La Toscana, nuestro aniversario.

 

 

Admitámoslo, las chicas de hoy en día todas somos muy chulas y muy valientes, y no necesitamos a nada ni nadie… pero: Qué pasa, cuando nuestra pareja nos prepara un romántico fin de semana en la romántica Toscana? Pues que nos derretimos! Qué vamos a hacer si no!

En este caso, al haber sido nuestra boda en Certaldo, un pueblecito de La Toscana, solamente con donde nos casamos, la victoria por parte de Bernat ya estaba asegurada, ya que esta región, se visite lo que se visite, es toda ella preciosa. Como hay muchos lugares más turísticos que los que hemos visitado esta vez, os voy a describir un poco Certaldo, así como todo lo que visitamos, para que cuando tengáis ocasión, las repitáis vosotros.

 

En primer lugar, este viaje era, uno para darme una sorpresa, y en segundo lugar, para probar más Chiantis, los vinos preferidos de Bernat (y también míos). Empecemos por la sorpresa…

 

Una tarde en Florencia, después de 8 años en mi caso, y unos pocos más en el de Bernat, es bienvenida, pero cuando te llevan a cenar a una taberna florentina, antes una bodega, en el barrio de Oltrarno, del año 1.200, se ganan más puntos. La comida, típica italiana con vino casero Chianti, y desde allí, concierto de ópera en una iglesia anglicana, donde pudimos escuchar a Puccini, Verdi y Rossini, mientras nuestra piel se erizaba con la voz de los cantantes, que eran de lo mejor. Qué cómo lo organizó Bernat? Con la agencia “City Discovery”, que organiza todo tipo de actividades en numerosas ciudades. Precio? 55 euros por persona, pero después de haberlo vivido, me pareció barato.

 

Ya en la región del Chianti, Radda en Chianti merece una visita, al ser un pequeño pueblo, en pleno corazón de la región vinícola, desde donde es posible perderse por numerosas carreteras comarcales, que nos llevarán a muchas bodegas donde probar el dulce manjar. Nosotros, optamos por seguir un camino de cabras, que nos llevó a Greve in Chianti, donde, después de visitar la oficina de turismo, que nos informó de todo, nos fuimos a “Le Cantine”, una bodega-restaurante muy curiosa: allí, compras unas tarjetas con crédito, y lo que haces es ir gastando el crédito en múltiples tipos de vino, de muchos precios, y con diferentes cantidades de vino. Es una manera de probar muchos vinos de diferentes bodegas, sin tener que limitarte solamente a una bodega. Luego también, el pueblo es muy bonito para visitar, aunque teniendo cerca la villa de Montefioralle, vale la pena que os acerquéis este pueblo en la montaña, que se caracteriza por estar amurallado, y hoy en día, es una de las joyas de la Toscana. En cuanto a restaurantes, la Taverna del Guerrino recuerda a lo que sería comer en casa de cualquier Mamma italiana….

 

 

 

Volviendo a Certaldo, aunque no es de los pueblos más turísticos de la Toscana, su parte antigua, Certaldo Alto, donde es posible subir con un antiguo funicular o bien en coche por detrás, es de visita obligada. El Palacio Pretorio (lugar donde nos casamos), uno de los castillos mejor conservados de toda la región, atrae a muchos visitantes, incluso en invierno, que es cuando vamos nosotros. También la trágica historia de Boccaccio, el eterno enamorado, que se refugió en las paredes de este pueblo para escribir su historia, el Decameron, hace que muchos historiadores y estudiantes aparezcan por allí, para poder ver su morada, y también ver una representación de lo que era su vida en aquella época.

 

En cuanto a dónde pernoctar, qué duda cabe, que el hotel Il Castello, con su decoración medieval y su posición en Certaldo Alto, no tiene competencia alguna. También su restaurante, con el mejor bistec a la Fiorentina que hemos probado, es una buena elección. Y si estáis por el palacio, y no queréis descuadrar vuestro presupuesto, existe un callejón escondido, cerca de la casa de Boccaccio, donde se encuentra el restaurante “Messer Boccaccio”, de donde me declaro adicta a sus pizzas y sus carnes. De hecho, estos días hemos observado a muchos locales acercándose allí para comer y cenar.

 

Ha sido un fin de semana para repetir, aunque la próxima vez, seguramente intentaremos ver la Toscana en primavera o verano, que es como se disfruta más. Un abrazo a todos.