Hungría, llegada a Eger.

Hungría, llegada a Eger.

 

Llegamos a Budapest en un vuelo de Wizz Air, que hace el recorrido desde Madrid a Budapest cada día. Aunque el vuelo no estuvo mal, en nuestro caso, Bernat lo recuerda por la estrechez de sus asientos, que hizo que no pudiese sentirse cómodo en todo el trayecto. Una vez allí, existen unos microbuses (que se pueden pedir allí mismo en el mostrador del aeropuerto), y que tienen servicio para llevarte a la puerta del hotel. De verdad que valen mucho la pena, para no ir dando vueltas innecesarias. El hotel? el hotel Happy, happy se quedaron ellos, es infame. Ya no os digo más.

El día siguiente, después de un pequeño paseo en el cual ya vemos parte de la ciudad, llegamos a la estación de trenes, donde compramos nuestros billetes a Eger, y donde llegamos en poco más de una hora. Allí, lo primero que nos llama la atención, según vamos caminando hacia nuestro hotel, es lo mucho que comen helados estos húngaros, están todas las heladerías llenas de gente!. Esta vez, nuestro hotel, sí que es un acierto: El Hotel Szent Istvan, ya en la zona de montaña, es un hotel bastante bueno para descansar. Aunque su personal no habla mucho inglés, y es difícil comunicarse, los días que aquí pasamos disfrutamos de la tranquilidad de la zona y de las muchas cosas que hemos podido hac

Estación de trenes Budapest.
Estación de trenes Budapest.

 

Qué hacer en Eger?

  1. En primer lugar, callejear. Eger es una ciudad con un centro muy bonito, lleno de agradables restaurantes y de multitud de tiendas y lugares donde disfrutar de un café. Al mismo tiempo, es obligada la entrada a la basílica, muy bien conservada y en pleno centro, así como la visita al museo del Mazapán (Kopsik Marapania), donde podréis ver un museo bastante curioso y con multitud de cosas hechas con este dulce. No os perdáis la habitación rococó completamente hecha con mazapán.
  2. Una visita a Eger no está completa si no se visita el Castillo, aunque sólo sea por el bonito paseo que lleva hasta él y las calles de su recorrido.
  3. Aunque todo esto está muy bien, donde realmente nos divertimos, fue en los baños de Eger, que podréis encontrar casi enfrente de la basílica,  donde por unos $10, podéis disfrutar de un día entero de baños en sus piscinas. Yo llegué a practicar aquagym con todas las señoras allí presentes, y fue divertidísimo.
  4. la segunda parte más divertida de Eger, vino de mano del Valle de las Mujeres Hermosas, un hermoso paraje un poco alejado de Eger, pero al que nosotros llegamos caminando, y donde al llegar, te encuentras con una plaza muy grande, llena de pequeñas bodegas, donde es posible ir probando todos los vinos de la región. Además, comer en los restaurantes es posible, la comida está buena, y el precio bastante asequible. En general, si en algo se que todo  es más barato que en la capital húngara.

 

eger

 

Qué ver alrededor de Eger?

Cuando decidimos ir a Eger, nuestra duda era entre Miskolc, para poder llegara Lillafüred, o bien ir a nuestro destino. Si al final nos decidimos por Eger, fue porque había más cosas que ver, y lo que hemos hecho, ha sido ir un día a Lillafüred y ver el lago. Por qué ir a Lillafüred? Porque tiene un lago precioso, y un castillo hotel sacado de un cuento de hadas, más un jardín donde es un verdadero gusto perderse. Además, el recorrido para ir allí, se puede hacer en un antiguo tren de madera, que penetra en el bosque, y desde donde se ven todos los pueblecitos alrededor de Miskolc. Una auténtica delicia.

Aunque nos gustó mucho estar en Eger, si que recomiendo el visitar Lillafüred. Para llegar, hay que coger el tren a Miskolc, (hay que hacer un transbordo, pero la gente te lo indica), y ya en Miskolc, coger el tranvía que va hasta la salida del tren de madera. Aunque no se habla mucho inglés en la zona, la gente como puede te lo indica.

Museo del Mazapán, Eger
Museo del Mazapán, Eger

 

Dónde comer en Eger?

Si hay un lugar donde disfrutamos de nuestra cena, fue el restaurante Excalibur Kozepkovi, cerca de los baños, donde se disfruta de un ambiente medieval (solamente está iluminado con antorchas), y la sopa de pan, simplemente increíblemente buena. Además, el vino buenísimo.

 

También cenamos un día en el hotel (es una bodega en auténtica regla), el problema, es que el personal no entiende casi nada de inglés, y era difícil comunicarse. En general, parte del encanto de Eger, es que no está muy explotado turísticamente, y sólo los húngaros llegan allí de vacaciones.