Hong Kong.
Si le pregunto a alguno de mis compañeros si les gustó Hong Kong, probablemente no sabrán que contestar. Su primera impresión, después del alojamiento sórdido e increíblemente asqueroso donde pasamos las noche que allí estuvimos, creo que marcaron mucho su opinión, sin olvidar que la mayoría de ellos son más amigos de los pueblecitos pequeños y tranquilos. A mi Hong Kong me cautivó ya la primera vez que estuve, camino de Kunming, donde mi guest house fue bastante decente y la zona elegida para cenar también. La segunda vez, con mis compañeros, consiguió igualar el segundo puesto de “ciudad que más me ha gustado después de Londres” a Nueva York, al divisar la isla con todos los rascacielos iluminados. Simplemente me fascinó.

A pesar de mi opinión, los datos indican que Nueva York es la primera ciudad en números de rascacielos en el mundo, y Hong Kong la segunda. Pero sigamos.

Hong Kong, o puerto fragante en cantonés, es una mezcla de todo tipo de gente y culturas. Aquí convive el idioma cantonés, junto con el mandarín y el inglés. Las religiones y razas también están entremezcladas en la ciudad.

Desde el punto de vista económico, es la segunda bolsa en el mercado de valores de Asia (seguida sólo por la Bolsa de Tokyo), el centro financiero más importante de toda China (por su libertad en el número de transacciones económicas, uno de los más altos del mundo), y su alta presencia de empresas internacionales ubicadas allí, contrastan con la presencia de algunas de las playas más bonitas de Asia, inexploradas algunas de ellas y que nos vuelven a quedar pendientes a nosotros también. Conocida por su cine internacional, (Bruce Lee o Jackie Chan son algunos de sus actores más famosos), y a pesar de que no es la ciudad con más puntos turísticos, es uno de los núcleos del ocio asiáticos más importantes. Así, visitamos la ciudad durante dos días, hicimos el shopping correspondiente, y de allí pasamos a Macao, también digno de ver. Lo peor? Nuestro hotel. Lo mejor? La noche y sus luces iluminando toda la ciudad. Todo un tributo al neón.