Mongolia… antes de ir…

 

Mongolia, el país de la naturaleza

 

El verano toca a su fin y llega el turno para escribir sobre los lugares y experiencias vividas. A pesar de que  cuanto más viajar menos te sorprenden los destinos, todavía quedan lugares que consiguen que te quedes con la boca abierta y te provoquen ganas de volver: uno de ellos ha sido Mongolia, una gran desconocida que empieza ahora a ser más visitada por los viajeros. Debo decir que me siento muy afortunada de haber visitado este país ahora y no más tarde, ya que el turismo está empezando a ser una realidad, y en pocos años dejará de ser el paraíso natural tranquilo y sereno que hemos conocido este año. Hasta ahora han sido los coreanos y franceses sus principales visitantes, pero todo apunta a que la situación cambiará pronto; vete mirando vuelos…

 

Mitos y errores sobre Mongolia

 

1. Mongolia no es China, ni Rusia, ni ningún otro país.

Llegamos con la idea de que los mongoles iban a tener algo de rusos, o chinos, o a saber; nada más lejos de la realidad: estamos en un país con identidad propia, con una cultura que ha sabido mantenerse intacta y ha permanecido a lo largo de los siglos.

 

Los Geres o Gers en Mongolia le dan una seña de identidad especial, al ser construcciones únicas.

 

Aquí no vais a encontrar costumbres chinas o rusas, ni nada que se le parezca, de hecho, la relación con los chinos no es lo que mejor llevan, y les molesta bastante tener relaciones con ellos. La comida, cultura, historia, forma de vestir es mongola:  Mongolia es Mongolia.

 

Trajes típicos mongoles, todavía utilizados hoy en día en las montañas por proteger más del frío que la ropa occidental

 

 

2. Ghenghis Khan, el guerrero mongol más famoso de la historia

La historia de los mongoles está emparentada con los hunos, que invadieron estas tierras y son los primeros pobladores conocidos; también el imperio chino, incluso los turcos, forman parte de su pasado guerrero. No obstante, sería Ghenghis Khan, el creador del Imperio Mongol, el que uniría a todas las tierras ahora conocidas como Mongolia, y prolongaría el legado hasta llegar a Europa. De hecho, los dos imperios más grandes conocidos en la Historia han sido el Imperio Mongol y el Español.

Han pasado siglos, pero Ghenghis Khan sigue siendo el personaje del que nos acordamos cuando hablamos de Mongolia, no es de extrañar; este guerrero consiguió lo que parecía imposible, y formó un imperio sin precedentes. Aunque recordamos a los mongoles como unos invasores violentos y sin escrúpulos, no todo es así. Los mongoles eran unos conquistadores duros y despiadados si hacía falta, si, pero solo si hacía falta. De hecho, lo primero que hacían al conquistar un territorio era negociar; si el nuevo territorio no ofrecía resistencia y aceptaba formar parte de su imperio, los mongoles les acogían sin ningún tipo de violencia, siendo todos los impuestos recaudados puestos al servicio del territorio, que se beneficiaba de una gran gestión (Ghenghis Khan era un gran estratega y gestionaba con gran habilidad sus territorios); si no era así, pues las cosas ya cambiaban.

Su imperio pudo expandirse no solo por la capacidad de su líder, sino también por el gran dominio del caballo que tenían sus gentes, y la fuerza de sus caballos. Además, eran capaces de conservar carne seca y llevarla consigo siempre para poder comer cuando las fuerzas les fallaban, por lo que estaban mejor preparados físicamente que los territorios a conquistar.

 

Los caballos mongoles han sido siempre famosos por su fuerza

 

Ghenghis Khan y el papel de la mujer en su Imperio.

Otra faceta que no se conoce es la del papel de la mujer en el Imperio Mongol: aunque Ghenghis Khan tuvo hijos, que fueron sucesores de su imperio, siempre los despreció y nunca confió demasiado en ellos, ya que los consideraba bastante ineptos; con contra, confió mucho en sus hijas, a las que puso al mando de parte de su Imperio, por considerarlas más sensatas y con mayor capacidad que a los principitos. Esta faceta se repetiría en los siglos posteriores, al ser varias mujeres las sucesoras del imperio a la muerte de sus maridos, y demostrar ser mejores en el mando que ellos.

 

Estatua de Ghenghis Khan, a las afueras de Ulaanbator

 

Hoy en día, el gran guerrero sigue representando a su pueblo, y su estatua a caballo sigue siendo la mayor estatua del mundo. Aunque no pensábamos que valiese la pena, nos sorprendió bastante, y estuvo divertido lo de poder subir hasta la cabeza del caballo… menudas vistas!

 

3. Mongolia, el país hospitalario…

Y de qué manera! pocas veces te encuentras en los viajes a gente tan dispuesta a hacer de tus vacaciones algo tan especial. Los mongoles son hospitalarios, hasta el punto que hubo veces en las que nos paramos en un ger, y terminamos dentro sentados con ellos.

Una gran experiencia en este viaje ha sido la de poder comer un día en un ger junto a una familia nómada, comiendo junto a ellos y formando parte de su hogar.

 

Comiendo en casa de los nómadas, cocinando un Khorkhog, plato típico de cordero con verduras que se cocina en una olla con piedras calientes. Solamente lo puedes comer en un ger con los nómadas, ya que no se prepara en ningún restaurante.

 

Comiendo con una familia nómada

 

 

4. Ulaanbator, la capital

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Mitos sobre Mongolia

 

Uno llega a Mongolia pensando algunas cosas que no sabemos muy bien de dónde nos hemos sacado, pero nuestra mente está llena de leyendas urbanas. Por ejemplo, no esperábamos vernos una capital tan limpia, acogedora y agradable como la que nos encontramos. A pesar de que Ulaanbator es la ciudad con mayor nivel de polución a nivel mundial en invierno, nos encontramos con una ciudad moderna, bien cuidada y con mucho edificio nuevo.

 

¿Por qué es la ciudad más contaminada del mundo? La razón la tienen las temperaturas, las más bajas del mundo; cuando los termómetros bajan a -40 bajo cero, el consumo de carbón para calentarse en las casas sube hasta niveles impensables, y la polución se dispara. Aunque el gobierno está intentando reducir el uso de carbón e incrementar la calefacción a través de la luz eléctrica, todavía los niveles son muy altos.

 

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Avenidas en Ulaanbator

 

 

5.  La agricultura sigue siendo el principal motor económico…

Aunque el acero y carbón están ganando terreno. Estamos en un país con la menor densidad del mundo: solamente tres millones de habitantes pueblan sus estepas y ciudades. Si le restamos el millón que ocupa Ulaanbator, nos quedamos con dos millones de habitantes para poblar un territorio que equivale a 3 veces el de Francia. De todos sus lugareños, la mitad sigue siendo nómada en la actualidad. Solamente hay que estar un par de días en el campo para darse cuenta de que lo de que hay 65 millones de animales en el país quizás no era una broma, y podía ser verdad…

 

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El ganado en Mongolia es toda una realidad…

 

¿Cómo de nómadas son?

Los nómadas mongoles viven según las necesidades del ganado; normalmente, cambian de habitat dos o tres veces al año, cuando sus animales necesitan un nuevo pasto y se tienen que mover. Es curioso que aquí no se utilizan perros para llevar a los animales, sino que los siguen sin más.

Cada vez que cambian de lugar, el pastor se dirige antes del cambio a las nuevas tierras, para ir construyendo el cobertizo que les ayudará con los animales. Solo cuando hay que cambiar de lugar se desinstala el ger donde viven e instala en el nuevo hogar: normalmente, un ger se puede instalar y desinstalar en una media hora, según lo que tengan dentro, y se lleva a lomos de los animales, de las motocicletas o de los coches, que van siendo más habituales.

 

Desmontando un ger

 

 

La vida de un nómada puede ser muy dura, en cuanto a las condiciones meteorológicas que tienen que soportar, y todo el trabajo físico que se requiere, pero la parte positiva de la vida en la estepa también es importante: no solamente no se pasa hambre, sino tampoco penurias, los estudios de los hijos se paga vendiendo animales cuando hace falta, e incluso existe un sistema del gobierno para contribuir mensualmente y poder recibir una pensión de jubilación con los años. El mundo nómada irá desapareciendo por el tiempo, pero a día de hoy, casi la mitad de la población mongola sigue teniendo este tipo de vida.

Yaks en Mongolia

 

 

Los animales son los amos de Mongolia

 

 

El colegio para los nómadas mongoles.

Las familias con niños pequeños tienen un ritmo un poco diferente; aunque siempre se busca el mejor pasto para los animales, el invierno viene marcado por el colegio de los niños. Los niños empiezan sus clases al llegar a los seis años de edad; anteriormente, asisten a la guardería, en el caso de las grandes ciudades, o bien les enseñan sus padres en los gers, cuando son nómadas. Al llegar septiembre todos los años los niños comienzan sus estudios (la enseñanza es obligatoria para todos los niños); es entonces que los padres nómadas instalan sus gers cerca de las aldeas donde sus hijos asisten al colegio. Los niños se quedan durante el año en las residencias habilitadas en las escuelas, donde pasarán el invierno hasta la llegada de la primavera. En la época del verano, volverán con sus padres y se mudarán a otros lugares más adecuados para el ganado.

Tradiciones en Mongolia

6. Mongolia, el país sostenible.

Si alguien quiere saber lo que es sostenibilidad y autosuficiencia, tiene que venir a Mongolia: no solamente las placas solares abundan en los geres del campo, sino que aquí todo se aprovecha; ¿Qué tienes un yak? pues vas a tener leche de yak, yogur de Yak, carne de Yak, podrás fabricar tu vodka con el suero de la leche; serás capaz de trenzar cuerdas con el pelo del yak, etc. A pesar de que llegamos pensando que en el campo se vivía muy mal, hemos vuelto con otra mentalidad.

 

Cocinando en un ger

 

Elaboración del yogur de yak

 

Trabajando la lana

 

Otra cosa que nos ha sorprendido es la limpieza; los mongoles intentan no ensuciar su país, y para no ir comprando botellas de agua cada uno lleva su termo, que van rellenando cuando lo necesitan. Aunque en ocasiones se pueden ver botellas de vidrio en las cunetas de la carreteras, parece ser que cada vez son menos los que las tiran, y está muy mal visto entre ellos.

 

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Mongolia, un país limpio y ordenado…

 

7. En Mongolia no se come tan mal…

Mis compañeras llegaron al país con todo tipo de comida, ya que habíais leído que se comía muy bien; pasados los 8 primeros días, todo seguía intacto, y es que en este país hay de todo, y es posible comer bastante bien, sobre todo si vas en un viaje organizado por agencia, como íbamos nosotras.

En principio, la carne de yak es algo que puedes comer en todos lados y que está muy rica; también hay mucho yogur, arroz, sopas de carne y verduras y ensaladas frescas. Lo único que no abunda es el pescado, que solo pudimos degustar en una ocasión, pero el resto de días tuvimos una comida bastante variada.

Si comes en una casa mongola, cocinarán el Khorkhog, un guiso de carne que se cocina en una olla con piedras calientes, y a la que le añaden verduras. La carne que utilizan suele ser el cordero, y está muy rica. También os sacarán un queso llamado aaruul, un queso que preparan los nómadas y que se deja secar al sol. Hay aaruul más salado y más dulce. También podrás probar el Airag, que es leche fermentada a la que la fermentación proporciona alcohol. Dicen que es bastante probable terminar ebrio si te pasas con la cantidad bebida…

 

Preparación de un Khorkhog tradicional

 

8. Sobre las carreteras y la conducción.

Conducir en Mongolia no es un problema en cuanto a que se respeta bastante al resto de los conductores, el problema está en cuanto sales de Ulaanbator y las carreteras principales, que no son muchas; es entonces cuando las carreteras se llenan de graba y los caminos se multiplican, y llegar a cualquier campamento ger requiere de una gran destreza y conocimiento del lugar… muchas fueron las veces en las que no entendimos cómo nuestro conductor sabía por dónde ir, porque salían varios caminos por la montaña hacia el mismo lugar… ni que decir que señales no hay muchas. Por eso, si decidís hacer el viaje por vuestra cuenta, intentad conseguir un gps o un buen mapa para orientaros.

 

Uno de nuestros automóbiles en Mongolia

9. Los itinerarios, largos y cortos.

Cuando reservas un viaje con alguna agencia te encuentras con dos tipos de viajes, unos que consisten en unos 8 o 10 días, y otros que son de unos 20 o 22 jornadas. Dependiendo de tu tiempo y de tus ganas de pasar tiempo en la carretera, tendrás que elegir uno de los dos. Por lo general, el itinerario corto comprende Ulaanbator, Kharakhorum, el Parque Terej, el Parque de los caballos salvajes o Nustai, y algunos lugares más de interés. El itinerario largo suele incluir varios días en el Gran Gobi, y llega hasta el Lago Khovsgol, en el norte. Nuestro itinerario fue el corto.

 

Los recorridos en Mongolia son largos, pero tienes paisajes como estos…

10. Los Parques Nacionales

Cuando uno lee la guía de Mongolia le puede parecer que hay demasiados parques que visitar: 99 áreas protegidas, de las cuales 24 están consideradas Parques Nacionales. Lo curioso es que a pesar de haber tantas, todos los parques que visitamos eran únicos y tenían algo que los hacían diferentes del resto. La única solución para saber cuál te interesa más pasa por leer más sobre este país, y luego decidir…

 

El Pequeño Gobi, Mongolia.

 

Cascada de Orkhon, en el Parque Nacional de Orkhon, Mongolia

 

Parque Nacional de Nustai, Mongolia, caballos salvajes

 

Lago Ugii, Mongolia
Lago Ugii, Mongolia

 

Lago Ugii, Mongolia
Lago Ugii, Mongolia

 

11. La religión mayoritaria es el budismo

 

El budismo tibetano ha impregnado esta cultura desde antiguo, y ni siquiera los rusos a su llegada pudieron apagar del todo la llama budista que los mongoles tienen en su interior. Es muy común encontrar monasterios budistas y stupas a lo largo del país…

 

Monasterios en Mongolia

 

Monasterios en Mongolia

 

Monasterios en Mongolia