La Ciudad Prohibida fue la residencia de los emperadores chinos durante más de 500 años; desde el Siglo XV, y hasta 1911, todos los emperadores del país vivieron en esta ciudad que puede llegar a ser un auténtico laberinto para el visitante. El emperador era llamado el Hijo del Cielo, y esta ciudad era considerada el Centro del Universo. Solamente unos contados ciudadanos estaban autorizados a aproximarse a este lugar tan especial, razón por la cual empezó a ser llamada La ciudad Prohibida, nombre que todavía conserva hoy.

 

Los inicios de la Ciudad Prohibida.

La capital del reino era Nanjing, hasta que el emperador Zhi Di, de la dinastía Ming, decidió cambiarla a la actual Beijing, y ordenó la construcción de esta ciudad en 1406. Como todo en China, se hizo a lo grande; más de un millón de personas participaron en su construcción, y en 15 años estuvo terminada. Por supuesto, no todos participaron por propia voluntad, pero eso ya es otra historia. Lo cierto es que el Siglo XV fue una época de Renacimiento para el país, al contrario que en la lejana Europa, sumida en la Edad Media.

 

La construcción de la Ciudad Prohibida.

La construcción del nuevo hogar del emperador se hizo siguiendo los principios del Feng Shui: de norte a sur se edificaron las estructuras más importantes, para dar protección de influencias negativas o yin de los fríos vientos que azotan Beijing durante el invierno, la invasión de los bárbaros, o incluso fantasmas.

La vida en la Ciudad Prohibida

La ciudad Prohibida es una ciudad dentro de otra gran urbe; a pesar de que en la actualidad nadie vive allí, es fácil imaginar lo que sería; allí vivieron entre 8000 y 10000 personas, en los 1000 edificios y más de 8000 habitaciones que llegó a tener en el pasado. En tiempos pasados, muchos de sus habitantes ni siquiera salieron de sus murallas a lo largo de su vida, al igual que ocurría en algunas ciudades europeas durante la Edad Media (Edimburgo por ejemplo): nacían, vivían y morían entre sus muros… Impensable a día de hoy

 

Cómo era la vida en palacio.

Los emperadores chinos no eran tan diferentes a los que teníamos en tierras más cercanas; en la Ciudad Prohibida cada emperador tuvo su séquito de miles de concubinas a su disposición, siendo elegidas mediante sorteo; el emperador elegía un papel de los cientos en una bandeja de plata, y la afortunada pasaba la noche con él. Por supuesto, estas chicas no tenían ninguna autorización para mantener relaciones sexuales con alguien que no fuese el monarca, así que todos los hombres que entraban a servicio del emperador eran castrados. Esta locura era un honor en aquellos tiempos, y eran muchos los que deseaban esta locura real… En definitiva, más de 24 emperadores vivieron allí, la mayoría de ellos solamente salían para visitar el Palacio de Verano, y sin saber nada o casi nada de lo que era realmente vivir en la China de su tiempo…

En 1987 fue declarada Patrimonio de la Unesco, y a día de hoy es el lugar más visitado en Beijing.

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8 Experiencias que he tenido en mis viajes y que repetiría ahora mismo.

Experiencias viajeras que repetiría ahora mismo.

 

Si una conclusión he sacado de todo el tiempo que llevo viajando es que el viaje no lo hacen los lugares que visitas, o la cantidad de cosas a las que tomas fotos: el viaje está compuesto de experiencias, en la mayoría de los casos, recuerdos de momentos a los que no tomamos ni siquiera una fotografía, porque estábamos tan a gusto que el hecho de movernos y coger la cámara era algo que entorpecía nuestro momento.

Todos los viajes tienen sus momentos, buenos y malos, pero el tiempo nos deja solamente aquellos realmente buenos en nuestra memoria. Así que allá van algunas historias divertidas que he tenido en mis viajes y que han pasado como anécdotas a contar a los sobrinos.

 

En Ho Chi Minh, Vietnam

 

 

Empezamos…

  1. Hotel Atelefugne en Addis Abeba, Etiopía… un hotel o una casa de citas?

Los que me conocen saben lo poco amiga que soy de los lugares concurridos de turistas, así que siempre que podemos buscamos alojamientos en lugares con buenas conexiones, pero no en el centro.

Imaginaros: nuestra luna de miel y el primer viaje mochilero de mi marido (si sobrevivía a este viaje, ya sabía yo que iba a durar). Reservo el hotel en un barrio de Addis Abeba cercano al Merkato tradicional, y bastante alejado del centro turístico. Hasta ahora bien. Llegamos a Addis Abeba y pasamos el control de pasaportes, cuando la chica de los visados nos pregunta la dirección donde vamos a estar. Decimos el nombre de “Atelefugne” y la risa no puede ser mayor: “ahahah ¿De verdad vais al Atelefugne? Mari! (a la chica de enfrente del otro lado del aeropuerto), que estos dos van al Atelefugne” jajajaja, risas de nuevo. Nosotros al medio, alucinados, mientras de una a otra se iban diciendo donde íbamos a estar, con una explosión de risas a cada momento.

Finalmente, dejamos el aeropuerto, ahora ya no sabemos si acojonados o no, pero nos dirigimos al hostal, que, de lujos nada, estaba muy bien situado, en un barrio típico de la capital donde nadie se metió con nosotros. Solamente el día que estuvimos en el centro turístico a mi pareja intentaron robarle a plena luz del día. El resto del tiempo, estuvimos de cine en este hostal (muy muy sencillo, todo hay que decirlo), donde comimos algunas de las mejores injeras del viaje (injera es la comida típica etíope).

 

Merkato en Addis Abeba, el mayor mercado de la capital, y probablemente de toda Etiopía.

 

 2.  Pasar de Vietnam a Camboya en barco.

Sin tiempo, no es posible realizar este trayecto, para el que se necesitan un mínimo de 3 días, sin contar con la preparación, pero sin duda es una de las mejores experiencias de cualquiera de los viajes que he tenido, en el cual pudimos ver mucho de la vida diaria tanto de los vietnamitas como de sus vecinos de Camboya. El trayecto se hace largo en muchos momentos; son dos días de barco en los cuales se hace parada al anochecer para dormir en un pequeño pueblo. Aún así, cuando llevas tantos días de viaje la posibilidad de tener unos días de calma se agradece.

 

Barcas del Mekong

 

Vietnam

 

3. Realizar un curso de cocina bereber en el desierto de Marruecos.

Una de las experiencias que me he llevado en mi última visita a Marruecos ha sido la experiencia de pasar una noche en el desierto, y dentro de la experiencia del desierto, la oportunidad de estar cocinando junto a sus mujeres en una casa tradicional.

Los países árabes son muy hospitalarios con los viajeros que llegan hasta sus tierras, pero el contacto con las mujeres es mínimo, ya que pasan mucho tiempo dentro de casa en sus actividades diarias y es difícil entrar en su círculo. Por eso, tener la oportunidad de penetrar en su mundo y socializar con ellas fue algo mágico, que sin duda repetiré.

 

Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos
Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos, esperando que el Tagile esté listo

 

Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos
Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos

 

 

4. Ir a un spa durante un viaje a la República Checa, si… pero un spa de cerveza.

A muchos les puede resultar raro lo que estoy diciendo, pero existe un lugar en la República Checa, concretamente en el pueblo de Chodova Plana, donde es posible acudir a un spa, y allí darte un baño de cerveza checa.

Para llegar hasta Chodova Plana en transporte público hay que tomar el tren desde Pilsen para llegar. En coche estaría  a 65 kilómetros, una hora más o menos.

El spa de cerveza es realmente algo único: el lugar está formado por bañeras, todas separadas por cortinas, donde cada una de ellas está llena de cerveza caliente mezclada con agua. Cada pareja o persona sola es introducida en una de las bañeras, y a continuación se le da una cerveza fría. Después de un largo rato, la encargada viene a por ti y te lleva a la sala de relajación, donde te envuelve con toallas… y te da otra cerveza….

https://www.chodovar.cz/id1037en-prava-pivni-lazen.htm

 

Chodova Plana, spa de cerveza

Si después de toda esta experiencia te entra hambre, el restaurante In the rock se encuentra construido en una cueva junto al spa…

5. Tienda de reparación de pinchazos durante el día… Restaurante barbacoa al llegar la noche… Estamos en Arusha, Tanzania.

Uno de los lugares más peculiares y divertidos de los que he estado ha sido el restaurante Khan’s Barbecue, en Arusha, Tanzania. Arusha es conocido por ser el punto desde el que salen todos los safaris de camino al Serengueti, el Lago Manyara o el Ngorongoro. Pocos pernoctan más de una noche en este pueblo que pese a no haber avanzado mucho en los últimos años tiene su encanto. Un accidente de tráfico hace años hizo que el pueblo se convirtiese en nuestro hogar durante más de una semana, y conociéramos más a fondo cada parte de la ciudad.

Así, uno de los lugares más simpáticos fue cenar en el Khan’s Barbacue; por la mañana el restaurante era una casa de reparación de pinchazos de coches; por la noche, sacaban las barbacoas, y los empleados que por la mañana te habían reparado la rueda, te servían el pollo a la barbacoa, que hay que decir, está considerado uno de los mejores de toda la ciudad. No tengo fotos, quizás el momento fue demasiado bueno…

 

6. Asistir a una ópera… en una iglesia anglicana en pleno centro de Florencia.

Una de las mejores sorpresas que me han dado nunca, la oportunidad de escuchar una ópera en FLorencia, pero, además en una iglesia anglicana. El lugar es fenomenal en cuanto a acústica se refiere, los sopranos increíbles. Ya he estado dos veces, y seguro que repito. De las dos representaciones a las que he asistido recomiendo “Love duets” me gustó mucho más… La iglesia se llama St Marks, y es posible adquirir las entradas con antelación por internet. (http://concertoclassico.blogspot.com.es/).

 

Ópera en Florencia, Toscana

 

7. Hacer un trekking por la Muralla China de Beijing.

Viajar hasta la Gran Muralla China es algo que está en la mente de muchos, y que se puede realizar de muchos modos; aunque hay muchos que simplemente van a tomar la foto, existe también la posibilidad de recorrer parte de esta gran maravilla, con un paisaje único y significado especial, por todo lo que representa en sí.

Nuestro recorrido por la Gran Muralla fue solamente de 7 kilómetros… pero duros duros, especialmente por la calor, y por el hecho de que son todo subidas y bajadas constantemente. Resultaba curioso el llegar a algunos puntos en los que ya no podías más, y te apareciese un chino a venderte agua, tan fresco… lo querías matar.

Al finalizar, tienes la posibilidad de cruzar un río en tirolina. Mi vértigo no me lo permitió la otra vez; a ver si este verano me armo de valor y me lanzo…

 

La gran Muralla china, Beijing
La gran Muralla china, Beijing

 

8. Asistir a un cine en forma de merengue en Jaipur, India.

De todos es conocida la segunda gran industria cinematográfica del mundo: Bollywood, donde se realizan igual o más películas que en la meca del cine. Pero, ¿alguna vez os habéis preguntado cómo viven los indios el cine? Pues no os lo podéis ni imaginar. En primer lugar, se pasan horas para comprar la entrada; los cines tienen separadas las filas en hombres y mujeres, ya que no sé por qué, se tienen que pegar todos los unos contra los otros.

Empezamos la cola, estamos en Jaipur, para asistir a una película que no vamos a entender, pero vamos a verla en el único cine en forma de merengue del mundo..

Empezamos! No sé realmente para qué nos asignan un lugar, porque aquí nadie se sienta: la gente se queda en pie para bailar, cantar, hacer palmas, llorar… en fin, que el cine se vive de verdad…

Si vais a la India, no podéis dejar de visitar alguna sala de cine, porque seguro que vais a pasar un buen rato.

Más información la web del cine, Raj Mandir Cinema

 

Raj Mandir en Jaipur, el cine merengue de la India

 

Cosas que deberías de hacer en tu primer viaje a Beijing, China.

Cómo hacer de tu visita a Beijing un viaje a la China auténtica. Parte 1.

 China es un país diferente a cualquier otro que se pueda visitar. Por muchos consejos que intentemos recopilar, la capacidad de sorpresa no os va a dejar durante todo el viaje. En mi caso, empecé mi experiencia china en Beijing, ciudad apasionante y donde aburrirse resulta practicamente imposible. A continuación, algunos consejos para descubrir Beijing en vuestra visita a esta gran urbe:

  • En primer lugar, tirar la guía, y dedicarte a descubrir la ciudad, es lo mejor para poder familizarte con esta gran urbe de ciudad.
  • Un lugar estratégico para visitar la ciudad, es dormir en el barrio de los hutongs: los hutongs eran los antiguos barrios de Beijing, que se componían de pequeñas casas, que nada tienen que ver con los rascacielos que han ido apareciendo a lo largo de los años. Resulta curioso ver que en ellos la vida sigue otro ritmo, como si fuesen barrios, y también ver las casetas de inodoros que todavía siguen en uso para la gente que vive en ellos (mejor no intentéis entrar, huelen fatal).

Los hutones, fueron demolidos en gran parte cuando los Juegos Olímpicos de Beijing llegaron, en parte como una manera de limpiar la imagen de la ciudad, por otra, para dotar a sus habitantes de un lugar en mejores condiciones sanitarias para vivir. La vez que estuve en Beijing, sin embargo, me alojé junto con mis compañeros en uno de ellos, y el resultado fue genial.

En los hutones, existen muchos hostellings en esta zona de Beijing, y todos ellos están bastante cuidados para los mochileros y turistas que allí llegan. Además, muchas calles son peatonales o tienen como tráfico alguna moto que otra solamente, lo que hace que el pasear por sus calles sea más agradable que cualquiera de los miles de avenidas caóticas que tiene Beijing.

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Muchos hostellings, tienen terraza y bar donde tomar una copa. Al ser una zona concurrida por mochileros, es fácil conocer gente para agruparse y compartir transporte para ver cosas, como la gran muralla china. Además, las agencias de viajes de mochileros, están todas allí, así que se va a conseguir mejor precio que en cualquiera otra de la gran ciudad china.

Hay mucha comida callejera en esta área, lo que la hace ideal para salir sin dejarse el sueldo a la primera de cambio.

Otra ventaja, es que desde allí, se llega fácilmente a todos los lugares de la ciudad.

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La gran muralla china.

Siempre la he recordado como lo que más me gustó de Beijing con diferencia, y por eso, solamente voy a nombrarla a ella como lugar que no puedes dejar de visitar. Advierto también de una cosa, hay que saber a dónde se va y qué tipo de excursión a la muralla se quiere hacer. En general, hay varios tipos de viajes, y según el que se elija, vas a terminar hecho polvo, pero habiendo vivido una de las mejores experiencias de tu vida, o habrás ido a ver la muralla china, todo depende de ti, y de tu condición física.

Cuando estuve allí, hicimos una ruta en la cual caminábamos 7 u 8 kilómetros a lo largo de la muralla, saltando por encima de ella, y fue increíble, aunque también la calor pegajosa que nos acompañó (estábamos en pleno agosto). Aun así, volvería a hacerla. La Gran Muralla tiene un paisaje espectacular, y es algo que produce mucha impresión.

De todos modos, toda la calor y el cansancio se olvidan en el momento que vuelves a la zona de los hutongs y te tomas la Tsing Tao de turno de medio litro: insuperable.

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Beijing.

Beijing

 

Llegar a China y no visitar Beijing, es casi como venir a España y no comerse unas tapas. Beijing es una de las ciudades más vibrantes, elegantes, y con más personalidad de toda China. No sé si será porque tiene la Gran Muralla China, o el Palacio Prohibido, pero todo parece distinto en esta capital donde perderte sería lo más sencillo del mundo. En dos días, poco nos dio tiempo de visitar, pero a mi parecer, uno nunca debería perderse la excursión a la Gran Muralla, a la que se puede acceder haciendo los 7 kilómetros por ella, o bien en cómodos autobuses hasta el final. Nosotros tomamos la primera opción, y todavía hoy recuerdo el calor, pero también lo mucho que me gustó. Un consejo, no seáis tan brutos como nosotros, no hagáis esto en pleno agosto en los días de más calor. Es de locos. Por otro lado, visitar la Plaza Tianamen y el Palacio Prohibido es obligatorio, no hay excusas en ello. Se encuentran en pleno centro de la ciudad, bien comunicado con metro, y una cosa enfrente de la otra. En el Palacio, uno encuentra lo que es construir a lo grande en un país hiper-poblado, y se enfrenta a decenas de turistas que hacen lo mismo…. pero a eso vamos, no? a ver cosas 😉

 

 

 

 

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Beijing, 2.006

La China del Norte en el 2.006: Beijing.
 
 
Empiezo esta entrada, sorprendida de mi misma, ya que escribir sobre China, país en el que tantas veces he estado, debería de ser casi como escribir de mi Valencia amada. Sin embargo, me resulta difícil saber, qué cosas puedo realmente aportar al lector, que no sepa ya, o cuáles se me van a olvidar.
Corría el año 2.006 cuando por primera vez me embarqué rumbo a China. En aquél entonces, visité la parte norte, que comprendería Beijing, Xi’an y finalmente el Tibet, seguramente la más hermosa e inexplorada, al menos por aquél entonces. Aunque ahora, 10 años después, no estoy tan segura de que siga siendo tan inexplorada. Si me tuviese que quedar con algún detalle de aquél viaje, me quedaría con lo diferente que fue cada lugar, por las emociones que allí viví, y por sus gentes: aquél viaje fue mi primer contacto con la cultura china, y me enseñaron una lección muy importante que nunca se me ha olvidado: y es que las personas somos personas en cualquier lugar, y en general. la naturaleza humana no es tan mala como nos la pintan, y allá donde viaje el viajero, se va a encontrar con gente que le va a ayudar en su viaje. Nunca olvidaré mi último día en Beijing, donde volvía sin apenas dinero en efectivo, y me dirigí por la noche a un hostel, que al llegar me encontré habían cerrado. En ese momento, no sabía dónde estaba, no habían cajeros cercanos, eran las 23 pm de la noche, y en ese momento, un coche con una chica y un chico se me acercaron y me hicieron señas para que me subiese con ellos. La cantidad de pensamientos que cruzaron por mi mente no se puede expresar con palabras: si me iban a robar la maleta, si me pasaba algo, mi móvil no funcionaba en China, y muchas cosas más, pero finalmente, lo único que hizo esta buena gente, fue llevarme a otro hostelling cercano, al verme en el apuro en el que me encontraba. Cuando bajé del coche, no pude menos que abrazarlos, por la ayuda que me habían prestado.
Pues así son los chinos: uno no les entiende, se enfada con ellos porque no saben estar, porque a veces van a la suya y tropiezan con todo, porque la conservación del patrimonio nada les importa, pero luego son una risa de personas, voluntariosos, divertidos e imprevisibles. Bienvenidos a la China que conocí en el año 2.006, cuando apenas empezaba a viajar….
 
 
 

 

 

 

 

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