Curiosidades del Sudeste Asiático.

El Sudeste Asiático y sus curiosidades

EL Sudeste Asiático está formado por muchos países, todos ellos increíbles y con identidad propia. Uno se encuentra muchas cosas distintas cuando llega allí… aquí algunas….

Gastronomía.

En el Sudeste Asiático es obligatorio probar a comer por la calle en alguna ocasión. No solamente es más económico, sino que te permite comer mucho mejor, más sano, y lo más importante, conocer mejor la cultura local. En algunas ocasiones, el que no te entiendan, termina por ser la puerta de entrada a una  comida divertida, cuando los gestos para hacerte entender y que te cocinen lo que quieres, dan paso al inicio de una bonita amistad…

Puesto callejero en Kota Kinabalu, Malasia.
Puesto callejero en Kota Kinabalu, Malasia.
Comiendo en Dali, China. Aquí la gente es muy maja. No sé cuántas abuelitas chinas conocí...
Comiendo en Dali, China. Aquí la gente es muy maja. No sé cuántas abuelitas chinas conocí…

En estas fotos nos encontrábamos en Dali, en la provincia de Yunnan. En pleno mercado estaban los puestos de comida, donde nos sentamos a comer junto a los locales. La señora que está en la foto es la cocinera. En la foto inferior nuestra mesa y la comida, que resultó ser de las mejores del viaje.

Comiendo en un puesto local en Dali, Yunnan... por menos de 5 euros todos... cerveza incluída...
Comiendo en un puesto local en Dali, Yunnan… por menos de 5 euros todos… cerveza incluída…
Puesto de comida en Xi'an, China. Lo mejor es comer lo mismo que comen ellos, y dejarse llevar.
Puesto de comida en Xi’an, China. Lo mejor es comer lo mismo que comen ellos, y dejarse llevar.

La cerveza.

La cerveza es algo internacional, y en los países asiáticos, donde el calor aprieta, no iba a ser menos. Hay muchos países donde beber medio litro de cerveza resulta más económico que pedirte un agua pequeña. No sólo eso, sino que siempre es un placer poder probar cervezas que en tu país te será difícil encontrar. Os animo a que las probéis…

Cervezas asiáticas. Algo barato y bueno.
Cervezas asiáticas. Algo barato y bueno.
Cervezas en Myanmar.
Cervezas en Myanmar.

La cerveza en el Sudeste Asiático tiene una gran ventaja, y es que muchas veces el pedir agua embotellada es un riesgo, ya que en algunos países y ciudades existe la costumbre de rellenarlas. La cerveza te evita ese problema. Además, combina perfectamente con el calor asiático.

Fruta Asiática.

Durián, rambutanes, mangostees, mangos, etc. Fruta en el Sudeste Asiático hay mucha, toda buena y de gran calidad…. Cuando volváis a España, la vais a echar mucho de menos.

fruta en tailandia
Frutas en Tailandia. rambután y mangostees.

Como anécdota, el durian, es la fruta que más controversia despierta entre los viajeros. El durian, o te encanta o lo odias, no existe término medio. La razón es su olor, ya que cuando se abre, huele muy mal. Está prohibida la entrada en las habitaciones de hoteles de Tailandia de los durian.

Como consejo: es buena idea el llevar algo de fruta de los mercados locales, en más de una ocasión nos ha salvado del hecho de no encontrar nada abierto para cenar. Además de que muchas de ellas es difícil encontrarlas en nuestro país, y cuando las encuentras son muy caras o no saben igual.

Cheeseburguer en Myanmar

Si alguien pensaba que pidiendo una simple hamburguesa no iba a lo seguro se equivocaba; si no que se lo digan a Bernat. Estábamos en Yangon, Myanmar, cuando una noche pedimos hamburguesas; Bernat pidió la cheeseburguer o lo que es lo mismo, la que lleva queso; yo pedí la burguer normal. La sorpresa vino cuando le trajeron el pan de la hamburguesa, con el queso y la verdura; al reclamar al camarero que faltaba la carne nos dijo que de eso nada, que había pedido la cheeseburguer, y que en Myanmar era así. Así que tuvo que pagar la hamburguesa de carne aparte para tener una hamburguesa completa… (por desgracia no hice fotos).

Helados en Laos.

Una cosa pelicular y que no he vuelto a ver en ningún sitio, son los helados de hielo. Allí, la gente local, compra una bolsita con hielo y “colorete”, que luego bebe con una pajita.

Niña laosiana con un helado en la mano
Niña laosiana con un helado en la mano

A pesar de que los helados, sobre todo los de Laos que son tan curiosos son muy apetecibles en verano, hay que ir con mucho cuidado al probarlos, sobre todo por el tema del hielo.

Besos, besos, besos.

En algunos países, como China, existe la costumbre de fotografiarse con los turistas… en algunos casos, vais a recibir también amor. Que no os asuste. Disfrutad del momento…. En otros lugares, como el Tíbet, tener mucho pelo o ser moreno de piel, va a ser toda una atracción….

china, curiosidades
En China vais a recibir mucho amor. Me pasó en muchas ocasiones que las chinas se querían hacer una foto conmigo y darme un beso
Firmando libros.... si es que el tener pelo, a veces es una virtud....
Firmando libros…. si es que el tener pelo, a veces es una virtud….

En la foto estamos subiendo al campamento base del Everest; mi compi de viaje era el más peludo de todos, así que fue la atracción turística de los lugareños. En la foto le piden que les firme los libros que llevan consigo, a lo que él accede encantado.

Ir a una discoteca china.

Una de las mejores experiencias que he tenido, el ir a una disco local llena de chinos… Por un módico precio, vais a tener la entrada, y toda una caja de cervezas. Y también un trato especial, ya que no todos los giris van allí….

Discoteca en Xi'an, China.
Discoteca en Xi’an, China.

Cuando llegamos  a la discoteca y nos pidieron casi lo mismo por la entrada que por la cantidad de la cena que acabábamos de tener no nos lo creíamos (nos pidierons unos 5-6 euros por persona). Luego entendimos por qué: y es que a cada uno nos entraba una caja de cervezas, que fueron trayendo y colocando en los frigoríficos de la barra… Si no lo veo no lo creo.

Tailandia, Laos y Myanmar: Templos, templos, templos.

Pero todos con su toque especial. Aunque llega un momento que los ves todos iguales y te cansa, resulta interesante ver algunos de cada país…

Templos en Tailandia, pero que podrían ser perfectamente de Laos...
Templos en Tailandia, pero que podrían ser perfectamente de Laos…
Bagán, Myanmar
Bagán, Myanmar
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Lhasa en el Tíbet.

Viaje a Lhasa en el Tíbet.

Rodeada de las montañas que conforman el Himalaya, enclavada en el río Brahmaputra, se encuentra una de las capitales más altas del mundo, Lhasa, el centro del Tïbet. Lhasa cuenta con una historia de 1300 años de antigüedad, algo de lo que pocas ciudades pueden presumir. Considerada el centro sagrado del budismo tibetano, sus gentes observan como la presencia de sus vecinos chinos se hace más patente en sus tierras, como si la ocupación a la que fueron sometidos en los años 50, no fuera suficiente.

Hoy en día, Lhasa podría pasar por cualquiera de las ciudades chinas conocidas, si no fuese por su aire claro y limpio, exento de polución, y por los paisajes bucólicos llenos de vida que la rodean. Sus gentes todavía ocupan la mayoría de estos lares, con un 87% de población, y es fácil reconocerlos por sus rostros, de tez oscura y agrietada por efecto de la luz solar y del frío al que viven sometidos, pero también, de edad indeterminada. Incluso a los niños, población numerosa en comparación con su vecina China, es difícil encasillarlos en una determinada edad.

Pottala, Lhasa
Pottala, Lhasa

El budismo en Lhasa

Aquí, a 3650 metros de altitud, se ha desarrollado durante siglos el budismo tibetano o tántrico, una religión que en la actualidad profesan más de 20 millones de personas en el mundo. De hecho, se puede afirmar que el budismo tibetano es propio de la región del Himalaya, ya que territorios como Bután, Mongolia, Ladakh, Sikkin (Nepal) y el Tíbet son sus principales reinos. Esta corriente budista, llegó al Tíbet en el siglo VIII de manos de un indio llamado Padmasambhava, que supo respetar los principios animistas que reinaban en estas montañas, la corriente bon, e introducir el budismo como un complemento. Con el tiempo, ambas se fundieron, y el budismo que ahora se conoce en el Tíbet conserva muchos rasgos del bon, que se sigue respetando, incluso por el Dalai Lama.

lhasa
Niños de Lhasa

 

 

No fueron tan afortunados los sucesores tibetanos, que se enfrentaron a la ocupación china en 1950, y forzó al Dalai Lama a su exilio, en 1959. Desde entonces, la ciudad ha permanecido como el paraíso terrenal prohibido para su líder espiritual y político.

El viaje a la ciudad budista hoy…

Muchos son los que viajan a Lhasa buscando un territorio mágico y lleno de sentimiento. Sin embargo, con los policías chinos armados patrullando las principales calles, y las manadas de turistas comprando souvenirs y haciendo fotos, va a ser difícil tener una experiencia espiritual.

Llegada a Lhasa desde Xi’an.

Llegamos desde Xi’an, en un vuelo al aeropuerto de Lhasa,a 45 minutos de la ciudad. Las vistas desde el avión, ya nos adelantan que vamos a contemplar paisajes espectaculares, quizás más auténticos que la ciudad.

Visita a la ciudad

La ciudad empieza en la plaza donde se levanta, a cierta altura, el palacio de Pottala, quizás el elemento que más atrae a los turistas a la conquista de la población. Enclavado en la montaña de Hongshan, fue la residencia del Dalai Lama desde 1648 hasta 1959, cuando exilió. Su fundador fue Lozang Gyatso, y en 1994 entró a formar parte del grupo catalogado como Patrimonio de la Humanidad. Pottala albergó las habitaciones donde residía el Dalai Lama y otros monjes, así como numerosas salas que albergan capillas, santuarios, bibliotecas y otras dependencias que todavía se conservan. Desgraciadamente, no se pueden hacer fotos en el interior.

Palacio de Pottala, Lhasa
Vista desde el palacio de Pottala, Lhasa

 

Seguimos caminando, y llegamos al centro neurálgico, la calle Barkhor. Aquí, vamos a encontrar un poco de todo: mercadillos artesanales que se disputan a los turistas, mientras, los policías chinos patrullan por doquier. Antiguas fachadas tradicionales que nos dejarán con la boca abierta, mientras, los bajos dan espacio a los numerosos restaurantes nacidos en olas durante los últimos años. Entramos en uno de ellos a comer. Increíble: hay cubiertos. Seguramente, no lo veríamos raro, si no fuera porque venimos de otros lugares de China, donde la comida era “china”, y se comía como sus paisanos, con palillos. Si queremos comer algo más tradicional, hay que perderse por las calles lejanas a Barkhor, donde, la carne de yak, riquísima, será el plato principal, junto con el cordero, y la presentación de los platos, seguramente, no tan exquisita.

lhasa
Lhasa, mercado

Templo de Jokhang

Saciados nuestros estómagos, nos dirigimos al templo de Jokhang, que es el motivo de que la zona centro esté siempre tan abarrotada. Jokhang, es uno de los templos más antiguos de Lhasa, construido en el 647 por la dinastía Tang. Aquí se puede ver a muchos pelegrinos haciendo uno de los tres circuitos concéntricos que se realizan. Éste en particular, rodea Jokhang y algunos edificios limítrofes.

Dejamos a los tibetanos rezar y nos encaramos a buscar alojamiento. Hemos llegado en agosto, en la época del festival de Shoton, que viene realizándose desde el Siglo VII. Esto hace que tengamos que dormir en lugares diferentes durante nuestra estancia en Lhasa, cambiando de albergue cada día, lo que lejos de resultar dificultoso, resulta divertido.

Lhasa
Lhasa

 

Mercadillo en Lhasa
Mercadillo en Lhasa

Lhasa y sus calles

Ya fuera del centro, nos perdemos intencionadamente. Aquí vemos que en muchos bajos, se juega al billar.

lhasa
El juego del billar es uno de los pasatiempos en Lhasa.

También los niños son más tímidos aquí que en China, donde se nos acercaban más. Aquí somos nosotros los que nos acercamos a ellos.

lhasa
Niños de Lhasa

Mi compañera quiere ir a un monasterio y dormir una noche entre sus paredes. El monasterio lo encontramos, pero la gente del lugar le dicen que no puede ser. Los únicos monasterios en los que se puede pernoctar quedan lejos del centro, perdidos entre montañas.

Monasterio en Lhasa
Monasterio en Lhasa

 

 

Volvemos a la calle Barkhor para observar de nuevo los rezos de sus peregrinos. Caminan en sentido de las agujas del reloj, mientras mueven su rosario de ruedas, con un rezo susurrante que parece más una melodía inacabada que una oración. Pero estamos en otras tierras, bastante lejanas a la nuestra, donde la caída de la noche, nos demuestra el poder de la naturaleza y la cercana presencia de los Himalayas. Ahora, toca enfundarse contra el frio y volver al hostel…

Rezos en la plaza de Lhasa
Rezos en la plaza de Lhasa

 

 

Rezos en la plaza de Lhasa
Rezos en la plaza de Lhasa

Mi impresión del Tibet.

A pesar de que el Tíbet fue un país que me gustó mucho y me impactó, lo que realmente me gustaron fueron sus gentes y los paisajes. Algunos de los paisajes a las afueras de Lhasa, son los mejores paisajes del mundo que he visto en mi vida. Sin embargo, si alguien va buscando espiritualidad y conocer la religión budista, no creo que sea el mejor lugar para hacerlo.

Vista de Lhasa desde el Palacio de Pothala
Vista de Lhasa desde el Palacio de Pothala

 

 

Vista de Lhasa desde el Palacio de Pothala
La carne de Yak va a ser algo que encontremos en Lhasa habitualmente

 

 

Los monjes…

En primer lugar, la imagen de los monjes budistas que allí viven, parecen más preocupados de atraer la atención de los turistas y recaudar dinero, que de la religión en sí. Al contrario que en países como Laos, donde no se puede tocar a un monje, y donde viven de lo que la gente les proporciona por las mañanas a primera hora, aquí no tienen ningún reparo en pedirte dinero, y si no les das lo que esperan, te piden más. Me pareció bastante triste ver este espectáculo de monjes esperando los autobuses de turistas venidos del aeropuerto. Mi imagen de Lhasa ya se deterioró nada más llegar.

Otras cosas que me chocaron fue lo fácil que es encontrar restaurantes caros para los extranjeros, así como tiendas de ropa, agencias de viaje, etc. Todo menos espiritualidad. Pese a que Lhasa es una ciudad bastante bonita, esta imagen tan frívola me chocó mucho.

Monjes en Lhasa
Monjes en Lhasa

Palacio de Pottala.

Del mismo modo, Pottala es un palacio inmenso que merece nuestra visita si queremos conocer el Tïbet. No obstante, para conocer un grado digno de espiritualidad hay que bajar a Yunan, e ir al palacio de Shangril.la, que pese a no ser tan majestuoso como Pottala, nos vamos a sentir más atrapados por la esencia del budismo que en este lugar tan turístico.

Con todo, recomendaría a todo aquél que pudiese que visitase esta región. Es una de las mejores experiencias que he tenido en mi vida.

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Palacio de Pottala

Lago Namtsó, el lago mágico del Tíbet.

La carretera asfaltada del paso de Laeken, a 5186 metros de altitud, nos lleva hasta el lago Namtso, el lago salado más alto del mundo. Aquí, no existen restaurantes, ni hoteles lujosos en los que uno pueda hospedarse, ni tampoco ninguno de los lujos a los que estamos habituados en nuestro mundo occidental. Solamente la compañía de los tibetanos que aquí viven, y de los yaks, los animales típicos tibetanos, van a ser testigos de nuestra excursión a uno de los lugares emblemáticos del norte del Tibet Qiangtag.

El lago Namtso, o lago del cielo (“nam” significa cielo, y “so” significa lago en el idioma tibetano), como su nombre indica, es tan azul como el cielo, que su color se confunde en la distancia. Tan distinto es a cualquier otro lugar de los que hayamos visitado antes, que podríamos creer que hemos pensar que sí, que dejamos atrás el mundo terrenal. Y así lo debieron de pensar los monjes tibetanos en el Siglo XII, cuando le otorgaron el estatus religioso y empezaron sus peregrinaciones hasta el lago hasta este remoto lugar. A pesar del paso del tiempo, el lago sigue siendo considerado como sagrado para los budistas tibetanos y como lugar de peregrinación por excelencia.

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Nos cuenta nuestro guía, uno de los pocos de estas cordilleras del norte del Tibet que puede presumir de hablar un poco de inglés, que hay cinco islas dentro del lago, y que son un lugar de retiro espiritual para los peregrinos, que llegan todos los años, cuando el invierno todavía no ha dicho adiós a sus paisanos, y la superficie entre el lago y las cinco islas permanece helada. Los peregrinos, cargados con víveres y provisiones para los próximos meses, se dirigen andando hasta ellas, donde pasarán el verano meditando, hasta que el buen tiempo vuelva a su fin. Ahora, el gobierno chino ha prohibido esta práctica a los tibetanos, y teóricamente, no es posible realizar la peregrinación.

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Lo que sí que todavía se sigue realizando, es el festival en el año de la oveja cada doce años, según el calendario tibetano. La oveja, es el signo zodiacal del lago, y todos los años de la oveja, miles de budistas pelegrinan hasta el Namtso, para dar la vuelta completa al lago. El porqué de esta práctica, tiene que ver con la felicidad, que se supone otorga este peregrinaje alrededor de las aguas durante los cuatro o cinco días que se tarda en finalizar. Los peregrinos, caminan al son de cánticos y de rezos tibetanos mientras se entregan a su tarea en búsqueda de la paz y el sosiego interior.

Aunque no se llegue hasta las islas, hay muchos mensajes de todo lo que acontece alrededor al lago en las orillas del Namtso. Podemos encontrar multitud de piedras de mani, encuentran apiladas en los alrededores. Estas piedras se considerada tienen poderes sobrenaturales, y son piedras naturales, a veces con imágenes de Buda, o con inscripciones tibetanas. Durante los festivales se van añadiendo unas encima de otras, mientras se cantan textos y se piden favores a Buda. También las serpentinas que cuelgan de las cuerdas de colores, con sus escrituras del budismo tibetano, tienen una misión, y es que cuando el viento sopla y las hace vibrar, su sonido se supone es un recital, a favor de la persona que las puso e hizo una plegaria u oración a Buda.

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Este lugar, está considerado uno de los más bellos de la cordillera Nyainqentanglha, en la Región Autónoma del Tíbet de China. La cordillera, observa impasible las aguas de este mágico lugar, al que le proporciona caudal cuando la primavera llega y sus aguas se derriten. Considerado el lago salado más alto del mundo, a 4718 metros de altitud, no es realmente así, aunque sí que es el más grande a esta altitud; solamente algunos pequeños lagos en el Himalaya y en los Andes, superan estos números y alcanzan los 5500 metros, pero su longitud de 70 kilómetros, y su anchura de 30 kilómetros, hacen que no tenga otro competidor a este nivel.

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Para viajar hasta aquí, hay que considerar también el mal de altura que azota a muchos turistas en estas latitudes, y también que el único medio de pernoctar en el Namtso, son las tiendas de campañas colocadas frente al lago, donde compartiremos nuestra tienda con los lugareños.

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La distancia desde Lhasa es de cinco horas, que se hacen cómodamente en coche, gracias a la nueva carretera que se construyó en el 2005, y que permite cubrir los 260 kilómetros de trayecto fácilmente. No obstante, es mejor hacer este hermoso recorrido solamente en los meses más cálidos, porque el tiempo en estas latitudes es muy caprichoso, y nunca sabemos cuándo una tormenta de nieve va a acontecer.

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El Tíbet y Lhasa.

Tíbet….
 
 
Uno nunca olvida el Tíbet…y no porque sea algo místico; hoy en día, ya no lo es, sino porque los paisajes que allí te encuentras están sacados de ninguna parte, no es posible compararlos con nada que hayas visto antes, y siempre te queda la impresión de que lo has soñado.
Lhasa, en nuestro viaje, fue el único lugar donde los cubiertos eran la norma común, con eso creo que ya lo digo todo. Al que no le guste comer con palillos, puede viajar a Lhasa tranquilo. Lhasa es muy, muy turístico. Aunque es una ciudad muy bonita, el concepto de monje budista que todos queremos encontrar, no hay que buscarlo allí. Para encontrar un monje budista auténtico, hay que ir a cualquier parte, pero no a Lhasa. Qué nos depara entonces? Pues además de una ciudad para callejear, el Palacio de Ptala, una obra sublime como pocas, y que solamente se equipara al Palacio de Shangril.la, más al sur de la China rural. Además, es el punto neurálgico de todo el Tíbet, y desde donde podréis contratar excursiones para ver el resto del país, ir al campamento base, subir al lago salado más alto del mundo, el lago Namtso, de belleza espectacular, así como visitar muchas zonas de montaña que de otro modo, sería difícil ver por vosotros mismos. Otra posibilidad que se puede hacer desde Lhasa, es la de ir a meditar a algún monasterio. Nosotros lo preguntamos en el hotel donde estuvimos, y con tiempo y cierta antelación, era posible, aunque mejor si lo organizáis desde España.
Comentar que llegar sin reserva a Lhasa en pleno agosto es una odisea; nosotros tuvimos que ir buscando hotel más de un día, según la disponibilidad que había. Por el resto, los tibetanos son gente amable, con una inocencia que es difícil encontrar hoy en día, y que te enamora. Con todo, el paso del turismo está haciendo perder ese sentimiento en muchos. Aún así, es un lugar para ir… sin lugar a dudas….
Visitar el campamento Base del Everest no es nada difícil; desde Lhasa, se contrata un coche, y acorde con los días que se quiera de viaje, se incluyen unas cosas u otras. Hay multitud de agencias locales de viajes alrededor del centro de Lhasa, así que no hace falta reservar previamente.

 

El contratar un coche con guía en Lhasa no es barato, además, conducen como locos y todavía están peor. Pero si quereis llevaros un recuerdo para siempre a la vuelta de vuestro viaje, de seguro que os lo llevareis. Os dejo algunas fotos de todos estos sitios, y os advierto: Lhasa está a 2.000 metros de altura, y el campamento base y el lago Namtso a más de 4.000… yo lo pasé bastante mal… tomad precauciones…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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