El lago Islanderkul en Tayikistán

Islanderkul en Tayikistán
Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan

Tayikistan, un país para viajeros.

Islanderkul en Tayikistán

Pocos son los que llegan a Tayikistán, y la mayoría lo hacen para cruzar la mítica cordillera de Pamir, sueño de muchos viajeros intrépidos. Tayikistán se encuentra en Asia Central, en un área donde todos los países terminan igual, tal y como me decían mis sobrinos cuando les hablaba de mi viaje “tia, da igual donde vayas, todos son -Istan, nos suena igual”. Este pequeño país en medio de todo hace frontera al oeste con Uzbekistán, de donde es fácil acceder a través de Samarkanda; el sur de sus tierras hace frontera con Pakistán; Kirguistán lo colinda en el norte, y al este tenemos China.

Caminos de Tayikistán en marzo 2019

El pueblo tayiko es un pueblo tranquilo, todavía poco acostumbrado a ver algún turista en sus calles; la independencia les vino después de la disolución de la Unión Soviética, en el año 1991. Poco después iniciaron una guerra civil que enfrentaría religiones y provocaría la salida de muchos judíos y rusos hacia el oeste. Fue en el 1994 cuando Emomali Rahmon tomaría las riendas del país. En la actualidad todavía ostenta su cargo.

Los tayikos, un pueblo hospitalario

El país tiene unos 8 millones de habitantes y son casi todos ellos de origen tayiko, que proviene del persa. Gran parte de los tayikos siguen viviendo en Samarkanda y en Bujara, que formaba parte de sus fronteras. Muchos de sus habitantes también hablan ruso.

Gente de Tayikistán, encuentros en la carretera

Llegamos a Tayikistán procedentes de Samarkanda, a escasos 58 minutos en coche. Una vez en la frontera pasamos los controles de pasaportes, enseñamos el visado de entrada (para poder acceder al país hemos tenido que sacar el visado previamente online), y pasamos al otro lado de la frontera, donde ya todo cambia.

Paisajes de Tayikistán

La diferencia entre Uzbekistán y Tayikistán se hace latente desde el primer momento; Tayikistán es un país mucho más pobre que su vecino, aquí no llegan los turistas, nuestros guías hablan solo inglés y son todos ellos profesores en la universidad a cargo de una agencia de viajes tayika. Todos ellos trabajan durante el año dando clases, en verano hacen excursiones de senderismo a las montañas del país, acompañando a los escasos turistas que hasta allí llegan.

Caminos de Tayikistán

Nuestro caso es una gran excepción, hemos llegado en la época del festival del Navruz (en Tayikistán también se celebra), y los colegios están cerrados, la gente está de vacaciones. En cuanto empezamos a recorrer los caminos de estos lares nos damos cuenta de que todo va a ser una aventura, y que va a ser una aventura fría.

La nieve poco a poco va ganando terreno en el paisaje tayiko.

Los paisajes de la carretera nos muestran imágenes de postal, cada dos por tres pedimos a nuestros guías que paren los coches, no podemos dejar de hacer fotos. Después de comer en Panyakent, una antigua ciudad en la provincia de Sogdiana que estuvo habitada por muchos persas procedentes de la casi vecina Irán. En la actualidad conserva muchas ruinas que se pueden visitar, aunque a nosotros nos apremia el tiempo para llegar a nuestro destino y no podemos demorarnos más.

Tayikistán

El trayecto transcurre tranquilo aunque cada vez tenemos más nieve en el camino; a la altura de Ayni nos desviamos hacia Islanderkul, el lago de Alejandro Magno.

Lago Islanderkul en Tayikistan
Camino del Lago Islanderkul en Tayikistan

Nuestro destino es un lago glaciar situado a 2195 metros de altura, en las montañas Fann. Los ríos Yagnhnog y Zeravshan nutren las aguas no solo de Islanderkul sino de otros lagos de la región. El lago es para muchos el más bonito del país, y a pesar del paisaje nevado que nos rodea, a nosotros también nos lo parece.

Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan

Poco a poco avanzamos hacia la parte más alta de las montañas, y el camino se vuelve más intransitable. Estamos a escaso cuarto de hora de nuestro refugio de montaña, pero nuestro coche ya no sube. En este punto nos bajamos todas de ambos coches y nos negamos a seguir. Khusan, nuestro chico en el viaje, se queda sin palabras. Milagrosamente descubrimos que el refugio tiene un 4X4 que puede bajar y llevarnos en varios viajes. Así lo hacemos, y junto con Paola termino en la parte de atrás del maletero sentada.

Lago Islanderkul en Tayikistan
Llegando al refugio, a punto de quedarnos atascados con el coche.

Finalmente llegamos a nuestro destino, y el recibimiento no puede ser mejor; quizás los tayikos no sean tan extrovertidos como los uzbekos, pero son igual de hospitalarios o más. Allí nos esperará la “mama”, una amable señora dueña del refugio que hará que nuestra estancia sea la mejor parte del viaje. Solo por su amabilidad y su cariño preparando todos los platos de la cena nos habrá valido la pena el viaje.

Con la dueña del refugio, la señora que nos cuidó durante nuestra estancia allí y que siempre llevaremos en nuestro corazón
Lago Islanderkul en Tayikistan, refugio de montaña

Aquella noche, después de abrir varias cervezas y despachar las delicias de nuestra mama, arreglamos el mundo con los tayikos; la kafkiana conversación en la cual los tayikos se comunicaban conmigo en inglés, que traducía al español para las otras, mientras la parte de no acabábamos de entender se traducía entre los tayikos y Khusan y su idioma el uzbeko, para retraducir al español no tuvo desperdicio. Esas cosas solo te pasan en un viaje donde las cosas no planificadas son las anécdotas que se recuerdan.

Islanderkul en Tayikistan
Islanderkul en Tayikistan, refugio de montaña, aquí podéis ver la cena que tuvimos a la llegada

Al amanecer nos despertamos con el aroma de los platos del desayuno que la Mama nos había preparado. Una vista de ensueño nos esperaba. No nos queríamos ir y nos quedamos un buen rato disfrutando del paisaje

Lago Islanderkul en Tayikistan
Vista de nuestro refugio por la mañana
Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan, amanecer en el refugio de montaña

El lago Islanderkur es famoso por ser el lugar donde el caballo de Alejandro Magno murió. En las noches de luna llena despejadas Bucéfalo aparece y cabalga sobre las aguas del lago. La creencia popular también dice que las chicas solteras que ven al caballo se casan ese año y tienen una vida feliz…

Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan
Lago Islanderkul en Tayikistan
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Chashma Ayud, el museo del agua en Bhukara, Uzbekistán

Lugar donde el santo Job golpeó con su bastón y el agua empezó a manar, antiguo pozo

Un museo en Bhukara que nos sorprendió…

En los viajes es bastante habitual encontrar lugares que no esperabas visitar, y que cuando lo haces, te sorprenden gratamente, así es el caso del museo del agua o de Chashma Ayud: no es que sea algo impresionante, arquitectónicamente hablando, pero si que es un lugar curiosa y que merece una visita, si de verdad quieres descubrir más sobre este precioso país y su historia

Cuenta la leyenda…

Como todo en Uzbekistán, también el Museo de Chashma Ayud y el lugar donde está emplazado tiene su propia leyenda; el museo se encuentra exactamente en ese lugar por una razón, y es que la leyenda dice que el santo Job golpeó con su bastón el suelo en este lugar, y el agua empezó a manar para toda  la población de Bhukara. Este es el primer lugar donde salió agua en Bhukara. Aunque en la antigüedad era un pozo, hoy en día es el museo de Chashma Ayud.

Qué podemos encontrar en el Museo del Agua 0

En el interior del museo podemos encontrar cosas bastantes interesantes, como el mapa de los estantes que había en la población, en la actualidad, solo quedan dos.

El mapa de los hammanes es también bastante significativo, y también solamente dos permanecen abiertos. Es curioso que en el pasado la práctica del masaje estaba bastante extendida y se hacían masajes los unos a los otros. la lista de la parte superior corresponde a todos los hammanes que habían solamente en la ciudad de Bhukara… imaginaros lo importante que era este lugar durante la Ruta de la Seda.

El Mar de Aral y su desertización.

Uno de los puntos más interesantes del museo es la parte dedicada al Mar de Aral y a la historia de su desertización. De todos es conocida la desaparición del agua de este lugar, con imágenes de barcos fantasma que han dado la vuelta al mundo denunciando este problema. Parece ser que la razón de su desertización está relacionada con el cultivo del algodón en la zona colindante por parte de los rusos; al ser un mar cerrado sin salida se empezó a evaporar. El cultivo del algodón fue muy importante en Uzbekistán en el período de ocupación rusa, llegando el país a ocupar el cuarto puerto en exportaciones de algodón a nivel mundial. En la actualidad hay varios planes que pretender mejorar la situación que sufre este mar; el actual presidente uzbeko ha puesto un plan de cultivo de frutas en marcha con el fin de que el agua del Mar Aral no se evapore tanto. Además, varios científicos han encontrado agua dulce y se está haciendo un depósito para canalizarla.

Los aljibes

La ruta de la seda y el paso de sus camellos obligaba a tener un aljibe cada cierta distancia, ya que los camellos necesitan beber a los 40 kilómetros de viaje. Los aljibes se realizaban en los lugares más profundos, para poder acumular más agua. Aunque el paso de la ruta de la seda por Bukhara y su provincia tenía muchos aljibes, en la actualidad solo es posible encontrar uno entre Samar y la ciudad. En la exposición encontramos un aljibe del siglo XVI; éstos eran siempre de 15 a 20 metros, y con diámetros distintos.

La tumba de un arquitecto sufista ocupa el fondo de la sala. Esta persona era un sacerdote muy venerado y querido, y todavía mucha gente viene hasta aquí para presentarle sus respetos y rezar.

El Mercado de Bhukara

Enfrente del museo se encuentra el mercado más grande de Bhukara; allí es posible encontrar desde especies, frutas o verduras hasta ropa o telas… Si tienes tiempo, date una vuelta por este lugar, y contempla la vida local. En el mercado vimos muchas cosas divertidas, como las bolsas de pipas tamaño familiar con un envoltorio donde estaba dibujada la bandera del Barça. Por supuesto, las pipas son para cuando hay partido de fútbol.

También es muy sorprendente encontrar mercados tan limpios y ordenados como los que hemos encontrado en Uzbekistán, el de Bhukara es un claro ejemplo de esto…

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Mausoleo de Ismail Samanid

Lugares a visitar en la Ruta de la Seda

Mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara, Uzbekistán
Mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara, Uzbekistán

Mausoleo de Ismail Samanid.

El mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara es uno de los lugares más representativos de la ciudad de Bhukara, uno de los puntos clave en la Ruta de la Seda.

Ismail Samanid vivió entre los siglos X y XI, y fue a su muerte que se construyó su mausoleo. Este personaje es muy importante en la historia de Uzbekistán, ya que fue el que logró unificar Afganistán, Uzbekistán e Irán durante su vida, y además lo consiguió sin el uso de la violencia ni esclavos. Ismail Samanid gobernó durante muchos años, y fue considerado un hombre sabio y justo durante su mandato. Además, es el único emir que gobernó durante 50 años después de su muerto, ya que en su lecho de muerte dijo a sus ministros que le rodeaban en sus últimas horas que, si en el futuro tenían algún problema, lo escribieran en un papel y lo pusieran a sus pies. Al día siguiente por la mañana, la respuesta estaba escrita con la solución en la parte de su cabeza.

Mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara, Uzbekistán
Mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara, Uzbekistán

Acerca del mausoleo.

La llegada de Genghis Khan y su imperio supuso la destrucción de todos los edificios históricos y más bellos en el territorio uzbeko. Bhukara era la capital del país por aquél entonces, así que no se quedó atrás en el destructivo plan de Genghis Khan. Solamente 3 edificios se libraron de la destrucción del nuevo imperio mongol, y el mausoleo de Ismael Samani fue uno de ellos.

Mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara, Uzbekistán
Mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara, Uzbekistán

Nunca ha sido reconstruido, ya que se dice que tiene un ladrillo especial que al tocarse haría que se cayera en picado toda la construcción del edificio.

Mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara, Uzbekistán
Mausoleo de Ismail Samanid en Bhukara, Uzbekistán

El mausoleo cambia de color cuatro veces al día, por la disposición geométrica de sus ladrillos en el diseño, teniendo arquitectura islámica, cristiana y rasgos del Zoroastro en su diseño. La cúpula es claramente islámica, con su forma de media luna símbolo del Islam, que significa la “religión joven”, ya que realmente es la religión más joven de todas las existentes; los ladrillos redondos formando cuevas es típica del zoroastro, que siempre ponía ventanas en sus edificios para poner estatuas de dioses; las formas cruzadas de los ladrillos representarían a la religión cristiana, con sus 18 formas de colocar los ladrillos.

Las ventanas no tienen vidrios, en un intento de que el aire pase al interior del edificio durante el verano y proporcione ventilación y una temperatura más fresca durante el verano.

En el interior del edificio encontramos el mausoleo del padre e hijo. Hay una curiosa cobra en el diseño de las paredes, símbolo de la sabiduría.

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Madrasa de Chor Minor en Bhukara, Uzbekistán

Chor Minor, Bhukara
Chor Minor, Bhukara

El nombre de Chor Minor se refiere a los 4 minaretes que tiene la madrasa, pero el precursor de esta obra fue el Halifa Nisobec Colifon. El halifa era un gran viajero y comerciante, que viajó a lo largo de la Ruta de la Seda para sus negocios y llegó incluso a la India, donde la vista del Taj Mahal le enamoró por completo. Fue entonces que el comerciante decidió construir algo tan bonito en su ciudad cuando volviera.

A su regreso empezó con su proyecto, pero se encontró con que el gobierno de la ciudad no le permitía construir una madrasa, por lo que se tuvo que conformar con la construcción de una caravansarai, un lugar donde las caravanas de la ruta de la Seda reposaban en sus largos recorridos. El comerciante accedió a cambiar sus planes iniciales, pero puso algunas condiciones al arquitecto que la construyó; en primer lugar, su construcción debía de encontrarse en el paso de la Ruta de la Seda, para que todos los que recorriesen esta parte del camino la visitaran; también tenia que mostrar a la gente cuatro partes del mundo, lo que viene reflejado en los cuatro minaretes, iguales de altura, que podemos observar todavía en la actualidad; los minaretes representan distintas culturas y lugares en la geografía, que al ser de igual tamaño nos dan a entender que, estemos donde estemos, todos somos iguales, sin ninguna restricción.

Chor Minor, Bhukara

El fin de la Ruta de la Seda dio lugar al sueño del halifa de tener una madrasa, la cual se utilizó durante muchos años, al contrario de otras, el edificio tenía dos pisos, siendo el piso superior una biblioteca donde los estudiantes podían estudiar. Ahora, tras la apertura para su visita, merece la pena subir hasta la parte superior para ver las vistas. Una tienda de souvenirs puebla la parte baja, aunque parece que en poco tiempo las tiendas de souvenirs desaparecerán de los lugares de visita.

Enfrente de la madrasa hay una tienda con objetos de la época rusa, incluso uniformes; vale la pena dar un vistazo para ver objetos como antiguos pasaportes de soldados, gorras, pins y condecoraciones, y muchas cosas. Más. Muy curioso el sitio

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Samarkanda, la ciudad que brilla en la Ruta de la Seda

Samarkanda, Uzbekistán

En el camino entre China y Estambul, pasando por miles de ciudades, aldeas y caminos, los siglos XV y XVI vieron el nacimiento de lo que sería una de las rutas de paso más conocidas de todos los tiempos, y que todavía hoy provoca interés y curiosidad entre viajeros de todo el mundo.

Samarkanda, Uzbekistán

El paso de caravanas de Este a Oeste llenaba los caminos de la célebre ruta, transportando mercancías que en aquél entonces suponían un auténtico lujo; especies, sedas procedentes de China, y al retorno, todas las novedades de Occidente realizaban el camino inverso. La Ruta de la Seda enriquecía a las ciudades que estaban estratégica mente situadas en estos cruces de caminos; eran ellas las que más valor recibían, al enriquecerse con el intercambio cultural de los viajeros de uno a otro lado, y ver cómo su economía se incrementaba con el comercio.

Bhukara, Samarkanda, Khiva, y muchas otras más, vieron aumentar sus arcas y fueron centros de artes, crearon dentro de sus murallas madrasas para mejorar la educación de sus gentes, y formaron a algunos de los grandes intelectuales de todos los tiempos.

Plaza del Registán en Samarkanda

Los viajeros eran en su mayoría comerciantes, pero también había espacio para misioneros y peregrinos, que viajaban en busca de nuevas religiones; los bienes más preciados en aquellos tiempos eran el cristal, las finas porcelanas, el jabón… y, sobre todo, el poder interaccionar con otras culturas.


Plaza del Registán en Samarkanda

La Ruta de la Seda…

Nuevas propuestas para su impulso internacional…

Muchas fueron las ciudades y los países que estuvieron unidos por el camino de la Ruta de la Seda; durante siglos muchos elementos culturales y valores espirituales formaron una fina línea de unión entre lugares dispares y apartados.  En 1994, y con la cooperación de la UNESCO, se puso en marcha el programa de revitalización de la Gran Ruta de la Seda, como valor histórico cultural a preservar, en Samarkanda, Uzbekistán.

La principal ruta turística propuesta cruza 32 ciudades del Asia Central, algunas de ellas piezas clave en la historia de la ruta, como es el caso de Tashkent, Samarkanda, Khiva o Bukhara. Las ciudades del Valle de Fergana también están incluidas en esta propuesta de desarrollo. En todas estas ciudades podemos encontrar elementos únicos totalmente conectados con el paso de las caravanas; es aquí donde el renacimiento de la Arquitectura Islámica en el período de mayor esplendor de la Ruta de la Seda es patente, y es por ello que la preservación y el control del turismo resulta fundamental.

El programa de turismo para la Ruta de la Seda ha vuelto a poner a Uzbekistán en el mapa del mundo, aunque no debemos olvidar que nunca se fue, solo nosotros lo olvidamos…

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Tailandia por primera vez

 

Tailandia y sus gentes

 

Tailandia y sus gentes, rose viaja
Tailandia y sus gentes, rose viaja

 

Los viajes están formados de muchas vivencias distintas, algunas de las cuales son intercambiables y extrapolables a cualquiera de los viajes que realicemos. Una de las partes que más me gusta incluir en todos ellos, es el contacto con los locales; para mi interaccionar con la gente local es parte del encanto que encuentro en mis salidas; solamente ellos conocen el lugar donde viven, y donde yo llego como una intrusa, solo ellos proporcionan información vívida y real de cómo son sus tierras y cómo comportarse. De entre todos los viajes, de todas las gentes que he conocido, los tailandeses se han ganado un lugar en mi corazón desde hace tiempo.

 

Tailandia y sus gentes, rose viaja
Tailandia y sus gentes, rose viaja

No siempre es fácil entender la mentalidad tailandesa; de religión budista la mayoría, hallamos también muchos cristianos en las montañas del norte, donde misioneros cristianos llegaron con la ocupación inglesa a principios del siglo XX, y se establecieron por las regiones rurales. Su religión tienen también toques animistas dentro de las tribus especialmente. Sumamos todo esto y nos encontramos a gente pacífica, afable, que ríe muchas veces sin que sepamos si es que se están riendo de nosotros, de la situación o de algo que no tiene nada que ver con nosotros, pero que nos puede dejar un poco con la duda para el resto del día. Ni caso.

Tailandia y sus gentes, rose viaja

Tailandia y sus gentes, rose viaja

  • En primer lugar, los tailandeses sonríen. Si, sonríen, a todos y a todo. Es casi imposible mirar a un tailandés dos segundos seguidos y que no te premie con una maravillosa sonrisa. Compruébalo y verás cuando vengas.
  • Su carácter es afable, lo que les hace muy difícil entrar en una discusión, e incluso aclarar cualquier cosa cuando no te acaban de entender. Si les explicas cualquier cosa y no lo entienden, o no les cuadra, simplemente lanzarán una carcajada (y tú no sabrás que ha pasado). No te preocupes, tu tailandés o tailandesa no sabe cómo actuar y se ríe para compensar.
  • Son muy hospitalarios, a los tailandeses no les caen los anillos por invitarse a su casa a comer o hacerte partícipe de su familia. Ellos son así.
  • Les gusta mucho divertirse y pasar buenos momentos. Si no, ya lo verás.
  • Al igual que en otros países, la gente del norte es muy diferente de la gente del sur. En el norte nos encontramos a gente más amable, mientras que el sur, más turístico, tiende a ser más individualista con los extranjeros.
  • Los tailandeses hacen mucha vida en la calle; en cualquier sitio es posible ver gente paseando, comiendo, o simplemente hablando unos con otros. Las calles de Tailandia te van a enseñar mucho sobre su cultura y modo de vida.

 

Tailandia y sus gentes

Consejos si es la primera vez que vas a Tailandia

  • Aunque siempre leo muchos posts advirtiendo de los taxistas, en Tailandia son mucho más honrados que en otros países: hay que regatear, por supuesto, pero siempre te devuelven el cambio, y saben dónde van (algo bastante importante). La carrera en tuk tuk estés donde estés es algo obligatorio si quieres disfrutar del país, así que no te quedará otra que confiar en la habilidad de tu conductor (que seguro que la tiene)

Tailandia y sus gentes
Tailandia y sus gentes

  • Lo primero que te recomiendo es que te lleves tu sonrisa puesta y hagas alarde de ella, vayas donde vayas. Así conseguirás ya que el 50% de tu viaje sea inolvidable. Déjate llevar y aplicar la filosofía de la no prisa a tu viaje al tigre asiático. Déjate querer y que te sonrían constantemente.

Tailandia, rose viaja

 

  • Se que es difícil, pero si no quieres morir en el intento adapta tu biorritmo al suyo. Aquí todo va pausado.

 

Tailandia y sus gentes, rose viaja
Visitar alguno de los templos tailandeses y sentarse tranquilamente junto a los que allí están es una parte del viaje que no te debes perder

  • Atrévete a realizar alguna de las excursiones a las montañas del norte, para disfrutar de la experiencia de dormir en un poblado. No te recomiendo la visita a las aldeas Karen donde las chicas sacrifican su salud para llevar infinitos anillos dorados y sacarse un dinero, aunque lógicamente es su modo de vida; hay otras aldeas donde se puede pernoctar, dejar dinero en la comunidad sin dañar a nadie ni tampoco ser parte de ningún proyecto no ético. Opta por esta alternativa.

La gastronomía tailandesa es uno de los puntos fuertes del país; si le unimos la gran cantidad de frutas tropicales que vas a encontrar, ya no regresas a casa…

  • Haz que tu viaje sea algo de lo que te sientas orgulloso/a; no necesitas subir a un elefante, y menos en los campamentos donde colocan una silla metálica al animal, algo que les hace bastante daño; elige alternativas que te hagan sentir mejor y que ayuden realmente.

Montañas de Chiang Mai, Tailandia

 

Tailandia y sus gentes, rose viaja
Tailandia y sus gentes, rose viaja

 

 

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La tribu de los Karen en Chiang Mai, Tailandia.

Tribus de Tailandia

Tailandia es sinónimo de playas paradisíacas, gastronomía asiática, locura asiática en la noche, y como no, de tribus de montaña ancestrales. Todo viajero que decida realizar un viaje al tigre asiático terminará en un momento u otro desplazándose a Chiang Mai, la capital del norte; es en este lugar donde tiene lugar una primera toma de contacto más humana y auténtica del país, si previamente hemos pasado por Bangkok, y donde el viajero se sentirá como en casa. A pesar de que la ciudad de los templos empieza a ser ya muy turística, y los visitantes inundan sus calles, Chiang Mai todavía es considerada la cara amable de Tailandia, donde se podremos encontrarnos con pequeñas villas, naturaleza auténtica y un ambiente especial.

Las tribus en Tailandia

Es en este área y la zona del norte, Mae Hon Son,Chiang Mai y Chiang Rai donde encontraremos las tribus de montaña del país. A pesar de que algunas ya se han sumado al postureo de las fotos turísticas, y de que muchos poblados han encontrado en este modo de vida su subsistencia, hay otros que viven de otro modo, sin grandes pretensiones y mirando al turista divertidos. Este es el caso de la tribu de los Karen, que suman 40.000 personas en todo el país.

 

La tribu de los Karen

La tribu de los Karen procede de la vecina Myanmar, donde todavía es posible encontrar a muchos de sus lugareños en el norte del país vecino; los que viven en Tailandia llegaron hace tiempo, y siguen cruzando la frontera, como consecuencia de los problemas políticos de su país de origen. Los karen viven de la agricultura, siendo ellos agricultores y dedicándose ellas a trabajos artesanales hechos a mano, que ahora venden a los turistas. Su situación no es nada fácil cuando deciden cruzar al vecino país, ya que en muchas ocasiones lo hacen sin papeles y el gobierno tailandés no lo pone fácil para ellos. En el reino de Siam, viven de la agricultura igualmente, pero también muchos viven del turismo, sobre todo aquellos poblados que han decidido aprovechar la tradición de ellas, las mujeres Karen, de ponerse anillos color dorado en el cuello para alargarse el cuello.

 

Longsheng, China, el pueblo de los arrozales de arroz.

Orígen de la tribu Karen

Los orígenes de esta tribu está ligada al Tíbet y al desierto del Gobi, desde donde creen firmemente que fueron bajando hacia el sur hasta situarse en las tierras de norte de Myanmar, Tailandia y del sur de China. Los Karen también son llamados localmente kariang, gariang, karen y pakanyor. Todos ellos se encuentran divididos en cuatro subgrupos o tribus, con distinto dialecto, lenguajes inteligibles entre ellos, cultura y forma de vida distinta. Los subgrupos son los Sgaw (o karen blancos), los Po (o karen rojos), Pa-O y Kayak.

 

Pai. Tailandia
Paisajes de Pai. Tailandia

Costumbres de la tribu de los Karen 

A pesar de tener idiomas tan distintos, su modo de vida es similar: los karen son agricultores y viven de la tierra, donde cultivan arroz, maiz, soja o café. Viven el casas fabricadas con bambú, y tienen pollos y cerdos como animales domésticos. Su relación con los elefantes es también muy próxima, y muchas aldeas tienen más de uno para utilizarlo en las tareas del campo.

La forma de vestir de sus mujeres difiere en los colores de la subtribu, pero tiene la misma idiosincrasia en general: color liso o blanco para las mujeres solteras, colores vivos, o azul y rojo para las que se casan.

 

En los poblados la figura del jefe es muy importante, y es él el que decide y al que se consulta casi todo lo que ocurre en la comunidad. También es el encargado de realizar los rituales para su gente, y de tomar las decisiones que más puedan influir en el futuro de su pueblo.

 

Religión

Las tribus Karen son animistas en casi toda su mayoría, excepto aquellos a los que el cristianismo y sus misioneros lograron convencer, allá por el añó 1926, con la llegada del Imperio Británico. No obstante, muchos mezclan sus creencias cristianas con los espíritus que les protegen, donde son los espíritus del agua y de la tierra los más importantes, al protegerlos y darles el sustento diario. Los Karen son muy supersticiosos, y todo lo que hacen tiene un por qué.

Las mujeres Karen y sus largos cuellos

No siempre vamos a encontrar un poblado Karen con mujeres de largo cuello; más bien al contrario, ya que cada vez más deciden que no van a cubrir sus cuellos de estos aros que van añadiendo conforme el paso de los años. La decisión de poner o no anillos es propia, no existe una obligación tribal y solamente la tradición marca la regla. Hay algunas que llegan a ponerse hasta 20 anillos. Los poblados que realizan esta práctica forman parte de la subtribu de los Pa, o Karen rojos, procedentes de las regiones birmanas de Kayak y Shan.

No vamos a hablar de las consecuencias físicas que esta práctica puede tener en su fisionomía, allá cada una, es una decisión personal y que no todas comparten. Lo que sí que es verdad es que esta práctica ha dado beneficios a muchos de sus integrantes, que ven las oleadas de turistas pasar ávidos de la foto con la mujer jirafa de turno. Para muchas aldeas ha sido un medio de ganarse la vida y de poder tener unos ingresos que les permitan alimentarse.

Nuestra experiencia con la tribu de los Karen

En nuestro caso decidimos no visitar estos pequeños núcleos plagados de turistas y nos decantamos por una caminata por las aldeas Karen donde los anillos dorados brillan por su ausencia, y lugareños y demás actúan como tales, sin prestar demasiada atención a los de afuera. En estas aldeas descubrimos otro modo de vida, alejado de los circuitos turísticos y donde los karen se dedican a lo que verdaderamente hacen, la agricultura; fue una auténtica experiencia poder conocer un poco más de estos poblados tan alejados a nosotros, donde la vida sigue a otro paso, y el reloj parece haberse detenido. Sin duda, recomiendo la experiencia de recorrer las montañas donde esta gente vive, impregnada de campos de cultivos de arroz y donde los caminos de tornan senderos por donde circulamos los mortales y las motocicletas de sus lugareños, que transportan el arroz de la reciente cosecha de un lugar a otro. Es aquí donde uno desconecta del presente, y las noches en la aldea se convierten en un lugar de comunicación personal, sin móvil ni ninguna conexión a internet, solo la palabra, una guitarra y el sonido de la noche… en breve cuelgo las fotos…

 

 

 

 

 

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El Parque Nacional de Khustain, Mongolia

Los Takhi, los últimos caballos salvajes en nuestro planeta

 

Parque Nacional de Khustain, Mongolia
Parque Nacional de Khustain, Mongolia

La historia de un proyecto de conservación animal en Mongolia

Corría el año 1969 cuando un pastor divisaba a lo lejos un Takhi, el caballo salvaje mongol. Hacía tanto tiempo que no se divisaba un ejemplar, que la noticia corrió como la pólvora. Varias voces dieron la alarma de la desolada situación en la que se encontraban estos caballos salvajes, considerados únicos y que muchos creían ya extinguidos.

Los Takhi o Przewalski, son los descendientes directos de los sementales, los únicos caballos que no se pueden domesticar; son tan distintos al resto de caballos que incluso su ADN lo es, y posee dos cromosomas más que el resto de sus compañeros de raza.

Estos caballos son autóctonos de Mongolia, pero la presencia del hombre y los cambios del entorno habían menguado su presencia.

Las asociaciones de conservación de animales en peligro de extinción se ponían las manos a la cabeza, escasos eran ya los tahkis que se pueden encontrar; pero no todo estaba perdido, y es que, por suerte, había muchos ejemplares distribuidos en zoos. Todavía se podían recuperar.

 

Parque Nacional Khustain

 

Voluntarios de todas partes dedicaron su tiempo a alimentar y cuidar a estos caballos, que ahora habitaban en zoos de Alemania, Holanda, Suiza,  Austria y Australia. Aunque la solución hubiera sido llevarlos directamente a Mongolia, y re-introducirlos en su hábitat, el gobierno comunista no inspiraba demasiada seguridad sobre cómo iba a desarrollarse el programa, asi solamente  la llegada de los años noventa, y la caída del régimen comunista, abrió la puerta de regreso de los takhis a su tierra natal. Los parques elegidos para desarrollarse fueron el Parque Natural de Khustain, Takhiin Tal (Goz-Altai) y Khomyn Tal (Zavhan). El grado de adaptación ha sido tal que hoy en día, 350 takhis habitan el Parque Nacional de Khustain, 12 el Khomyn Tal, y 80 takhis viven en Takhiin Tal.

 

Parque Nacional Khustain
Su nombre mongol es Takhi, pero es comúnmente llamado Przewalski en honor al Dr. Przewalski, el polaco que los descubrió en el año 1878 y llevó su fama hasta tierras europeas. Los Przewalski también son conocidos por aparecer en pinturas rupestres en Francia

 

El Parque Nacional Khustain 

Desde 1992 los Takhis han estado viviendo en Mongolia, siendo el Parque Nacional Khustain su principal lugar de residencia; las estepas que cubren en parque, también se ha conservado gracias a ser declarado parque nacional con la llegada del caballo salvaje; además, este es el ambiente ideal para estos animales, que cuentan con una enorme extensión que solamente comparten con otros animales, pero con presencia humana limitada. El proyecto en sí está considerado como  el más exitoso en cuando a recuperación de una especie y conservación animal. No obstante, todos los años mueren unos cinco ejemplares, pero siempre por las reglas de la naturaleza y ataques de otros animales, y es que desde que fueron introducidos en el parque, los animales siguen el ritmo de su entorno, dejando la presencia humana relegada a un segundo plano.

 

Parque Nacional Khustain
Parque Nacional Khustain, en el parque habían un par de coches esperando también poder ver a los takhis.

 

Distancia desde Ulaanbator

La distancia desde Ulaanbator hasta el parque es de 100 kilómetros. No hay autobús, así que hay que alquilar un coche o contratar una agencia para llegar. La entrada al parque está controlada y hay que ir con un guía del parque, si se viaja por cuenta de uno. Las mejores horas para poder ver a los Takhis es el amanecer y al anochecer, cuando bajan al valle a beber.

Parque Nacional Khustain
Parque Nacional Khustain

 

¿Merece la pena la visita?

Aunque no teníamos demasiadas expectativas de este parque, fue una de las grandes sorpresas del viaje: el parque en sí es espectacular, con unas vistas increíbles y un entorno único. La posibilidad de ver a estos caballos salvajes, únicos, fue un añadido a una visita que cubrió nuestras expectativas de sobra.

Parque Nacional de Khustain, Mongolia
Parque Nacional de Khustain, Mongolia

 

Alojamiento.

Nosotros íbamos en un viaje organizado, y teníamos el alojamiento contratado. Se puede ir y volver en un día desde Ulaanbator, pero si de verdad se quiere ver a los takhis, merece la pena alojarse cerca del parque. Os dejo imágenes del lugar donde estuvimos, que la verdad, estaba muy bien.

 

Parque Nacional Khustain
Parque Nacional Khustain

 

Parque Nacional de Khustain, Mongolia
Parque Nacional de Khustain, Mongolia

 

 

 

 

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Mongolia, la gran desconocida.

Mongolia… antes de ir…

 

Mongolia, el país de la naturaleza

 

El verano toca a su fin y llega el turno para escribir sobre los lugares y experiencias vividas. A pesar de que  cuanto más viajar menos te sorprenden los destinos, todavía quedan lugares que consiguen que te quedes con la boca abierta y te provoquen ganas de volver: uno de ellos ha sido Mongolia, una gran desconocida que empieza ahora a ser más visitada por los viajeros. Debo decir que me siento muy afortunada de haber visitado este país ahora y no más tarde, ya que el turismo está empezando a ser una realidad, y en pocos años dejará de ser el paraíso natural tranquilo y sereno que hemos conocido este año. Hasta ahora han sido los coreanos y franceses sus principales visitantes, pero todo apunta a que la situación cambiará pronto; vete mirando vuelos…

 

Mitos y errores sobre Mongolia

 

1. Mongolia no es China, ni Rusia, ni ningún otro país.

Llegamos con la idea de que los mongoles iban a tener algo de rusos, o chinos, o a saber; nada más lejos de la realidad: estamos en un país con identidad propia, con una cultura que ha sabido mantenerse intacta y ha permanecido a lo largo de los siglos.

 

Los Geres o Gers en Mongolia le dan una seña de identidad especial, al ser construcciones únicas.

 

Aquí no vais a encontrar costumbres chinas o rusas, ni nada que se le parezca, de hecho, la relación con los chinos no es lo que mejor llevan, y les molesta bastante tener relaciones con ellos. La comida, cultura, historia, forma de vestir es mongola:  Mongolia es Mongolia.

 

Trajes típicos mongoles, todavía utilizados hoy en día en las montañas por proteger más del frío que la ropa occidental

 

 

2. Ghenghis Khan, el guerrero mongol más famoso de la historia

La historia de los mongoles está emparentada con los hunos, que invadieron estas tierras y son los primeros pobladores conocidos; también el imperio chino, incluso los turcos, forman parte de su pasado guerrero. No obstante, sería Ghenghis Khan, el creador del Imperio Mongol, el que uniría a todas las tierras ahora conocidas como Mongolia, y prolongaría el legado hasta llegar a Europa. De hecho, los dos imperios más grandes conocidos en la Historia han sido el Imperio Mongol y el Español.

Han pasado siglos, pero Ghenghis Khan sigue siendo el personaje del que nos acordamos cuando hablamos de Mongolia, no es de extrañar; este guerrero consiguió lo que parecía imposible, y formó un imperio sin precedentes. Aunque recordamos a los mongoles como unos invasores violentos y sin escrúpulos, no todo es así. Los mongoles eran unos conquistadores duros y despiadados si hacía falta, si, pero solo si hacía falta. De hecho, lo primero que hacían al conquistar un territorio era negociar; si el nuevo territorio no ofrecía resistencia y aceptaba formar parte de su imperio, los mongoles les acogían sin ningún tipo de violencia, siendo todos los impuestos recaudados puestos al servicio del territorio, que se beneficiaba de una gran gestión (Ghenghis Khan era un gran estratega y gestionaba con gran habilidad sus territorios); si no era así, pues las cosas ya cambiaban.

Su imperio pudo expandirse no solo por la capacidad de su líder, sino también por el gran dominio del caballo que tenían sus gentes, y la fuerza de sus caballos. Además, eran capaces de conservar carne seca y llevarla consigo siempre para poder comer cuando las fuerzas les fallaban, por lo que estaban mejor preparados físicamente que los territorios a conquistar.

 

Los caballos mongoles han sido siempre famosos por su fuerza

 

Ghenghis Khan y el papel de la mujer en su Imperio.

Otra faceta que no se conoce es la del papel de la mujer en el Imperio Mongol: aunque Ghenghis Khan tuvo hijos, que fueron sucesores de su imperio, siempre los despreció y nunca confió demasiado en ellos, ya que los consideraba bastante ineptos; con contra, confió mucho en sus hijas, a las que puso al mando de parte de su Imperio, por considerarlas más sensatas y con mayor capacidad que a los principitos. Esta faceta se repetiría en los siglos posteriores, al ser varias mujeres las sucesoras del imperio a la muerte de sus maridos, y demostrar ser mejores en el mando que ellos.

 

Estatua de Ghenghis Khan, a las afueras de Ulaanbator

 

Hoy en día, el gran guerrero sigue representando a su pueblo, y su estatua a caballo sigue siendo la mayor estatua del mundo. Aunque no pensábamos que valiese la pena, nos sorprendió bastante, y estuvo divertido lo de poder subir hasta la cabeza del caballo… menudas vistas!

 

3. Mongolia, el país hospitalario…

Y de qué manera! pocas veces te encuentras en los viajes a gente tan dispuesta a hacer de tus vacaciones algo tan especial. Los mongoles son hospitalarios, hasta el punto que hubo veces en las que nos paramos en un ger, y terminamos dentro sentados con ellos.

Una gran experiencia en este viaje ha sido la de poder comer un día en un ger junto a una familia nómada, comiendo junto a ellos y formando parte de su hogar.

 

Comiendo en casa de los nómadas, cocinando un Khorkhog, plato típico de cordero con verduras que se cocina en una olla con piedras calientes. Solamente lo puedes comer en un ger con los nómadas, ya que no se prepara en ningún restaurante.

 

Comiendo con una familia nómada

 

 

4. Ulaanbator, la capital

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Mitos sobre Mongolia

 

Uno llega a Mongolia pensando algunas cosas que no sabemos muy bien de dónde nos hemos sacado, pero nuestra mente está llena de leyendas urbanas. Por ejemplo, no esperábamos vernos una capital tan limpia, acogedora y agradable como la que nos encontramos. A pesar de que Ulaanbator es la ciudad con mayor nivel de polución a nivel mundial en invierno, nos encontramos con una ciudad moderna, bien cuidada y con mucho edificio nuevo.

 

¿Por qué es la ciudad más contaminada del mundo? La razón la tienen las temperaturas, las más bajas del mundo; cuando los termómetros bajan a -40 bajo cero, el consumo de carbón para calentarse en las casas sube hasta niveles impensables, y la polución se dispara. Aunque el gobierno está intentando reducir el uso de carbón e incrementar la calefacción a través de la luz eléctrica, todavía los niveles son muy altos.

 

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Avenidas en Ulaanbator

 

 

5.  La agricultura sigue siendo el principal motor económico…

Aunque el acero y carbón están ganando terreno. Estamos en un país con la menor densidad del mundo: solamente tres millones de habitantes pueblan sus estepas y ciudades. Si le restamos el millón que ocupa Ulaanbator, nos quedamos con dos millones de habitantes para poblar un territorio que equivale a 3 veces el de Francia. De todos sus lugareños, la mitad sigue siendo nómada en la actualidad. Solamente hay que estar un par de días en el campo para darse cuenta de que lo de que hay 65 millones de animales en el país quizás no era una broma, y podía ser verdad…

 

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El ganado en Mongolia es toda una realidad…

 

¿Cómo de nómadas son?

Los nómadas mongoles viven según las necesidades del ganado; normalmente, cambian de habitat dos o tres veces al año, cuando sus animales necesitan un nuevo pasto y se tienen que mover. Es curioso que aquí no se utilizan perros para llevar a los animales, sino que los siguen sin más.

Cada vez que cambian de lugar, el pastor se dirige antes del cambio a las nuevas tierras, para ir construyendo el cobertizo que les ayudará con los animales. Solo cuando hay que cambiar de lugar se desinstala el ger donde viven e instala en el nuevo hogar: normalmente, un ger se puede instalar y desinstalar en una media hora, según lo que tengan dentro, y se lleva a lomos de los animales, de las motocicletas o de los coches, que van siendo más habituales.

 

Desmontando un ger

 

 

La vida de un nómada puede ser muy dura, en cuanto a las condiciones meteorológicas que tienen que soportar, y todo el trabajo físico que se requiere, pero la parte positiva de la vida en la estepa también es importante: no solamente no se pasa hambre, sino tampoco penurias, los estudios de los hijos se paga vendiendo animales cuando hace falta, e incluso existe un sistema del gobierno para contribuir mensualmente y poder recibir una pensión de jubilación con los años. El mundo nómada irá desapareciendo por el tiempo, pero a día de hoy, casi la mitad de la población mongola sigue teniendo este tipo de vida.

Yaks en Mongolia

 

 

Los animales son los amos de Mongolia

 

 

El colegio para los nómadas mongoles.

Las familias con niños pequeños tienen un ritmo un poco diferente; aunque siempre se busca el mejor pasto para los animales, el invierno viene marcado por el colegio de los niños. Los niños empiezan sus clases al llegar a los seis años de edad; anteriormente, asisten a la guardería, en el caso de las grandes ciudades, o bien les enseñan sus padres en los gers, cuando son nómadas. Al llegar septiembre todos los años los niños comienzan sus estudios (la enseñanza es obligatoria para todos los niños); es entonces que los padres nómadas instalan sus gers cerca de las aldeas donde sus hijos asisten al colegio. Los niños se quedan durante el año en las residencias habilitadas en las escuelas, donde pasarán el invierno hasta la llegada de la primavera. En la época del verano, volverán con sus padres y se mudarán a otros lugares más adecuados para el ganado.

Tradiciones en Mongolia

6. Mongolia, el país sostenible.

Si alguien quiere saber lo que es sostenibilidad y autosuficiencia, tiene que venir a Mongolia: no solamente las placas solares abundan en los geres del campo, sino que aquí todo se aprovecha; ¿Qué tienes un yak? pues vas a tener leche de yak, yogur de Yak, carne de Yak, podrás fabricar tu vodka con el suero de la leche; serás capaz de trenzar cuerdas con el pelo del yak, etc. A pesar de que llegamos pensando que en el campo se vivía muy mal, hemos vuelto con otra mentalidad.

 

Cocinando en un ger

 

Elaboración del yogur de yak

 

Trabajando la lana

 

Otra cosa que nos ha sorprendido es la limpieza; los mongoles intentan no ensuciar su país, y para no ir comprando botellas de agua cada uno lleva su termo, que van rellenando cuando lo necesitan. Aunque en ocasiones se pueden ver botellas de vidrio en las cunetas de la carreteras, parece ser que cada vez son menos los que las tiran, y está muy mal visto entre ellos.

 

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Mongolia, un país limpio y ordenado…

 

7. En Mongolia no se come tan mal…

Mis compañeras llegaron al país con todo tipo de comida, ya que habíais leído que se comía muy bien; pasados los 8 primeros días, todo seguía intacto, y es que en este país hay de todo, y es posible comer bastante bien, sobre todo si vas en un viaje organizado por agencia, como íbamos nosotras.

En principio, la carne de yak es algo que puedes comer en todos lados y que está muy rica; también hay mucho yogur, arroz, sopas de carne y verduras y ensaladas frescas. Lo único que no abunda es el pescado, que solo pudimos degustar en una ocasión, pero el resto de días tuvimos una comida bastante variada.

Si comes en una casa mongola, cocinarán el Khorkhog, un guiso de carne que se cocina en una olla con piedras calientes, y a la que le añaden verduras. La carne que utilizan suele ser el cordero, y está muy rica. También os sacarán un queso llamado aaruul, un queso que preparan los nómadas y que se deja secar al sol. Hay aaruul más salado y más dulce. También podrás probar el Airag, que es leche fermentada a la que la fermentación proporciona alcohol. Dicen que es bastante probable terminar ebrio si te pasas con la cantidad bebida…

 

Preparación de un Khorkhog tradicional

 

8. Sobre las carreteras y la conducción.

Conducir en Mongolia no es un problema en cuanto a que se respeta bastante al resto de los conductores, el problema está en cuanto sales de Ulaanbator y las carreteras principales, que no son muchas; es entonces cuando las carreteras se llenan de graba y los caminos se multiplican, y llegar a cualquier campamento ger requiere de una gran destreza y conocimiento del lugar… muchas fueron las veces en las que no entendimos cómo nuestro conductor sabía por dónde ir, porque salían varios caminos por la montaña hacia el mismo lugar… ni que decir que señales no hay muchas. Por eso, si decidís hacer el viaje por vuestra cuenta, intentad conseguir un gps o un buen mapa para orientaros.

 

Uno de nuestros automóbiles en Mongolia

9. Los itinerarios, largos y cortos.

Cuando reservas un viaje con alguna agencia te encuentras con dos tipos de viajes, unos que consisten en unos 8 o 10 días, y otros que son de unos 20 o 22 jornadas. Dependiendo de tu tiempo y de tus ganas de pasar tiempo en la carretera, tendrás que elegir uno de los dos. Por lo general, el itinerario corto comprende Ulaanbator, Kharakhorum, el Parque Terej, el Parque de los caballos salvajes o Nustai, y algunos lugares más de interés. El itinerario largo suele incluir varios días en el Gran Gobi, y llega hasta el Lago Khovsgol, en el norte. Nuestro itinerario fue el corto.

 

Los recorridos en Mongolia son largos, pero tienes paisajes como estos…

10. Los Parques Nacionales

Cuando uno lee la guía de Mongolia le puede parecer que hay demasiados parques que visitar: 99 áreas protegidas, de las cuales 24 están consideradas Parques Nacionales. Lo curioso es que a pesar de haber tantas, todos los parques que visitamos eran únicos y tenían algo que los hacían diferentes del resto. La única solución para saber cuál te interesa más pasa por leer más sobre este país, y luego decidir…

 

El Pequeño Gobi, Mongolia.

 

Cascada de Orkhon, en el Parque Nacional de Orkhon, Mongolia

 

Parque Nacional de Nustai, Mongolia, caballos salvajes

 

Lago Ugii, Mongolia
Lago Ugii, Mongolia

 

Lago Ugii, Mongolia
Lago Ugii, Mongolia

 

11. La religión mayoritaria es el budismo

 

El budismo tibetano ha impregnado esta cultura desde antiguo, y ni siquiera los rusos a su llegada pudieron apagar del todo la llama budista que los mongoles tienen en su interior. Es muy común encontrar monasterios budistas y stupas a lo largo del país…

 

Monasterios en Mongolia

 

Monasterios en Mongolia

 

Monasterios en Mongolia

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La Ciudad Prohibida en Beijing

Historia de la Ciudad Prohibida en Beijing

 

Beijing, China

 

 

Mi primera visita a China data del 2006, cuando un vuelo bastante económico y la pobre economía de todos los que queríamos escapar e irnos de viaje, nos lanzó hacia este país, odiado por muchos, amado por otros, pero que a nadie deja indiferente. Desde entonces han sido varias las visitas al país que he realizado, cada vez por distintos motivos, pero todavía recuerdo la primera ciudad que visité al llegar: Beijing. A escasos días de repetir, recopilo todo aquello que entonces me robó el corazón y me hizo ver China como un lugar que verdaderamente merecía la pena.

Beijing es una ciudad donde uno podría perderse durante días, y seguiría teniendo miles de cosas que ver. No obstante, hay algunos lugares donde indiscutiblemente hay que ir…

 

 

La Ciudad Prohibida

 

Historia de la Ciudad Prohibida, Beijing

 

La Ciudad Prohibida fue la residencia de los emperadores chinos durante más de 500 años; desde el Siglo XV, y hasta 1911, todos los emperadores del país vivieron en esta ciudad que puede llegar a ser un auténtico laberinto para el visitante. El emperador era llamado el Hijo del Cielo, y esta ciudad era considerada el Centro del Universo. Solamente unos contados ciudadanos estaban autorizados a aproximarse a este lugar tan especial, razón por la cual empezó a ser llamada La ciudad Prohibida, nombre que todavía conserva hoy.

 

Los inicios de la Ciudad Prohibida.

La capital del reino era Nanjing, hasta que el emperador Zhi Di, de la dinastía Ming, decidió cambiarla a la actual Beijing, y ordenó la construcción de esta ciudad en 1406. Como todo en China, se hizo a lo grande; más de un millón de personas participaron en su construcción, y en 15 años estuvo terminada. Por supuesto, no todos participaron por propia voluntad, pero eso ya es otra historia. Lo cierto es que el Siglo XV fue una época de Renacimiento para el país, al contrario que en la lejana Europa, sumida en la Edad Media.

 

La construcción de la Ciudad Prohibida.

La construcción del nuevo hogar del emperador se hizo siguiendo los principios del Feng Shui: de norte a sur se edificaron las estructuras más importantes, para dar protección de influencias negativas o yin de los fríos vientos que azotan Beijing durante el invierno, la invasión de los bárbaros, o incluso fantasmas.

La vida en la Ciudad Prohibida

La ciudad Prohibida es una ciudad dentro de otra gran urbe; a pesar de que en la actualidad nadie vive allí, es fácil imaginar lo que sería; allí vivieron entre 8000 y 10000 personas, en los 1000 edificios y más de 8000 habitaciones que llegó a tener en el pasado. En tiempos pasados, muchos de sus habitantes ni siquiera salieron de sus murallas a lo largo de su vida, al igual que ocurría en algunas ciudades europeas durante la Edad Media (Edimburgo por ejemplo): nacían, vivían y morían entre sus muros… Impensable a día de hoy

 

Cómo era la vida en palacio.

Los emperadores chinos no eran tan diferentes a los que teníamos en tierras más cercanas; en la Ciudad Prohibida cada emperador tuvo su séquito de miles de concubinas a su disposición, siendo elegidas mediante sorteo; el emperador elegía un papel de los cientos en una bandeja de plata, y la afortunada pasaba la noche con él. Por supuesto, estas chicas no tenían ninguna autorización para mantener relaciones sexuales con alguien que no fuese el monarca, así que todos los hombres que entraban a servicio del emperador eran castrados. Esta locura era un honor en aquellos tiempos, y eran muchos los que deseaban esta locura real… En definitiva, más de 24 emperadores vivieron allí, la mayoría de ellos solamente salían para visitar el Palacio de Verano, y sin saber nada o casi nada de lo que era realmente vivir en la China de su tiempo…

En 1987 fue declarada Patrimonio de la Unesco, y a día de hoy es el lugar más visitado en Beijing.

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