Un paseo por Gante y Brujas.

Visitar Gante y Brujas estaba en mi lista desde hacía mucho tiempo, y también en la de Bernat. Brujas, proclamada por muchos como ciudad de cuento de hadas, famosa por sus chocolates, sus innumerables cervezas belgas, y su arquitectura, era objeto de deseo por parte de los dos. Gante, a la que le habíamos dedicado menos atención, comenzó a proyectarse como un destino donde ir, cuando empezamos a leer a otros viajeros, que nunca se decidían sobre si les gustaba más Gante o Brujas. A toro pasado, debo decir que Brujas nos enamoró, y eso que la visitamos un día lluvioso, durante unas horas, y con un frío que nos obligó a comprarnos sendos gorros para protegernos del viento que corría por sus calles. Su centro histórico, la plaza Burg, con todas sus fachadas de colores y sus innumerables puestecitos (encontramos todas las plazas de Brujas llenas de puestecitos, ya no sólo los habituales, sino también los que se dedican a la Navidad), sus fachadas de piedras y sus calles serpenteantes… todo nos encantó. Aunque es posible visitar muchas cosas, el encanto de Brujas reside en sus calles, y lo que sí que visitamos, por consejos de Tripadvisor, fue la “De Halve Hann” (Straffe Hendrik), una fábrica de cerveza situada en el centro, donde tenéis bastantes pases para poder visitar la antigua fábrica con un guía, y que te va a llevar, cerveza final incluida, a un paso atrás en el tiempo, y te va a mostrar parte de la historia de la cerveza en Bruselas.

Ya en Gante, que fue nuestro punto neurálgico durante los dos días que estuvimos en Bélgica. Allí pudimos ver el por qué los viajeros no consiguen decidirse por una u otra ciudad; y es que Gante en sí, es también espectacular: vale la pena un paseo por el río, donde se encuentran los antiguos muelles, y muchas de las casas, han sido convertidas en restaurantes. Ya más arriba, es posible observar y visitar el castillo medieval, y todo el barrio medieval que le rodea, que aunque tiene algunos restaurantes, es principalmente lugar de residencia de los belgas, por lo que no se nota el turismo tanto como en Brujas. De nuevo, el encanto de Gante reside en sus calles y plazas, solo que más monumental que Brujas. Especialmente, me impactó su catedral, en el centro de Gante, pero como en muchos otros lugares, se necesita más tiempo para ver realmente la ciudad.

Cómo ir…

 Desde Madrid, es algo relativamente fácil. Los vuelos de Ryanair a Bruselas (al aeropuerto de Charleroi), te permiten la opción a tu llegada, o bien de ir en tren a Bruselas, donde tienes que apearte en Brusells Midi,  y de allí cambiar a otro que te lleve directo a las dos ciudades, o bien, como hicimos nosotros, coger un autobús que te lleve directamente a Gante, y que es el mismo bus que seguidamente se dirige a Brujas. La compañía, www.flibco.com, tiene bastante servicio de autobuses, y en el caso de Gante, te deja al lado de la estación de trenes y autobuses, que en este caso, están juntas.

Hoteles

Nosotros estuvimos en dos hoteles. Aunque los dos estuvieron bien, nos quedamos con el segundo:

  • Hotel Monasterium PoortAckere. Es un antiguo monasterio, donde todavía es posible oir cantar a los monjes. Está muy céntrico, y desde allí, es posible visitar todo a pie. El problema que le encontramos, fue que es bastante antiguo, y había mucha humedad. Al haber estado en días de lluvia, todavía lo notamos más. (Precio: sobre 77 euros). El personal encantador.
  • Hotel Onderbergen. Muy cerca del anterior. Como en el anterior, los recepcionistas también hablaban español (la recepcionista es española) Aunque esto no es un problema para nosotros, sabemos que para mucha gente lo es. El hotel es pequeño, las habitaciones son minúsculas, pero están muy bien acondicionadas y nos encantó estar allí. Además, pudimos cenar en el pub irlandés que es propiedad del hotel, el Patrick Foley’s, y también nos gustó mucho. (Precio: 69 euros). Aquí también, recibimos muy buena atención por parte del personal del hotel.

Cafeterías y Restaurantes:

  • Para desayunar, estuvimos todos los días acudiendo a Exki, al lado del Mc. Donalds, un lugar de comida orgánica muy concurrido por los locales. Volveríamos en otro viaje.
  • En el restaurante Faits Divers de la plaza de la catedral, probamos una deliciosa carne especialidad belga, junto con una Delirius Tremens, que se ha colocado entre las primeras de las cervezas preferidas por los de esta casa.
  • Además, el citado Patrick Foley’s, prepara unas hamburguesas increíbles para cenar, y el ambiente y la atención de su servicio es muy buena.
  • Una de nuestras comidas fue en el restaurante turco Ankara. La comida está muy bien, y os lo dice una que visita todos los meses Turquía y conoce algo de su cocina.