Resumen de mi viaje a Nepal.

 

Estupa de Swayambhunath
Estupa de Swayambhunath

 

Hace escasas semanas que aterricé proveniente de Kathmandú, aunque a veces me parece ayer. Al contrario que mucha gente, nunca puse Nepal en mi lista de lugares preferidos: si, quería ir, pero no estaba en mi lista de lugares a descubrir en un futuro inmediato. Sin embargo, el año 2017 ha llegado con demasiada gente a la que este hermoso país le ha cambiado la vida: la curiosidad podía conmigo, tenía que conocerlo ya.

 

Stupa de Swayambhunath

 

Qué podemos esperar de un viaje a Nepal.

 

Hablar de Nepal es hablar del Himalaya.

Muchos son los que allí acuden para poder escalar alguna de sus montañas, o ver los paisajes que tantas veces han visto en fotografías de amigos. En mi fuero interno, pensaba que me iba a encontrar los paisajes que en su día descubrí en el Tibet; naturaleza sacada de otro planeta.

En Nepal, he encontrado otro tipo de naturaleza, preciosa, si, pero no igual. Me ha sorprendido que fuera tan distinto, pese a estar hablando de la misma cordillera.

vistas desde Sarangkot

 

La gente me ha cautivado.

Si alguien me pregunta qué es lo mejor que he encontrado en este viaje, han sido los nepalíes. A pesar de estar enclavado entre sus dos grandes potencias, India y China, el carácter nepalí no puede ser más distinto al de sus países vecinos: la paz que aquí se respira no tiene precio, pasar una semana aquí te transporta a otro lugar, con un estilo de vida y una filosofía totalmente diferente a la nuestra, mucho más pausada y espiritual.

 

Trabajos artesanos en Swayambhunath

 

 

También el sentido del humor de los nepalíes me ha sorprendido y nos ha dado muchos buenos momentos durante el viaje. Se ríen de todo, no se preocupan por nada, no se agobian como nosotros, y se lo pasan bien, con lo poco que tienen.

Tuvimos un guía durante el viaje,Bishnu, que, cada vez que había un contratiempo, con un “oh la la!” arreglaba el mundo. Grande Bishnu.

 

Kashiram Dhakal, nuestro conductor en el viaje. Kashi llegó a ser un amigo para nosotras, y un gran compañero de viaje.

 

Bishnu Bhattarai, nuestro guía en la montaña; con él hicimos varias caminatas en los alrededores de Pokhara. Su sentido del humor, ha sido una constante durante todo el viaje.

 

 

Decían que este era el país del trekking y de las caminatas, y, en efecto, lo es. La mayoría de los que aquí llegan es poder tocar las montañas con la mano. Aunque no me considero una experta en este país, ya que solamente he estado quince días, y cualquier país necesita mucho más para conocerlo bien, si que he visto que, se haga lo que se haga, en todos los lugares existen bellos paisajes que recorrer, y lugares donde contemplar paisajes que quitan el hipo. No se puede llegar hasta allí y no realizar alguna caminata, o visitar alguna cueva. Es parte del viaje.

 

Lago Begnas, Pokhara

 

 

Estamos en el país del yoga y la meditación. Si, lo estamos. Habrá otros destinos también adecuados para realizar estas prácticas, pero aquí se respira una paz que difícilmente vamos a encontrar en otros lugares del mundo. Aquí podemos combinar la experiencia de un retiro con las caminatas por el Himalaya, o con paseos por el lago, o simplemente, descansar en el retiro y practicar las actividades propuestas. Me sorprendió la gran cantidad de gente viajera de todo el mundo que se apeaba en el retiro donde estábamos para pasar unos días y desconectar de la rutina en la que finalmente se convierte un viaje un viaje por el mundo.

 

Pokhara, bajando del retiro

 

Vistas desde la Estupa de la Paz, Pokhara,

 

 

El Patrimonio de la Humanidad de la mano de Kathmandú.

Una amiga mía, Ana Gómez, me escribió hace pocos meses un post sobre el shock que te puede dar un país asiático cuando llegas por primera vez, y las ganas que te entran de correr y volver a tu casa. Cuando llegamos a Kathmandú, mis compañeras flipaban. Y es que esta ciudad es de las más concurridas, sucias y llenas de todo lo imaginable y sin imaginar que te puedas encontrar: si hace buen tiempo, malo, porque necesitas un pañuelo para cubrirte y no morir de tanto exhalar polvo; si llueve, peor, porque es un barrizal; y luego nos dicen que Kathmandú es Patrimonio de la Humanidad y que es uno de los diez primeros lugares recomendados por muchas guías de viaje para visitar en el 2017…. A ver, ¿cómo nos explicamos esto? ¡Parece irreal!

Kathmandú sorprende…

Pero no, no lo es. Kathmandú tiene algo que engancha; es uno de esos lugares que cuando ya llevas unos días te encuentras que te resulta cómodo, que te divierte, proporcionándote una vidilla que pocas cosas te pueden dar. Hay lugares que te sorprenden la primera vez que los ves: Kathmandú te sorprende día a día: que hace sol, esquivamos una cosa; que llueve, encontramos las mejores fotos del viaje, con los nepalíes haciendo de las suyas para evitar nadar por las calles de la ciudad.

 

Calles de Kathmandu durante el monzón

 

Cables en Tamel, Kathmandu; me hubiera gustado ver cómo arreglan cualquier desperfecto con la luz…

 

En la periferia de Kathmandú, las estupas de Boudanath y Swayanbhunath, nos transportan a otra realidad dentro de esta urbe, a una paz que parece difícil encontrar en este caótico lugar, y que, sin embargo encontramos.

 

Estupa de Boudhanath, Kathmandu, Nepal
Estupa de Boudhanath, Kathmandu, Nepal

 

 

 

Subida a la estupa de Swayambhunath o templo de los monos
Subida a la estupa de Swayambhunath o templo de los monos

 

 

A escasos 10 kilómetros de la ciudad, aunque no parece ni que hayamos salido, nos encontramos las antiguas capitales del Valle de Kathmandú, Patan y Baktapur… solo entonces terminamos en entender el misterioso título de “ciudad que debes visitar durante el 2017”… si, hemos hecho bien en llegar hasta aquí…

 

 

Bhaktapur, Nepal
Bhaktapur, Nepal

 

Nepal es un país pobre.

A muchos les puede resultar muy evidente, pero cuando se viaja hasta aquí uno se da cuenta de que la realidad es la realidad. A simple vista, resulta muy atractivo un viaje a Nepal, donde hay casi más orfanatos que niños, pero la realidad es dura (sin llegar a la realidad india, que todavía es más). No hay que ir pensando solamente en ver cosas bonitas y agradables a nuestros ojos: visitar uno de los países más pobres del mundo lleva parejo la realidad de su sociedad, pobre, sin recursos, y que sufre cientos de muertes cada vez que ocurre un desastre natural.

 

Hay que ir preparado, para ver cosas que no nos van a gustar demasiado, porque nos acercan a un mundo que a nadie le resulta cómodo. En mi último viaje, tuve dos compañeras de primera, que se adaptaron a esa realidad sin pestañear, pero no siempre es fácil aceptar esa otra realidad. Nepal es Nepal, para lo bueno y para lo malo.

 

Nepal

 

 Nuestra Ruta por Nepal

Colegios nepalies
Colegios nepalies

 

Al igual que muchos países, es posible hacer varias visitas a este país, y no repetir ningún destino. En mi caso, hemos hecho uno de los itinerarios clásicos, aunque no por ello ha dejado de ser bonito e interesante:

  • Kathmandú, donde hemos visto Tamel, las stupas de Boudhanath y de Swayambhunath, el centro de Kathmandú y su mercado local, y por supuesto, Patan y Baktapur. También dedicamos una tarde a Pashupatinath.
  • Subida a Nagarkot.
  • Visita a Manakamana y su templo, donde subimos en teleférico.
  • Bandipur
  • Pokhara, donde recorrimos gran parte de sus alrededores, como iré explicando los próximos días.
  • Centro de yoga y meditación.
  • Vuelta a Kathmandú.

 

Patan en Kathmandu, Nepal
Patan en Kathmandu, Nepal

 

La sensación que me ha quedado después de este viaje, es que tengo que volver y ver las muchas cosas que me faltan.

Phewa Lake, Pokhara
Phewa Lake, Pokhara

 

¿Cómo moverse por Nepal?

Por circunstancias profesionales, este viaje ha sido bastante cómodo para mí, y nos hemos movido en coche privado todo el tiempo. Sin embargo, es posible tomar alguno de los autobuses locales, o bien los autobuses turísticos que llaman ellos; en la mayoría de las ocasiones, aunque se contrate un tour o un guía, este tipo de autobuses, más cómodos que los tradicionales, es el modo de moverse para la mayoría de visitantes.

 

Manakamana Temple, se puede subir en teleférico o andando, pero para subir andando se necesita tiempo… y ganas.

 

 

En otras circunstancias, hubiera sido también mi modo de moverme por el país. No obstante, ir en coche privado nos ha dado unas ventajas muy grandes, en cuando horas de salida, y sobre todo, para ver cosas; teniendo en cuenta la infraestructura del país, tener un coche te permite llegar a muchos lugares a los que seguramente se podría llegar, pero necesitaríamos muchos más días y más tiempo para planificar.

Aprovechar el tiempo…

En Pokhara, hemos visto muchos lugares apartados en poco tiempo, pudiendo aprovechar mucho mejor cada día de nuestro viaje, y teniendo más tiempo libre. También hemos podido llegar a Bandipur, una remota aldea que ha sido una de las mejores partes del viaje, y donde no hubiéramos llegado en autobús turístico.

 

 

Autobús local nepalí

 

Viajar a Nepal siendo mujer.

En las últimas semanas, estuve leyendo que Nepal era uno de los países más peligrosos para viajar siendo mujer.

Francamente, y aunque es verdad que siempre puede pasar algo, no he percibido ninguna sensación de peligro en ningún momento, ni he tenido la impresión de que nos miraran, ni a mi ni a ninguna de mis compañeras de viaje, más allá de la curiosidad de ser extranjeras en otro país.

Al contrario que en la India, donde si que nos pidieron matrimonio en alguna que otra ocasión, y la sensación de seguridad era mucho menor, en este país nadie nos ha molestado. Es verdad que íbamos con un conductor y el guía, pero aún así, estuvimos muchas tardes solas, incluso salimos más de una de nosotras a dar una vuelta durante los días de viaje, en Kathmandú, Pokhara o Bandipur, y nunca tuvimos problemas.

Adáptate a las costumbres locales…

No obstante, siempre hay que ir con cuidado, y comportarse acorde a las costumbres del país, sin llamar excesivamente la atención.

La única vez que alguien se metió conmigo fue cuando me encontré con estas chicas, y me raptaron para una foto en grupo…

 

En Bandipur, en una reunión de chicas….

Presupuesto comidas.

Una de las partes más divertidas del viaje ha sido la del presupuesto para las comidas; muchas veces, me gastaba la friolera de 1000 rupias, y luego me asustaba. No contaba el haber comido o cenado en un mega pijo restaurante a las orillas del lago y con wifi, música y buena cervecita mientras cenaba, no: me había gastado 1000 rupias, lo que al cambio significa 8,24 euros.

En general, y durante todo el viaje, nos hemos gastado de 400 a 1000 rupias comiendo. La mejor opción para ahorrar en comidas es no beber cerveza, y comer el plato tradicional nepalí, del que os dejo una foto. Yo hice todo lo contrario durante todo el tiempo: estaba condenada a las 1000 rupias…

 

Gastronomía en Nepal
Gastronomía en Nepal