Gyeongju

 

 

Nos desplazamos al sur, concretamente a la costa este, donde al contrario de todas nuestras previsiones, hace todavía mas frio que en Seoul. Aquí tropezamos con un viento siberiano no apto para españoles deseosos de ver monumentos. A pesar del inmenso frio, la pequeña ciudad de 260000 habitantes parece llena de vida. Las famosas tumbas conviven junto con una ciudad llena de peluquerías, restaurantes coreanos típicos, tiendas de electrodomésticos y panaderías locales que fabrican un pan especial, que al parecer no se fabrica en ningún otro lugar de Corea.

Las visitas a las tumbas de la ciudad, se puede realizar sin ningún problema paseando. Para el resto, es necesario un tour con el bus de la oficina de turismo o bien ir cogiendo autobuses. Debido a la falta de tiempo, optamos por la primera opción,
El recorrido es espectacular. El verano debe de ser todavía mas bonito, pero no es el caso, y para los que algún día vengan hasta aquí, solo recomendarles que si lo hacen en invierno capturen antes un disfraz de oso.
La Nochevieja esta cerca. Aquí nadie entiende ingles y tenemos que buscar donde es posible pasarla.