Addis Abeba.

Aventura en el avión de Ethiopian Airlines. 

 
No existen palabras para describir nuestra experiencia de volar a la capital etíope. Pese a que Ethiopian Airlines es hoy en día una compañía internacional, no ocurre lo mismo con algunos de sus pasajeros. Así, al subir al avión, alucinamos. De repente, nos encontramos una cantidad tan grande de mujeres etíopes ataviadas con sus típicos trajes, hablando sin parar y todas cargadas con sus niños. Pero ahí no terminó nuestra sorpresa. La excursión de amas de casa etíopes hacia la capital entraba y se iba sentando en primera clase, como si nada, dejando sus bultos en cualquier lugar. Sus bultos, bien merecen una mención, puesto que los 20 kilos por bulto eran reales, eso sin contar bultos extras y los niños que se sentaban con ellas. Los azafatos,   ya sin saber qué hacer, deciden mandarlas hacia el final, aunque allí todavía se desmadran más.
Ya en el despegue, el cinturón de seguridad parecía un adorno dela mayoría ignoraba eso de ponerte el cinturón de seguridad, y apagar los móviles no solo era ficción, sino que algunas aprovecharon el despegue para llamar por teléfono mientras. No curados todavía de espanto, el aterrizaje fue lo mejor, ya de repente se nos pusieron todas a lanzar un grito africano tribal que nos dejó muertos de risa. Esa fue nuestra bienvenida a África.

Llegada a la ciudad. El merkato.

Tal cual llegamos al hotel en taxi, marchamos hacia el merkato, con la esperanza de poder encontrar allí una agencia de viajes que nos solventase el pequeño problema de llegar a un país desconocido sin nada organizado y no tener ninguna reserva. Ya previniendo, me cogí el gorro, sabiendo que pasaría lo que realmente pasó, y es que el merkato es un espacio típicamente local y sólo visitado por lugareños, lo que hizo que no uno ni dos, absolutamente todos se quedasen mirando a los blanquitos que osaban atravesar su territorio y pasearse por allí como cualquier cosa. Como suele pasar, no pasó nada, y pudimos comprar nuestros billetes (por desgracia sólo para visitar LaLibela, están todos agotados) y volver a nuestro hotel, donde comimos dos enjeras y 3 cervezas por una barbaridad de 4,5 euros… Al contrario de lo que pudiese parecer, hoy hemos estado en la zona turística, y ha sido increíble el ver la diferencia de seguridad de un sitio a otro:; aquí ha intentado un crío de unos 4 años robar a Bernat descaradamente, mientras que en Kera, donde estamos, caminamos con total tranquilidad.

En el centro de la capital etíope.

En la zona turística hemos podido conocer a españoles viviendo por aquí, hemos tomado cerveza en el hotel por excelencia de los guiris, el Taity Hotel, donde a diferencia del nuestro hay una terraza más grande, se reservan las mesas para comer y hay un pianista tocando a todas horas… Como no era posible terminar ya el día, nos hemos dirigido al Museo Nacional de Addis Abeba, el cual llevábamos media mañana buscando por la ciudad. Nos llamaba la atención como nos miraban todos de extrañados, y es que aquí ningún occidental camina, todos van en coche, pero como siempre que preguntábamos a alguien, nos señalaba hacia donde íbamos, pensábamos que íbamos bien, así que hemos seguido casi hasta el museo, y sólo cuando faltaban 4 kilómetros más o menos hemos decidido tomar un taxi e ir hasta allí. En el museo Nacional… sorpresa!!! grupo organizado de españoles, y no sólo eso, hemos conocido una pareja de Bilbao que nos ha animado a hacer un segundo viaje a Etiopía y ver el sur. Seguro que lo hacemos en breve….

Mi visión de Addis Abeba.

Por lo demás, Addis Abeba actualmente es una ciudad en pleno crecimiento, llena de obras de carreteras y puentes, así como de edificios, la cual valdrá la pena ver dentro de 10 años para percibir todo esto que ahora mismo está cambiando y que está dándoles la vía al futuro  y abriendo las puertas a esta gente, que es GENIAL, a una nueva era que nosotros ahora mismo ya conocemos. Como decía Bernat, que es un genio con la organización y que todavía no se cree el caos que hay aquí, es un caos organizado, porque todos saben donde van, qué hacer, cómo hacer… Mañana, haremos camino a una de las mejores etapas del viaje, Bahir Dar, donde veremos las Fuentes del Nilo Azul y el Lago Tana, y si podemos, la tumba de Pedro Páez, uno de los grandes exploradores españoles.