Shanghai y sus 20 millones de habitantes son nuestra última estación. Aquí ya nos hemos ido separando, quedando unos y partiendo otros, y sólo Jorge y yo tenemos el mismo vuelo el dia de mi vuelta. Alfonso y Jose volarán dias después, y Lucia y Judith ya cogieron el suyo.
Shangai es gente, tráfico, rascacielos, animación. Después de Hong Kong no nos puede sorprender mucho, además de ser ya nuestra última etapa. Nos dedicamos a eso, a ver su parte nueva, el río, y alguna de las cosas que la Lonely recomienda, y por supuesto a comprar. En eso, después de donde venidos, sí que nos sorprende: se puede hacer shopping sin necesidad de arruinarse. Aquí disfrutamos un poco de gastar nuestras últimas monedas, y nos disponemos para 24 horas en total entre aviones, metro y bus. Como siempre, llego a Valencia prometiendo no volver a subir en un autobús en un año al menos… Veremos lo que durará mi promesa.