Skiathos, la isla donde se rodó Mamma Mía…

 

Amanece en la isla…

 

No existe momento tan especial como el del amanecer. Ver como la ciudad se va iluminando lentamente, sus tejados van atrapando la luz del sol mientras los gallos cantan, hace que te sientas parte de un secreto que no debes contar…

 

Y así amanece en Skiathos, nuestro último destino.

 

Llegamos aquí provenientes de Krastraki y Kalambaka, donde Meteora nos había dejado un buen sabor de boca y pernoctamos en Volos, la quinta ciudad griega en tamaño. También esta ciudad nos dejó una agradable sensación de paz y tranquilidad, y si algo nos asustaba era llegar a Skiathos y que todo aquello que esperábamos encontrar desde hacía más de dos meses no se viese materializado. Pero no. Skiathos es un sitio mágico, espectacular. Las calles de Skiathos ciudad, empedradas, llenas de casitas blancas con puertas y ventanas azules, sus pequeñas tabernas griegas y miles de restaurantes para comer y cenar, sus tiendecitas… todo nos recuerda a una Ibiza ahora lejana pero con un sello propio, lleno de un idioma que aquí se vuelve más cerrado y con unos turistas más relajados que los que posee nuestra isla balear, y es que el turismo de Skiathos busca algo más que fiesta; aquí la presencia de Mamma Mía en el cine es más que patente; el único cine de la ciudad, proyecta el film 3 días por semana, y hay que comprar la entrada con antelación, si es que quieres ocupar uno de los 200 asientos del cine al aire libre… Al tratarse de una isla montañosa, no es posible acceder sino es por barco a la mayoría de calas y acantilados. Solamente un camino recorre la zona sur de la isla desde Skiathos ciudad hasta la laguna, el resto hay que contratar un barco e ir a ver calas, islas, rincones perdidos donde de repente aparecen turistas sumergidos en el agua, y cuando llegas entiendes que estén allí, porque no todos los lugares poseen playas de arena con coral, ni tampoco son tan azules, y aquí cada una de ellas se compone de todo un abanico de azules que van desde casi el blanco azulado hasta un turquesa oscuro, que nos indica que ya tenemos más de 20 metros de profundidad. Sobre el alojamiento, la Pensión Lais se encuentra localizada en una callejuela cercana al centro, pero en la zona alta. Sus dueños, Theo y su mujer, son encantadores. Y es que nada se agradece más que estar de vacaciones y encontrar a gente agradable en el camino que te hagan la estancia mejor, aunque supongo que lo mismo les ocurre a los cientos de ingleses, alemanes y franceses que pasan sus días aquí. Los griegos también ocupan una buena parte de las pensiones, siendo escasa la presencia de españoles. Sólo hay dos requisitos para venir aquí: traer una toalla y más de un bañador. La isla no vale para aquellos a los que no les guste la playa, aunque dudo mucho que alguien pueda decir “no” a este lugar…..

Skiathos
Skiathos, Grecia