Experiencias viajeras que repetiría ahora mismo.

 

Si una conclusión he sacado de todo el tiempo que llevo viajando es que el viaje no lo hacen los lugares que visitas, o la cantidad de cosas a las que tomas fotos: el viaje está compuesto de experiencias, en la mayoría de los casos, recuerdos de momentos a los que no tomamos ni siquiera una fotografía, porque estábamos tan a gusto que el hecho de movernos y coger la cámara era algo que entorpecía nuestro momento.

Todos los viajes tienen sus momentos, buenos y malos, pero el tiempo nos deja solamente aquellos realmente buenos en nuestra memoria. Así que allá van algunas historias divertidas que he tenido en mis viajes y que han pasado como anécdotas a contar a los sobrinos.

 

En Ho Chi Minh, Vietnam

 

 

Empezamos…

  1. Hotel Atelefugne en Addis Abeba, Etiopía… un hotel o una casa de citas?

Los que me conocen saben lo poco amiga que soy de los lugares concurridos de turistas, así que siempre que podemos buscamos alojamientos en lugares con buenas conexiones, pero no en el centro.

Imaginaros: nuestra luna de miel y el primer viaje mochilero de mi marido (si sobrevivía a este viaje, ya sabía yo que iba a durar). Reservo el hotel en un barrio de Addis Abeba cercano al Merkato tradicional, y bastante alejado del centro turístico. Hasta ahora bien. Llegamos a Addis Abeba y pasamos el control de pasaportes, cuando la chica de los visados nos pregunta la dirección donde vamos a estar. Decimos el nombre de “Atelefugne” y la risa no puede ser mayor: “ahahah ¿De verdad vais al Atelefugne? Mari! (a la chica de enfrente del otro lado del aeropuerto), que estos dos van al Atelefugne” jajajaja, risas de nuevo. Nosotros al medio, alucinados, mientras de una a otra se iban diciendo donde íbamos a estar, con una explosión de risas a cada momento.

Finalmente, dejamos el aeropuerto, ahora ya no sabemos si acojonados o no, pero nos dirigimos al hostal, que, de lujos nada, estaba muy bien situado, en un barrio típico de la capital donde nadie se metió con nosotros. Solamente el día que estuvimos en el centro turístico a mi pareja intentaron robarle a plena luz del día. El resto del tiempo, estuvimos de cine en este hostal (muy muy sencillo, todo hay que decirlo), donde comimos algunas de las mejores injeras del viaje (injera es la comida típica etíope).

 

Merkato en Addis Abeba, el mayor mercado de la capital, y probablemente de toda Etiopía.

 

 2.  Pasar de Vietnam a Camboya en barco.

Sin tiempo, no es posible realizar este trayecto, para el que se necesitan un mínimo de 3 días, sin contar con la preparación, pero sin duda es una de las mejores experiencias de cualquiera de los viajes que he tenido, en el cual pudimos ver mucho de la vida diaria tanto de los vietnamitas como de sus vecinos de Camboya. El trayecto se hace largo en muchos momentos; son dos días de barco en los cuales se hace parada al anochecer para dormir en un pequeño pueblo. Aún así, cuando llevas tantos días de viaje la posibilidad de tener unos días de calma se agradece.

 

Barcas del Mekong

 

Vietnam

 

3. Realizar un curso de cocina bereber en el desierto de Marruecos.

Una de las experiencias que me he llevado en mi última visita a Marruecos ha sido la experiencia de pasar una noche en el desierto, y dentro de la experiencia del desierto, la oportunidad de estar cocinando junto a sus mujeres en una casa tradicional.

Los países árabes son muy hospitalarios con los viajeros que llegan hasta sus tierras, pero el contacto con las mujeres es mínimo, ya que pasan mucho tiempo dentro de casa en sus actividades diarias y es difícil entrar en su círculo. Por eso, tener la oportunidad de penetrar en su mundo y socializar con ellas fue algo mágico, que sin duda repetiré.

 

Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos
Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos, esperando que el Tagile esté listo

 

Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos
Curso de cocina bereber, Khamlia, Marruecos

 

 

4. Ir a un spa durante un viaje a la República Checa, si… pero un spa de cerveza.

A muchos les puede resultar raro lo que estoy diciendo, pero existe un lugar en la República Checa, concretamente en el pueblo de Chodova Plana, donde es posible acudir a un spa, y allí darte un baño de cerveza checa.

Para llegar hasta Chodova Plana en transporte público hay que tomar el tren desde Pilsen para llegar. En coche estaría  a 65 kilómetros, una hora más o menos.

El spa de cerveza es realmente algo único: el lugar está formado por bañeras, todas separadas por cortinas, donde cada una de ellas está llena de cerveza caliente mezclada con agua. Cada pareja o persona sola es introducida en una de las bañeras, y a continuación se le da una cerveza fría. Después de un largo rato, la encargada viene a por ti y te lleva a la sala de relajación, donde te envuelve con toallas… y te da otra cerveza….

https://www.chodovar.cz/id1037en-prava-pivni-lazen.htm

 

Chodova Plana, spa de cerveza

Si después de toda esta experiencia te entra hambre, el restaurante In the rock se encuentra construido en una cueva junto al spa…

5. Tienda de reparación de pinchazos durante el día… Restaurante barbacoa al llegar la noche… Estamos en Arusha, Tanzania.

Uno de los lugares más peculiares y divertidos de los que he estado ha sido el restaurante Khan’s Barbecue, en Arusha, Tanzania. Arusha es conocido por ser el punto desde el que salen todos los safaris de camino al Serengueti, el Lago Manyara o el Ngorongoro. Pocos pernoctan más de una noche en este pueblo que pese a no haber avanzado mucho en los últimos años tiene su encanto. Un accidente de tráfico hace años hizo que el pueblo se convirtiese en nuestro hogar durante más de una semana, y conociéramos más a fondo cada parte de la ciudad.

Así, uno de los lugares más simpáticos fue cenar en el Khan’s Barbacue; por la mañana el restaurante era una casa de reparación de pinchazos de coches; por la noche, sacaban las barbacoas, y los empleados que por la mañana te habían reparado la rueda, te servían el pollo a la barbacoa, que hay que decir, está considerado uno de los mejores de toda la ciudad. No tengo fotos, quizás el momento fue demasiado bueno…

 

6. Asistir a una ópera… en una iglesia anglicana en pleno centro de Florencia.

Una de las mejores sorpresas que me han dado nunca, la oportunidad de escuchar una ópera en FLorencia, pero, además en una iglesia anglicana. El lugar es fenomenal en cuanto a acústica se refiere, los sopranos increíbles. Ya he estado dos veces, y seguro que repito. De las dos representaciones a las que he asistido recomiendo “Love duets” me gustó mucho más… La iglesia se llama St Marks, y es posible adquirir las entradas con antelación por internet. (http://concertoclassico.blogspot.com.es/).

 

Ópera en Florencia, Toscana

 

7. Hacer un trekking por la Muralla China de Beijing.

Viajar hasta la Gran Muralla China es algo que está en la mente de muchos, y que se puede realizar de muchos modos; aunque hay muchos que simplemente van a tomar la foto, existe también la posibilidad de recorrer parte de esta gran maravilla, con un paisaje único y significado especial, por todo lo que representa en sí.

Nuestro recorrido por la Gran Muralla fue solamente de 7 kilómetros… pero duros duros, especialmente por la calor, y por el hecho de que son todo subidas y bajadas constantemente. Resultaba curioso el llegar a algunos puntos en los que ya no podías más, y te apareciese un chino a venderte agua, tan fresco… lo querías matar.

Al finalizar, tienes la posibilidad de cruzar un río en tirolina. Mi vértigo no me lo permitió la otra vez; a ver si este verano me armo de valor y me lanzo…

 

La gran Muralla china, Beijing
La gran Muralla china, Beijing

 

8. Asistir a un cine en forma de merengue en Jaipur, India.

De todos es conocida la segunda gran industria cinematográfica del mundo: Bollywood, donde se realizan igual o más películas que en la meca del cine. Pero, ¿alguna vez os habéis preguntado cómo viven los indios el cine? Pues no os lo podéis ni imaginar. En primer lugar, se pasan horas para comprar la entrada; los cines tienen separadas las filas en hombres y mujeres, ya que no sé por qué, se tienen que pegar todos los unos contra los otros.

Empezamos la cola, estamos en Jaipur, para asistir a una película que no vamos a entender, pero vamos a verla en el único cine en forma de merengue del mundo..

Empezamos! No sé realmente para qué nos asignan un lugar, porque aquí nadie se sienta: la gente se queda en pie para bailar, cantar, hacer palmas, llorar… en fin, que el cine se vive de verdad…

Si vais a la India, no podéis dejar de visitar alguna sala de cine, porque seguro que vais a pasar un buen rato.

Más información la web del cine, Raj Mandir Cinema

 

Raj Mandir en Jaipur, el cine merengue de la India