Decir que vamos a recibir el Año Nuevo en otro país no es ninguna novedad hoy en día, pero si hablamos de Corea del Sur es diferente, porque si algo hemos descubierto en estos últimos días es que “todavía” no se denomina turístico. La historia de Corea viene marcada por la continua ocupación de sus territorios de sus vecinas China y Japón sobre todo, y por la división, siguiendo la ruta del paralelo 38 que tuvo lugar en el año 1.948, después de la rendición de los japoneses frente a los aliados, que llevó a la división del país y al comienzo de la administración del norte por los soviéticos y de la zona sur por parte de los norteamericanos. La consecuencia, todavía hoy, es la existencia de la ZDM en Panmunjeom, o zona desmilitarizada, atracción turística que muestra la división de Corea, tanto en territorio como en grado de desarrollo.
El 25 de junio del 1.951 a mano de los norcoreanos empezó una guerra que sería conocida por todos y que causaría numerosas muertes y destrucción. Estados Unidos intervino a favor del territorio ocupado, el surcoreano, con una alianza de 16 miembros y con el respaldo de la ONU, mientras que la República Popular China hizo lo propio a favor de Corea del Norte en 1.951, hasta que la firma del armisticio el 27 de julio del 1,953 volvió a calmar la situación. A día de hoy, no se ha firmado un tratado de paz.
Después del armisticio, Corea del Sur experimentó disturbios políticos en los años de liderazgo autocrático de Syngman Rhee, la cual terminó en una revuelta estudiantil en 1960. No obstante, los golpes de estado militares liderados por el Mayor General Park Chunghee en 1961, puso a Corea del Sur bajo gobierno autoritario por otras dos décadas, durante las cuales Corea del Sur logró un crecimiento económico sorprendente, con el ingreso per capita creciendo hasta 13 veces el nivel de Corea del Norte. A lo largo de los años, Corea del Sur ha experimentado numerosas elecciones presidenciales irregulares, hasta que en 1.987 se llevaron por fin unas elecciones justas y ordenadas, que han desembocado en dos décadas de democracia multipartidista.
La economía de Corea del Sur ha crecido rápidamente desde la década de los 50, y hoy en día es la 13ª economía más grande (por PIB nominal) en el mundo. Corea del Sur también se encuentra entre los países más avanzados tecnológicamente y mejor conectados digitalmente;es el tercer país con mayor número de usuarios de internet de banda ancha entre los países de la OCDE, y es uno de los líderes globales en producción de aparatos electrónicos, dispositivos semi-conductores y teléfonos móviles
. Corea del Sur también es muy avanzada y moderna en las infraestructura, y es líder mundial en la industria de la construcción naval, encabezada por compañías prominentes como Hyundai Heavy Industries.
Y después de leer toda la agitación que ha reinado durante décadas en esta zona uno se pregunta como está la situación en dicha zona, y tanto el Ministerio de Asuntos Exteriores como las guías de viaje, en este caso sólo disponibles en inglés, nos dicen que no hay ninguna recomendación que tomar, aparte de las normales en cualquier lugar que se visite. Descubrimos también que el inglés no es precisamente su fuerte, y que en las zonas rurales es casi obligado hablar en señas. De todos modos, como el tiempo es limitado, no tenemos más remedio que centrar nuestro viaje en dos ciudades, Seoul y Geyongju, capital del Reino de Silla por casi mil años, y que preserva un vasto número de patrimonios históricos de gran importancia. Como normas sociales, descubrimos que los coreanos son un poco tímidos en principio, pero que cuando te conocen son personas amables y muy cercanas. Las normas de conducta pasan por no abrir un regalo delante del que te lo ofrece, por rechazarlo varias veces hasta aceptarlo, y por no vestir de forma muy indecorosa, para que no te confundan con alguna prostituta rusa, abundantes en el país. La linea de metro Seoul es abundante, algo no extraño si sabemos que es la tercera capital más grande del mundo con sus diez millones de habitantes, solo superada por Tokyo y Nueva York.
Otras curiosidades que descubrimos antes de ir es la gran cantidad de sushi y sashimi que se consume en el país, apto para los paladares más exigentes, y en el tema nocturno, Seoul se caracteriza por multitud de lugares donde pernoctar, así como numerosos karaokes, la diversión preferida de cualquier coreano.
Ahora, antes de irnos y previniendo, necesitamos un hotel, llenos en estas fechas en que como los españoles, los coreanos también “vuelven a casa por Navidad”.