El banquete de Severo Arcángelo.

Escrito por Leopoldo Marechal.

 

Hoy nos vamos de viaje, pero hacia una novela de aventuras que nos presenta mi amiga Ana Urunaga, autora de la web  Un libro es un mundo aparte. Aunque su web se centra en el mundo de la literatura, a través de sus reseñas de libros nos hacen viajar a otros mundos e historias. Cuando lees una de sus entradas, ya no estás sentada en tu sofá, leyendo, sino en la vida de los personajes del libro. Marcos, también un amante de la literatura, colabora con ella. Juntos dan vida a esta maravillosa web que he tenido el placer de descubrir hace poco.

 

A continuación, vamos a conocer un libro de aventuras o suspense, según como lo quisiéramos llamar: “El banquete del Severo Arcángelo”.

 

El banquete del severo arcángelo
El banquete del severo arcángelo

 

Texto escrito íntegramente por Ana Urunaga

Del poeta, ensayista, dramaturgo y novelista argentino Leopoldo Marechal, El banquete de Severo Arcángelo es uno de sus textos más difíciles de entender por sus altos contenidos metafóricos y filosóficos que dan lugar a diferentes interpretaciones, ¿Qué hay detrás de toda la novela? ¿A qué está haciendo referencia?

“Es una novela de aventuras, o de suspenso como se dice hoy”. Una de las características particulares que presenta el libro es que precisamente pone al lector en vilo sobre lo que en definitiva será el Banquete. Es que si la preparación es tan grande hace suponer y hasta desear al lector saber sobre lo que será ese banquete ¿A qué remite esta expresión? A algo festivo, a una participación con muchas personas, a un buen menú. Sin embargo nada de eso sucede, al acercarse el final, las páginas del libro se quedan cortas y terminan sin explicar en definitiva la realización del banquete dejando a su paso un final abierto. Es en este sentido que se entiende que en realidad lo más importante no era el banquete en sí mismo, sino su preparación, es decir los pasos de ese preparativo que constaba de procesos que tenían que atravesar los hombres para llegar a ese momento que hasta se podría considerar como si fuese un paraíso. El banquete se define como algo que “fue” pero no se explica.

Sinopsis

El protagonista de la historia es Lisandro Farias, un periodista que en su lecho de muerte decide contarle su historia a Leopoldo Marechal. Es así como nos enteramos que Lisandro fue convocado a un banquete que sería realizado por Severo Arcángelo en un operativo que reunía a treinta y tres comensales. Severo que es un Fundidor o Metalúrgico de Avellaneda, le explica a través de un planteamiento filosófico, que Lisandro es uno de los elegidos para participar en el banquete que él estaba organizando. A través de un relato, un tanto cómico por su exageración, le comenta cómo él se tuvo que transformar para llegar listo al banquete. Solamente lo logró volviendo a su primer animalidad para poder renacer como sujeto. Esto corresponde a uno de los primeros párrafos donde comienza la novela en que Marechal  escribe: “una historia dirigida no a los niños en tránsito hacia el hombre, sino a los hombres en tránsito hacia el niño: un libro que propone <una salida< del laberinto de la existencia”. Lo que hace precisamente es un planteamiento existencial de pertenencia ,que se logra repensándose a uno mismo, y dejar ese proceso de humano para renacer en algo mayor.

 

Otra de las cuestiones interesantes planteadas en el libro tiene que ver con los tres concilios que se nombran que giran alrededor de la pregunta ¿Qué hombre necesitamos? Entonces comienza a atravesar distintos tipos de hombres: el hombre de fuego, el hombre de hierro. Plantea una discusión teológica, filosófica y metafísica. El relato va progresando hacia el Banquete como si fuera una ascensión; por ejemplo en el primer concilio se explica la insignificante situación del hombre en el espacio, el segundo tiene que ver con enseñar la degradación del hombre en el tiempo. Se plantea que existe un hombre robot que va a ascender y esto de robot se relaciona con una vida mecanizada que aspira a algo mejor. Es así como cada planteamiento sirve para defender los esfuerzos de los seres humanos por ser alguien en el medio de la nada.

 

Si se extrajeran esos concilios del texto podrían funcionar independientemente de él porque lo que hace es realizar planteamientos filosóficos. Sin embargo hay otras miradas del libro que también lo relacionan con el mesianismo, con lo religioso. Es decir, se puede esperar muchas cosas e interpretar cualquier cosa, es por eso que conviene adentrarse en lo que tiene que ver con su contexto de publicación, para comprender desde la posición que tiene el autor a la hora de escribir y los procesos que estaba atravesando su contexto.

Publicación del libro y su entorno.

Si bien el libro fue publicado en 1965, el autor coloca una fecha puntual donde se desarrolla la historia: “Hoy es 14 de abril de 1963”. Evidentemente, tiene que ver con un signo de voluntariado histórico que hace explicar la gestación de la obra, para que no quede lugar a dudas de la época. Un contexto en el que el peronismo estaba proscrito,  y donde de esta manera, Leopoldo Marechal expone su filiación personal peronista insertándolo en un contexto más amplio: el tránsito de su pueblo hacia la redención histórica. Esto hace que se pueda interpretar la novela de otra manera. Se trata de organizar el banquete, de organizar a los hombres a partir de que renazcan, como algo mejor y más grande. Esto planteado desde una cuestión mítica que tranquilamente se puede interpretar como un planteamiento de volver a organizar al peronismo.

Importancia metafórica de la obra.

La importancia que tiene Marechal es que metafóricamente cuenta algo que evidentemente ya conoce. Hay un acercamiento sobre algo que ya está o que tiene la posibilidad de que pueda ser: De hecho son muchas las personas que dicen que Marechal habla del peronismo, es decir, está presente una forma de vida que Marechal podía pensar era la forma de vida del peronismo. Pero esto no tiene que ver con una cuestión de nombres, si el peronismo es porque justamente es el que se conoce como un movimiento movimiento colectivo que tiene prácticas cotidianas. En resumen lo que se plantea es que existen individualidades para algo colectivo.

 

También se debe tener en cuenta lo que el autor estaba viviendo en esa época; había sido proscrito por diez años donde el mismo Marechal expresa que: “constituyeron un oasis en el cual me fue dado resolver casi todos mis problemas físicos y metafísicos. Y ciertamente, no me faltaron horas para meditar en los eventos del país, en sus causas y sus efectos”. Es quizá el banquete una de sus mejores obras maestras que dejaron esas reflexiones de proscripción.

 

El banquete de Severo Arcángelo
El banquete de Severo Arcángelo

 

Por otro lado el texto también plantea una postura reaccionaria a ese banquete que pretendían boicotear el concilio, esa colectivización anímica. Esto se da a través de los personajes Gog y Magog, donde también pone en vilo las distinciones entre el bien y el mal. Ambos son un par de hombres que apelan al disfraz, al espionaje y al insulto para desenmascarar la supuesta hipocresía de Severo Arcagelo, que lo nombraban como Viejo Fundidor, Viejo Pelasgo, Viejo Explotador de Hombres. Lisandro Farias se ve entre la encrucijada de no saber a quién creer, un hombre que va de un bando a otro sin saber a quién plegarse. Más allá de que los personajes posean ambos nombres bíblicos –y es probable que Leopoldo Marechal sea religioso y por eso lo sabe- es posible que su texto quiera significar algo más que esas simples alegorías. Todo este grupo intenta pertenecer a algo, ser parte de algo, que al final Marechal se conforma con decir que solo “fue”, sucedió.

Significado de la obra.

Evidentemente no es tan importante el banquete sino que la interpretación de lo que fue sucediendo para que pasara, es decir, no es tan importante en tanto suceso porque la preparación lo fue.

 

El banquete es, deliberadamente, una gigantesca metáfora del Orden. En El banquete de Severo Arcángelo el periodista Lisandro Farias consigue finalmente irrumpir en el Paraíso. Ese paraíso es el propio Banquete o, más obviamente, un sitio llamado Cuesta del Agua, que “existe, no lo dudo, en alguna provincia del norte argentino”. No por azar la novela va progresando morosamente hacia el Banquete, lo discute, describe cada pormenor de su preparación, lo envuelve entre atentados y Concilios, hasta que al final, cuando uno espera que tanto misterio quede esclarecido, se informa simplemente, que “el Banquete fue”. El libro se revela entonces como una vasta elipsis, de sentido casi teológico: el Verbo existe, pero no puede ser nombrado.

 

Existen interpretaciones que sostienen que el banquete es una redención histórica del pueblo. Es decir, que el pueblo debe repensarse a sí mismo y generar los mecanismos para salir adelante y ser algo mejor. Es una reconstrucción del hombre y la nación que no es simple en el entendimiento y que por eso insiste en repensarse nuevamente.

Conclusión.

No es fácil escribir novelas que exijan la complicidad del lector, que apelen a su inteligencia recreadora y de lugar a tan diversas interpretaciones. El banquete es, así, una lección de coraje para los intelectuales del país, un reto novelístico que no teme a los errores menudos y que hasta se solaza cometiéndolos. También, y quizá por eso mismo, es una lección de humildad.