Saboreando Manila….

 

 Malate es a Manila lo que Kao Shan para Bangkok, el barrio de los mochileros. Al subir al taxi en el aeropuerto, no hace falta que digas dónde quieres ir: ellos lo saben. Y aquí, mientras saboreo una deliciosa cena y la luz de la calle empieza a desaparecer, hago memoria de todo lo acontecido en el día de hoy aquí, en Manila. 
 
 
El viaje hasta Manila fue igual de interesante que está siendo la visita a la ciudad filipina. Volar desde Kota Kinabalu en el Borneo malayo, es relativamente fácil, ya que Air Asia tiene vuelos con precios espectaculares. Kota Kinabalu se encuentra muy cerca de Brunei, de hecho, pensé en acercarme, pero lo dejé para la próxima ocasión. En el aeropuerto, conozco a Rolly, un veterinario filipino de mi edad, que volvía a casa a pasar sus vacaciones. Rolly trabaja en Brunei, país que me dice es muy aburrido. Por eso, siempre que puede, vuelve a casa a ver a sus familiares y amigos. Me río cuando leo su apellido, “Billones”; su segundo nombre es Javier, que, junto con Juan, conforman algunos de los más comunes legados que dejaron nuestros antepasados. Me dice que mi apellido también es común aquí, así como el nombre de Rosa, Isabel, Gloria, Lourdes, Mercedes, y tantos más.
Y es que Filipinas es un cruce de culturas, un mix con influencia india, musulmana, población japonesa, china, y, como no, española. Hay que entender todo su pasado para poder entender su presente. Filipinas, era un lugar de paso para comerciantes indios. Aquí la población eran los negritos, una tribu. Se cree que hace más de 30.000 años todas estas islas ya estaban poblada, aunque no fueron los árabes, hasta el siglo XIV, cuando ya dejaron una huella que todavía perdura en el presente.

Intramuros, Manila

 

Nada hubiese sido lo mismo si a nuestros ancestrales Reyes Católicos no les hubiese dado por conquistar. Seguramente, el español e inglés no hubiesen derivado en el tagalo, la lengua local, o muchos no sabrían ni colocar España en el mapamundi. Quiso la historia que así fuera, y Fernando Magallanes, fue el primero en llegar a Cebú en 1521. Sin embargo, Magallanes perdió la vista, y fue Miguel López de Legazpi, en 1535, el que luchó por estas hermosas islas e izar la bandera española. Solamente 5 barcos con 400 soldados, cinco monjes agustinos y 200 soldados que tuvieron el detalle de mandarle más tarde, iniciaron la conquista, quitando Cebú a los portugueses en 1967 (para que digan que luego nos tienen manía… será por falta de motivos).
El nombre de estas islas fue primero “Archipiélago de San Lázaro”, pero como los conquistadores por aquél entonces eran tanto de quedar bien con el monarca de turno, llegó Rui López de Villalobos y le puso Filipinas, en honor a Felipe II. Sin más. Como la reconversión al cristianismo estaba costando, no hubo otra que suavizar la fe para los nativos, y la Santa Inquisición, permitió muchas cosas que en la madre patria eran consideradas crimen de primer grado.
Así, como quien no quiere la cosa, fueron pasando los siglos, tres siglos y medio en total, y cuando vinieron los salvadores a rescatar a los filipos con su bandera americana, hicieron lo propio: plantar la suya, y aunque la independencia les llegó como a todos, y los aires de libertad, el país, desgraciadamente, ha sufrido a más de un dictador, así como a muchos políticos que, a parte de llenar sus arcas personales, no han hecho gran cosa por país.
Aún así, estas tierras sorprenden por sus gentes amables, con una sonrisa constante para todo el turista, tan amables, que a veces piensas que únicamente quieren sonsacarte algo, pero no, es curiosidad por saber qué vas a ver en su país, a qué isla vas, o qué te está gustando más de su tierra. Se me acercan unas señoras mayores que pasean por Intramuros, y que hablan español. Rápidamente, la pregunta del millón: “oye, y tu marido dónde está?”. Les digo que no tengo, y se llevan las manos a la cabeza. En algunos lugares, todavía no se concibe el ver a una mujer sola viajando, aunque, como veremos más adelante, sí que viajan algunas de ellas. Sigo caminando mientras visito Intramuros, y me subo a un jeep.

 

 

 

Barrio de Intramuros, Manila.

 

 

Aquí me miran curiosos, pero nadie dice nada. Manila es una ciudad con un caos considerable, y no hay tiempo que perder durante la semana laboral. En este aspecto, la capital me sorprende, porque los países asiáticos suelen ser más tranquilos que los occidentales, pero aquí, hasta la religión es occidental…  Paseo por sus interminables calles de nombres con solera: la calle Rosario, o Santa Cruz, la Plaza de España… Llegas a Manila, y, por unos momentos, tu patria parece estar ahí…

 

 

 

Manila es una ciudad caótica
 
 
 

 

 

Datos prácticos de Manila.

 
 
Como datos prácticos para llegar a  Manila, decir que hay muchas estaciones de autobuses, aunque el mejor transporte con diferencia para trayectos cortos son los jeeps (7 pesos = 1 euro aprox.),. Los ricksaws sólo intentan sacarte dinero, y los taxis, dada la congestión que tiene la ciudad, no sale a cuenta. En el friendly guesthouse, lugar donde estoy alojada, la habitación compartida vale 375 pesos, y la individual 650 pesos (también compartes baño), y 10 pesos dejar tu equipaje aquí, por día. la mayoría de los hoteles son más caros.

Jeeps en Manila….

 
 
Acerca de cómo ir del aeropuerto a la ciudad, hay que bajar del aeropuerto de Clark (Vuelos Air Asia), y coger el bus hasta SM Megamall, y de allí un taxi (aqui no hay opción). Si coges un vuelo doméstico, vas a la terminal 2 de Manila (Todos los de Air Philipines y otras compañías similares), y también esta la terminal 1, pero ésta se usa más para internacionales.