Desde Tagbilarán, Filipinas.

Tabgilarán en Bohol,  o mi aventura para llegar a la reserva de los tartesos.

Un estrecho canal separa Cebú de Bohol, la provincia a la cual me dirijo. La República de Bohol, como la llaman con orgullo sus habitantes, se sitúa en las Bisayas Centrales, y supone la décima isla más grande de FIlipinas. Sus habitantes, hablan comúnmente el cebuano, al igual que los habitantes de la cercana Cebú, pero ni hablar de compararlos: son diferentes.

En verdad, la isla de Bohol es muy diferente ya de entrada a su vecina Cebú: aquí las montañas se solapan unas con otras, y las playas, son de mayor calidad que las vecinas. Para llegar hasta aquí, es posible hacerlo con ferry, y volver del mismo modo a Cebú, desde donde ya existen más combinaciones para salir del país.

Tagbilarán es la capital de Bohol. Muchos os preguntaréis para qué llegar hasta esta remota isla, que dentro de Filipinas no lo es tanto, y es que aquí se encuentran algunas de las atracciones por excelencia de Filipinas, como son las colinas de chocolate, la reserva del tarteso filipino, considerado el primate más pequeño, y la Isla de Panglao al suroeste, que alberga algunas de las mejores playas del país. En esta isla, pasé un largo fin de semana, donde solajmente hubo un fallo, y fue el llegar en la época de lluvias, que hizo que tuviese que ver todas sus atracciones bajo una espesa capa de agua constante que parecía no iba a terminar nunca. Por suerte, tuve un compañero todo este tiempo, Bratt, que como yo, estaba pasando allí unos días. Bratt es americano, y se ha mudado temporalmente para trabajar en Manila, lugar que no le emociona especialmente. Trabaja como profesor de sordomudos, y es curioso que todos los lugares a los que me lleva a comer con la moto que ha alquilado, son dirigidos por sordomudos. Al final, todos los círculos son pequeños y es fácil encontrar a gente que se mueve en tu entorno.

Cómo ir de Cebú a Tagbilarán.

 

Después de dejar Cebu, ciudad un poco menos ruidosa y sucia que Manila, pero si cabe mas peligrosa, conseguí llegar a Tagbilarán, tras pagar 80 pesos a un taxista que intento timarme de mil maneras, pagar los 10 pesos por entrar al muelles, comprar un billete casi de subasta en la oficina del muelle (si no estas 45 minutos antes y no lo has abonado no te lo guardan). AL comprarlo, puedes adquirir ida ordinario por 500 pesos o ida y vuelta (válido una semana) por 800. Primera clase sale por 600 ida o 1000 ida y vuelta. También hay tasa de embarque, claro, 25 pesos.

Cómo llegué a la reserva de los tartesos por mi cuenta, y posteriormente, a las colinas de chocolate.

 

 

Una vez en Tagbilaran, lo primero, como dice la guía, es visitar la oficina de turismo (y deshacerte de todos los que intentan venderte un tour a las colinas de chocolate. Los precios de la oficina de turismo superan mi presupuesto semanal, por lo que decido hacerlo por mi cuenta: me voy en motocicleta compartida hasta Dao, de donde salen los dahla-dahla y cojo uno dirección a Loboc, diciéndole que me pare en la reserva de los tartesos (unos monos que se supone están en peligro de extinción y son los mas pequeños del mundo). Por 15 pesos me llevan y me dejan a 500 metros de la reserva, donde si que me quedo sola en medio del monte. En la reserva hay solo 10, que el guía por 20 pesos se encarga de enseñarte. A la salida, de nuevo a la carretera a esperar un dahla-dahla que me lleve a Loboc (también 15 pesos), desde donde pasa el bus dirección a Carmen, que por 30 pesos me deja en la esquina de las colinas de chocolate. Allí, y diluviando, contrato una motocicleta por 60 pesos (la entrada del parque son 50 ) me lleva y me recoge, y ya de la carretera regreso en bus a Tagbilaran, esta vez por 50 pesos.

Tartesos, una especie en peligro de extinción.

 

 

 

Sobre las colinas de chocolate, decir que son Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En total, son 1268 conos de similar tamaño en menos de 50 kilómetros, cubiertas de hierba verde que en la época seca se vuelve marrón, de ahí que se llamen colinas de chocolate.

 

Las colinas de chocolate

 

 

 

Colinas de chocolate

 

 

 

 

 

Alojamiento.

Esta vez, me alojo en el Travellers Inn por solo 350 pesos (desayuno incluido), y donde se duerme bastante bien. Hay que decir que la ciudad es muy animada y se pueden hacer muchas cosas, al contrario de lo que dice la lonely planet.

 

 

Mi compañero y yo de visita turística.

 

Isla de Panglao

Bratt me ha llevado a ver unas cuevas en la isla de Panglao, donde se puede incluso nadar, hemos ido a Palm Beach, la playa de Panglao, hemos visto la antigua iglesia de Panglao, y finalmente le he acompañado a Cohol, donde hay unas cataratas impresionantes donde se puede nadar.

 

 

 

Baño en las cataratas

 

 

En conclusión, Bohol ha sido una de las muchas posibilidades que ofrece Filipinas que más me ha gustado.