Estambul, Turquía
Estambul, Turquía

Cuando la gente cuenta de verdad….

 

 

Con Secil, una de mis mejores amigas, y más que una hermana para mi...
Con Secil, una de mis mejores amigas, y más que una hermana para mi…

 

 

Todos los que escribimos un blog de viajes, lo hacemos con la intención de describir lugares que visitar, orientar sobre dónde hospedarse o comer, o acerca de transportes. De lo que nos olvidamos muchas veces, yo incluida, es de describir a la gente del lugar que vamos a visitar; de dar una idea sobre qué nos vamos a encontrar al llegar, y si de verdad, vamos a disfrutar en nuestro nuevo país conociendo gente nueva o no.

 

Santa Sofía, Estambul
Santa Sofía, Estambul

 

Santa Sofía, Estambul
Santa Sofía, Estambul

 

 

En estos días, me está resultando especialmente triste leer todas las noticias relacionadas con Turquía, donde las malas noticias parecen no terminar. En este país que visito asiduamente, y donde me siento igual que si estuviese en casa, hay una multitud de gente maravillosa, gente que me atrevería a decir, se parecen mucho más a los españoles que los mismos vecinos portugueses. Gente abierta, honesta, que te acoge con los brazos abiertos, y que no te juzga ni te mira mal, al contrario de lo que muchos pensarán, por ser europea y no practicar su misma religión, más bien al contrario, muchos de los turcos que conozco, tienen más respeto con el resto de culturas que nosotros mismos, que nos creemos tan abiertos de mente. Por esa razón, y por todo lo que está pasando estos días, me apetecía, y mucho, escribir sobre esta cultura que empecé conociendo hace ya once años, pero a la que he tenido el placer de conocer mejor durante los últimos 3 años, a causa del trabajo.

 

Aya Sofia, Estambul
Aya Sofia, Estambul

 

 

Aya Sofia, Estambul
Aya Sofia, Estambul

 

 

Llegué por primera vez a Turquía de la mano de un viaje organizado (increíble, pero cierto), con mi madre como compañera de viaje, que entonces tenía 71 años y estaba más ágil que la mayoría de la gente del grupo. Por aquél entonces, 2.005, Turquía era un país turístico por excelencia, con una enorme cantidad de ofertas de viajes que invitaban a todos los viajeros a acercarse a conocer aquellas tierras. Jamás me había planteado ir a Turquía, nunca me ha seducido el Oriente Medio, y tuvo que ser la chica de la agencia de viajes, de la que había llegado a ser amiga, la que me empujó a reservar dos plazas para visitar el país.

 

 

Aya Sofia, Estambul
Aya Sofía, Estambul

 

 

 

Y nos gustó. Nos gustó mucho, aunque nunca pensé que llegaría a conocer tanto a los turcos. Con el tiempo, después de mucho tiempo, el trabajo llamó a la puerta, y con él la oportunidad de llevar Turquía como cliente. Poco a poco, empecé a conocer a gente que, en muchas cosas, eran exactamente igual a nosotros.

 

Con mi gran amigo Cansun
Con mi gran amigo Cansun

 

 

Con Adnan. A pesar de no entendernos muy bien, nos entendemos más que mucha gente que habla el mismo idioma.
Con Adnan. A pesar de no entendernos muy bien, nos entendemos más que mucha gente que habla el mismo idioma.

 

 

Por ejemplo, en una ocasión, me llevé a un grupo de profesores de universidad turcos a Estados Unidos, a que conociesen nuestra fábrica. Una noche, en pleno centro de Portland, iba conduciendo cuando me equivoqué. Como buena española, no se me ocurrió parar y ver qué hacer, sino que, sin pensarlo dos veces, dí marcha atrás toda la avenida por la que iba. Se asustaron? Para nada. Lo único que comentaron fue “Turkish way”, dando por sentado que era lo que ellos hubieran hecho en su país.

 

En otra ocasión, me llevaron a ver la universidad de Gaziantep, una de las zonas ahora imposibles de visitar, por su cercanía con Siria. Allí, me encontré una bonita ciudad, con mucha historia y mejor gente, ya que el decano y su secretaria, me dedicaron todo su día. No solamente me mostraron toda la universidad, sino que me llevaron a ver toda la ciudad y su historia, así como a probar el kebap típico de esa zona.

 

Más tarde, estuve en Erzurum, una de las zonas más islámicas de toda Turquía (ya casi en Irán). Aunque estuve en pleno Ramadán, donde es más complicado el encontrar algún lugar para comer durante las horas de sol, nuestro distribuidor allí, hizo todo lo posible por atendernos todo el día, y porque pudiéramos comer a nuestra hora. Por supuesto, también nos enseñó su mercado central y sus edificios más representativos.

 

Muchas veces, pensamos que la gente más creyente, van a ser unos terroristas también. Y esa creencia es algo que he tenido el placer de desmentir. Hace dos años, en otro tour por nuestra fábrica, el grupo de gente que venía de Turquía eran muy muy creyentes. No solamente no bebían alcohol, ni comían cerdo, sino que tampoco comían ternera, ya que se cocina en la misma parrilla que el cerdo. Pese a ser tan fervientes de su religión, resultaron ser el mejor grupo de los que he traído, ya que detrás de su religión, también hay personas con familias, con amigos, con sus miedos y preocupaciones, y la mayoría de veces, con un gran corazón. Os dejo una imagen de cómo terminamos en la playa de Canyon Beach, al finalizar el viaje….

 

 

 

Cañon Beach, Oregón
Con mis amigos turcos en Cañon Beach, Oregón

 

 

Así podría seguir durante horas. Han sido muchas visitas a Turquía, en las que he descubierto una hospitalidad que nosotros no tenemos. Es indignante lo que le está pasando a este país, y así lo quería plasmar en estas líneas.

No soy musulmana. No me gusta esta religión que incita a la guerra y mata gente, pero la religión no es lo único que hace a las personas, y no todas las personas son iguales.

 

Ojala pronto termine toda esta inestabilidad y todos los que negociamos y trabajamos allí, podamos reanudar nuestra actividad en este país tan bonito y acogedor.

 

Un paseo por el Bósforo, Estambul
Un paseo por el Bósforo, Estambul

 

Cenando en Estambul y escuchando la llamada a la oración.
Cenando en Estambul y escuchando la llamada a la oración.