Zhaoxing y Longsheng.

 
Después de Basha, el camino se dirige a Zhaoxing. El pueblo está poblado la minoría Dong, que todavía lleva el atuendo tradicional y habla el dialecto Dong. La carne en el pueblo dependiendo del día puede ser de rata, gato o perro, y también se pueden probar los saltamontes fritos. Además de la preciosidad de sus calles del río que transcurre por éste, también se pueden observar, entre los tintes negros de los trajes tradicionales, las antenas parabólicas. Zhaoxing está menos castigado por el turismo masivo, lo cual no deja de ser sorprendente en un país donde poco a poco los occidentales vamos invadiendo sus calles cada vez más.

 

Zhaoxing, China
Zhaoxing, China
 
 
 
De nuevo, al volver a Chongqing, nos subimos a un autobús para dirigirnos a Longshen y contemplar los bancales de arroz. Como novedad en el transporte en bus, esta vez la carretera está cortada, y a mitad camino nos hacen bajar con el equipaje, pasar la parte cortada de la carretera y seguir en otro autobús: un pequeño contratiempo nada importante si es está disfrutando del paisaje de montaña que tenemos todo el rato. Finalmente, llegamos a Shanjiang, agradable pueblo donde tomamos una furgoneta para ir a Lonsheng. La llegada a la guesthouse coincide con el recibimiento de la mamá naxi que aquí lo lleva todo, y que nos sugiere ir directamente por la noche (en ese momento son las 22 horas) a los arrozales, donde “caminando un poquito” al día siguiente podremos amanecer en el paraíso suecano que aquí poseen los chinos.
Accedemos, y finalmente nos encontramos a las 12 de la noche haciendo un pequeño trekking con linternas de poco más de una hora, para llegar a la parte más alta de una aldea, donde el que lo regenta (un poco mareado, por cierto), nos prepara la cena, regada con Tsingtao, of course. La cena, a las 2 o 3 de la mañana, resulta de las más divertidas del viaje. Hemos hecho un trekking en plena montaña china por la noche, después de todo un día de transporte, y finalmente estamos cenando en plena montaña, con un cocinero borracho que según se va acordando de los platos los va sacando. Una aventura más para contar a los nietos.
 
Longsheng, China.
Longsheng, China. Vistas desde nuestra habitación al amanecer.

 

Longsheng
Longsheng

 

 

Longsheng
Longsheng. Las señoras nos invitan a comprar alguna de sus artesanías.
 
 Finalmente, la visita a Longsheng y la caminata de la noche ha sido una de las mejores partes de nuestro viaje al sur de China. Pocas cosas tienen comparación a la experiencia de levantarte por la mañana y encontrarte en un lugar tan hermoso y tan auténtico en un país como China. La sensación de que somos los únicos turistas, no es en vano, ya que realmente, somos los únicos (y estamos en pleno mes de agosto).
Una vez más, puedo decir que el sur de este hermoso país es parte favorita. Hasta pronto.
Longsheng
Longsheng