Viaje a Camboya…

Salida hacia Camboya.

El día se despierta en Vietnam, pero nuestro destino de hoy se llama Phnom Phen.

Nuestra guía del día, nos acompaña a hacernos las fotos a los que no las tenemos a una tienda local, ya que la frontera camboyana exige 23 dolares y una foto carnet. Luego, de nuevo al barco, con la primera parada en una típica casa local sostenida en medio del río, como miles alrededor, donde sus propietarios poseen una piscifactoria, una de las principales actividades económicas del país.

La barca pasea lentamente, en modo, pausado. La belleza que nos rodea es insuperable. Todo invita al relax, el sueño y la lectura. Solamente mi compañero permanece despierto. No se duerme en ningún momento. Mientras, va tomando fotografías de todo lo que nos rodea. El resto, nos dedicamos a leer.

Leyendo en el barco
Leyendo en el barco

 

Río Mekong en Camboya
Río Mekong en Camboya

 

 

Camboya, navegando por el Mekong.
Camboya, navegando por el Mekong.

 

 

Una anécdota divertida la ha protagonizado la mujer del barquero. Tener la piel blanca es signo de belleza en Camboya, y todas las mujeres evitan el sol a lo máximo. Pues bien, mientras nosotros llevamos una camiseta y un pantalón corto, y aun así nos abrasamos del calor, ella sin dudarlo lleva pantalón, camiseta, un forro polar, un gorro, una mascarilla que le cubre toda la cara, y calcetines nórdicos. Con semejante indumentaria, lógicamente se gana alguna que otra foto. Especialmente, cuando sustituye a su pareja.

camboya
La mujer del conductor.

La llegada a Camboya coincide con las 5 p.m., hora en la que todos los niños y mayores camboyanos salen al rio a lavarse.

Día 1: llegada a Phnom Penh.

Después, la llegada a Phnom Penh nos muestra algo que ya habíamos oído decir, y era que es el país de los contrastes. Así es: la capital es moderna, limpia, cosmopolita, mientras que la pobreza inunda las calles en cuanto te apartas del centro de la ciudad. En la ciudad, nos alojamos en el Okay Guesthouse, uno de los mejores hostellings desde que empezamos el viaje (10 dólares una habitación doble).

Phnom Penh
Phnom Penh

 

El día siguiente, personal del hotel nos llevan por una verdadera fortuna (12 dólares 3-4 horas por un tuk-tuk) a visitar el palacio real y los campos donde se exterminaban a los camboyanos durante el Khonner Rojo.

EL palacio real es muy parecido al de Bangkok, bello y muy bien cuidado.

Phnom Penh, Palacio Real
Phnom Penh, Palacio Real

 

 

Phnom Penh, Palacio Real
Phnom Penh, Palacio Real

El campo de ex terminación, no lo mejor del viaje para mi. Se trata de un recinto lleno de las calaveras de aquellos que murieron allí, con los fosos donde se enterraron a la mayoría de las victimas. Aunque el lugar intenta ser un recordatorio de la tragedia, para evitar que vuelva a ocurrir, a mi me resulta muy duro pasear o tomar alguna foto de un lugar donde se mataban a 300 personas diariamente, y donde no se mataban mas por falta de tiempo. Además, los que no morían en el mismo día, eran encerrados en cámaras oscuras, para evitar que se viesen unos con otros las caras… Es triste, muy triste, que estas cosas hayan sucedido hace tan poco, en 1979.

Esperemos que no vuelva a suceder.

Web del Okey Guesthouse: http://www.okay-guesthouse.com/

Día 2. Siem Reap. Visita a los templos de Angkor Wat.

Y por fin Siem Reap, los templos de Angkor…

Los templos son una pasada y parecen sacados de una película de Indiana Jones, es decir poco. Aunque la visita es relámpago (lo que muchos visitan en 3 o 7 días, nosotros conseguimos visitarlo en uno, casi nada), podemos apreciar que Angkor fue una ciudad como pocas hayan existido en el pasado.

Angkor, Camboya
Angkor, Camboya

 

 

Angkor, Camboya
Angkor, Camboya

 

 

A qué película os recuerda Tomb Raider
A qué película os recuerda? Tomb Raider?

 

 

Angkor, templos
Angkor, templos

 

Angkor, templos
Niños en Angkor

 

Por supuesto, Angkor es lo más visitado de Camboya. El problema es que el turismo masivo ha inundado la ciudad y los templos.Hoy en día, es el Benidorm camboyano. Solo se oye “Only one dolar”, que es lo que vale todo.  Tanto es así, que el precio de una botella de agua pequeña, o una pulsera, incluso cualquier plato para cenar en el puesto del mercadillo donde acudimos cada día, cuestan eso, un dólar. Solo dentro del mercado local, conseguimos encontrar una parte más autentica, donde la carne, el pescado, los vegetales, la peluquería, las máquinas de coser para los remiendos, nos recuerdan que la vida que por las noches se desarrolla en las zonas turísticas (propio de nuestras playas)no tiene nada que ver con la realidad que detrás se encuentra…