Koh Lanta, la isla de la tranquilidad en Krabi…

Koh Lanta, Tailandia….

Krabi, Koh Lanta y Koh Phi Phi.

Erasé una lista llamada Koh Lanta, situada al suroeste de Tailandia, en el Mar de Andamán. En esta isla, cuya temporada seca iba desde noviembre hasta abril, se podía disfrutar de numerosas actividades; quizás no era tan bulliciosa ni estaba tan poblada como su vecina Koh Phi Phi, sinónimo de fiesta en el Mar de Andamán, pero sus numerosas guest houses, y sus animados restaurantes, con sus terrazas mirando al mar, hacían las delicias de quienes allí acudían, como final de su viaje alrededor del país de las sonrisas.

Así, un día de enero, llegamos nosotros a Koh Lanta. Veníamos a través de un vuelo procedente de Krabi. A Koh Lanta, se puede llegar a través de Krabi, o bien por Trang. En ambos casos, hay vuelos directos desde Bangkok con varias compañías, y nosotros lo hicimos vía Lion Air. Al llegar por la noche, no tuvimos elección, y nos quedamos en la capital de la zona, Krabi, aunque debo decir, allí disfrutamos de una de las mejores veladas y cenas de nuestro viaje.  En Krabi, nos alojamos en la Baan to Guesthouse, donde por 11 euros, tuvimos una habitación doble más que limpia, y nos organizaron el transporte compartido a la vecina Koh Lanta. Además, pudimos disfrutar de una cena en la zona del embarcadero, donde más de una decena de puestos callejeros ofrecían platos tailandeses que podemos decir, fueron de las mejores comidas de todo el viaje. Al día siguiente, una mini van pasó a por nosotros a la hora acordada; pasamos a por un par de huéspedes más, y nos llevaron al muelle, desde donde tomamos el barco a la isla de nuestro destino.

Una vez en Koh Lanta, y después de esquivar a docenas de taxistas que nos pedían precios desorbitados, negociamos con un conductor y compartimos el transporte hasta nuestro hotel.

Sobre nuestro alojamiento, solamente podemos decir maravillas: el Gooddays Lanta Beach Resort, es un hotel situado junto a la playa, con una piscina y una terraza maravillosa. Las pequeñas casitas, se acomodan entre los árboles, y aunque básicas, tampoco hace falta mucho más, en un lugar donde la playa y la tranquilidad lo inunda todo. Por el precio de 117 euros para 3 noches (desayuno incluído), pudimos disfrutar de la isla, y de algún que otro masaje de los que el hotel ofrecía. Por la orilla del hotel, es fácil llegar a muchos hoteles más y restaurantes, siendo el más cercano a nuestro hotel nuestro preferido.

Para más información, pincha aquí: Good Days Lanta Beach Resort

A pesar de que la isla no tiene todas las atracciones de las que disfruta su vecina Koh Phi Phi, eso no quita que sea imposible pasártelo bien; en Koh Lanta, se puede practicar snorkeling, alquilar una moto y dar la vuelta a la isla, visitar el Koh Lanta National Park, y las cuevas de Khao Mai Kaew. Además, hay numerosos tours para visitar otras islas, o para ir a Koh Phi Phi, que fue nuestra opción. Los tours, se venen en infinidad de lugares; nosotros elegimos el restaurante donde íbamos todas las noches a cenar, el Tiwlay Restaurant.

En conclusión, la isla ofrece todo el relax del que seáis capaces de disfrutar, y la posibilidad de una cervecita enfrente del mar… qué más se puede pedir… hasta la próxima….